lunes, 9 de abril de 2012
SORTEO inauguración Soñando Duendes
jueves, 22 de diciembre de 2011
Mi carta a #PapaConcilia
No recuerdo cuando fue la última vez que escribí una carta, por estas fechas, para pedir todos mis deseos. Hace tantísimo tiempo que ya ni lo recuerdo. Pero hoy me voy a animar porque me mueven los mismos sentimientos de entonces, la emoción, la esperanza, la ilusión.
Querido #PapaConcilia:
Espero que no tengas en cuenta mi falta de práctica para escribir cartas. Creo que en cuanto leas lo que vengo a pedirte te darás cuenta de lo necesario de esta petición y de que se convierta en realidad, porque no sólo es mi sueño sino el de mucha gente.
Me gustaría que se respeten las vidas que están presentes y por venir en los partos, y que se valore la maternidad. Esa es la base para todo lo que sigue.
Me gustaría que esta sociedad y tantas otras, fuesen conscientes de las necesidades de l@s más pequeñ@s en sus primeros años de vida y del cambio tan importante que atraviesan las madres en sus puerperios (y que va mucho más allá de los famosos 40 días).
Me gustaría que padres y madres fuesen participantes activos y visibles en la crianza de sus hij@s, porque así lo desean y así lo quieren también l@s pequeñ@s. En largas jornadas de trabajo, dejados la mayor parte del día a cargo de personas que no son sus padres, esto no es posible.
Me gustaría una sociedad donde l@s niñ@s sean valorados y tenidos en cuenta. Pretender dejarlos desde que nacen en instituciones es ir por mal camino.
Me gustaría una sociedad feliz y sana emocionalmente, porque ha sido satisfecha en sus necesidades primarias. Cuidando de nuestr@s niñ@s es invertir en el futuro de todos.
Me gustaría por tanto que se amplíen las bajas de paternidad y maternidad, especialmente esta última, porque es sobre todo a su madre a quien necesita el bebé en sus primeros años; que se facilite el teletrabajo; que se reduzcan las horas de trabajo, ampliando puestos (que tan bien nos vendría ahora) y permitiendo a las personas el disfrute de su vida, con sueldos dignos; que fuese lo mas normal (y deseable) del mundo que cuando un/a niñ@ esté enferm@ su padre o su madre pudiese estar con él/ella sin penalización en sus trabajos.
Espero que mis deseos sean tenidos en cuenta.
Por el bien de todos, en especial de l@s más pequeñ@s.
No dejes de escucharnos #PapaConcilia
Yo pido a #PapaConcilia es un carnaval de blogs iniciado por Conciliación Real Ya (CRYA) cuyo fin es recoger vuestros deseos de conciliación. Decidnos, qué pedís a #PapaConcilia?
miércoles, 30 de noviembre de 2011
No. Todavía no trabajo
Mi hija tiene ya 14 meses y todavía no he empezado a trabajar. Recuerdo que cuando se me acabó la baja de maternidad me puse una fecha en la que ya debería estar trabajando, el primer cumpleaños de mi pitufa. Cuando esa fecha se iba acercando lo fui posponiendo, y a día de hoy no se a ciencia cierta cuando me voy a reincorporar al mundo laboral.
Siempre tuve claro que si tenía hij@s era para estar con ell@s, para disfrutar con ell@s, y que haría todo lo posible para que esto fuese así. Ya conté, no hace mucho, que tuve la “suerte” de que cuando me dieron de baja en el séptimo mes de embarazo, no me renovaron el contrato en la empresa donde trabajaba por aquella época y me fui al paro. No hay mal que por bien no venga, porque eso hizo que pueda dedicarme a mi hija al 100%. Empecé a posponer mi reincorporación porque no nos veía a ninguna de las dos capaces de separarnos la una de la otra, se me hacía un nudo en la garganta cada vez que pensaba en esa posibilidad, imagino que como a todas las madres.
Es verdad que a día de hoy contemplo la posibilidad de separarnos por unas horas porque nos veo a las dos más capaces de afrontar la separación y porque me apetece formarme en aciertos ámbitos, pero si hace cuatro meses no hubiese tenido más remedio que forzar la separación realmente creo que hubiese entrado en una depresión y lo habríamos pasado francamente mal, como desgraciadamente les ocurre a muchas familias.
Parece que no todo el mundo entiende esto. Dan por hecho que necesitas trabajar, tanto a nivel económico como a nivel emocional. En nuestro caso hemos ido haciendo cuentas, cortándonos de cosas innecesarias y hemos visto que, sin lujos, por ahora podemos vivir la mar de bien así. Por otro lado es verdad que a veces se hace duro estar casi todo el día sola con un bebé, pero eso es porque necesitamos de otros, necesitamos de la tribu, y es por eso por lo que día si día no buscamos ese acompañamiento en grupos de apoyo, mamás con las misma inquietudes, los abuelos, etc. Pareciera que el hecho de decidir quedarme en casa implicase estar tirada en el sofá sin hacer nada (el “qué bien vives”) o por el contrario estar dedicada en cuerpo y alma a las tareas domésticas (“estarás de maruja todo el día…”), nada más lejos de la realidad, porque con un terremotillo como es mi nena, una no tiene mucho tiempo ni para descansar ni para tener la casa estupendísima de la muerte, que por otro lado tampoco es mi objetivo.
Parece que llega un momento en que ya debiera estar trabajando, al menos así es como lo noto en los comentarios que recibo, que por suerte no son muchos. Desde que se me terminó la baja por maternidad me han ido preguntando de vez en cuando si ya había encontrado trabajo, a lo que yo contestaba que todavía no estaba buscando nada, y así cada cierto tiempo. Pero últimamente pareciera que moleste, o al menos yo noto cierta incomprensión por el hecho de que aún no trabaje.
Si me preguntan si no me sale nada y respondo que todavía no estoy buscando, encuentro silencio al otro lado. Si me preguntan si ya he empezado a buscar y respondo que no, me contestan con “¡hay que ver contigo!”. Se que no son preguntas ni comentarios hechos con mala intención, pero me pregunto por qué se tiene que dar por hecho que hay que trabajar y no hay otras opciones.
Cuando una prima mía decidió dejar de trabajar cuando se le acabó la baja por maternidad para seguir disfrutando de su bebé (tiene tres meses más que Minerva) casi todo el mundo a su alrededor se echó las manos a la cabeza. Cómo iba a dejar un trabajo, que por otro lado no era el trabajo de su vida, tal y como estaban las cosas. No lo entendían, era como si no supiese lo que estaba haciendo, cuando precisamente no podía ser una decisión más consciente. Por mi parte tuvo todo mi apoyo.
Algo que también me aconsejaron cuando la pitufa rondaba los seis meses era trabajar por mi bien, por mi salud mental, porque “ya verás como así estas mejor”, todo ello basado en la experiencia de una tercera persona. ¿Acaso yo había pedido consejo? ¿Acaso yo me encontraba mal como estaba? Todo lo contrario. ¿Por qué tenemos entonces que pasar todos por el mismo aro? ¿Es que no nos damos cuenta de que lo que vale para uno no tiene por qué valer para los demás, y por tanto tenemos que tomar las decisiones que mejor nos vengan a nosotros como familia?
Yo, nosotros, hemos elegido esto. No es ni mejor ni peor que la elección que hayan tomado otras familias. Es sólo nuestra elección, la que a día de hoy nos podemos permitir y con la que mejor nos encontramos los tres.
domingo, 6 de noviembre de 2011
Asómate a la web de Conciliación Real Ya
Por eso hoy quiero transmitiros el gran trabajo que han realizado todas las personas que han puesto su granito de arena para que este proyecto, que hace nada era sólo el sueño de una mamá bloguera, haya tomado un cariz más amplio con la creación de la página web: www.conciliacionrealya.org.
El sueño de poder criar a nuestr@s hij@s comienza a hacerse realidad gracias al espíritu de todas esas personas que deseamos un mundo mejor, donde la vida laboral no asfixie a la vida familiar, donde la conciliación sea una realidad y no una mentira muy bien vendida.
Conciliación Real Ya se inició a raíz de la preocupación que una madre plasmó en su blog por no poder compaginar adecuadamente su vida laboral con la personal y familiar, sobre todo con su faceta de madre.
A partir de aquí surgió un movimiento casi espontáneo que reunió a tantas otras familias que sentían lo mismo que esa madre bloggera, ese mismo "nudo en el estómago".
Así, hace poco más de un mes, nacía en las principales redes sociales un proyecto para trabajar propuestas concretas relacionadas con la conciliación laboral y familiar, Conciliación Real Ya.
Esta plataforma reunió en menos de dos semanas a más de 800 seguidores en facebook y a más de 500 en twitter. Viendo que es necesario un lugar virtual de encuentro común, el trabajo que se ha realizado hasta el momento y el que queda por hacer, que aún es mucho, se va a ir recogiendo en una página web propia, www.conciliacionrealya.org.
Este espacio virtual nace para recopilar y ordenar las ideas, peticiones, información y documentación necesarias para materializar una propuesta realista que permita conseguir en nuestro país una conciliación beneficiosa no sólo para las familias, sino también para las empresas y para toda la sociedad.
Seguimos en facebook y en twitter, pero ahora se abre una nueva ventana al mundo, para que cada vez seamos más los que peleamos por la verdadera conciliación, por una Conciliación Real Ya. Si quieres, puedes ayudarnos, ¡te esperamos!
Si tienes un blog y quieres que se publique uno de tus post sobre conciliación puedes escribir a blog@conciliacionrealya.org. Si por el contrario no tienes un espacio pero quieres compartir tu experiencia puedes enviar tu testimonio a testimonios@conciliacionrealya.org
martes, 4 de octubre de 2011
viernes, 30 de septiembre de 2011
Conciliación Real Ya!
No se si habrá alguien que pueda tacharme de intrusa por lanzarme a la lucha de una Conciliación Real para madres, padres e hij@s, puesto que yo tengo la gran suerte de seguir con mi hija a sus 12 meses. Pero es que esta lucha nos concierne a todos, hombres y mujeres, mayores y jóvenes, porque todos nos vemos afectados, porque la base de nuestra sociedad son l@s niñ@s, el futuro. Si realmente queremos una sociedad mejor, más empática, más sana emocionalmente hablando, en definitiva, más feliz, tenemos que comenzar desde el principio, y ese principio son l@s niñ@s. Luchemos porque se conviertan en adultos libres, sin miedos, sin traumas, con una infancia con todas sus necesidades cubiertas, y lo más importante para lograr eso es poder estar con su madre (sobre todo) y su padre.
Con estos horarios que tenemos en este país es imposible conciliar. Mi experiencia laboral, de ocho horas, me tuvo casi siempre (hora más hora menos) once horas y media fuera de casa. A las ocho horas de trabajo le añadimos una hora para comer (qué suerte la mía que no han sido nunca dos o más), más dos horas y media (y me ajusto mucho) de ida y vuelta. ¿Qué tiempo me quedaría para estar con mi hija y mi compañero, si a esto le restamos las tareas domésticas ineludibles (comidas, higiene, compra)?
Lo que tenía muy claro es que si tenía un/a hij@ era para disfrutar con el/ella, sino ¿para qué iba a traer un bebé al mundo, para dejarle aparcado a las 16 semanas o con suerte (arañando horas de lactancia y vacaciones) seis meses? ¿Y luego qué, nos perdemos más de la mitad de su infancia mientras dejamos que otros les críen por nosotros?
Hay tantas cosas que no entiendo en estas leyes incongruentes que parecen diseñadas para máquinas…
Si la OMS recomienda lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses de vida y después hasta los dos años como mínimo, ¿por qué no se facilita que la mujer pueda dar el pecho a su bebé?
Si está demostrado que el vínculo entre madre e hijo es fundamental para un sano desarrollo del menor, ¿por qué se les pretende separar a los tres meses y medio de vida? L@s niñ@s necesitan a su madre como mínimo hasta los dos años.
En vez de crear más guarderías públicas, ¿por qué no dar ese dinero (una ayuda) a los padres para que críen a sus hijos ellos mismo en casa?
Si un adulto enferma o tiene consulta en el médico puede justificarlo a la empresa, normalmente sin problemas. ¿Qué sucede cuando nuestr@s hij@s enferman o tenemos revisión con el pediatra? ¿Tenemos que pedirnos días de nuestras vacaciones (he visto muchos casos)? ¿No sería lo más normal que también por ley estas ausencias estuviesen más que justificadas?
¿Por qué no se incentivan otros tipos de trabajo? Teletrabajo, jornadas intensivas, horarios más reducidos…
Pero claro, por mucha ley que haya si luego no se cumple, nos ponen pegas, nos hacen la vida imposible o directamente nos ponen de patitas en la calle, esto no soluciona nada. No se puede tener miedo a que por hacer lo que realmente queremos (pedir media jornada, una excedencia, quedarnos simplemente embarazadas) vayamos a perder nuestro empleo.
Cuando yo me quedé embarazada de Minerva llevaba un mes trabajando en una nueva empresa. Los contratos me los iban renovando cada tres meses a través de una ETT. En el séptimo mes mi médica me dio por fin la baja. Aquí hago un paréntesis, porque este es otro tema. Hay mujeres que lo llevan estupendamente, con una energía que más quisiera yo sin estar embarazada, pero otras, sin tener problemas realmente serios como tener que guardar reposo, estamos agotadas, con mareos frecuentes, náuseas, ardores, dolores de espalda y un largo etc. y tenemos que aguantar distancias generosas hasta nuestro puesto de trabajo, estrés, largas horas sentadas o de pie que no nos benefician para nada, etc. El embarazado debería estar más cuidado en ese aspecto porque no todas aguantamos el mismo ritmo. Podría haberme cogido la baja de maternidad antes si estaba muy cansada, pero prefería aguantarme y reservarla para estar luego con mi bebé. El caso es que cuando a la semana de darme de baja médica se suponía que me iban a volver a renovar no lo hicieron. La gente a mi alrededor me decía que me informase para demandarles, pero entonces, acariciando mi barriga, me di cuenta de que me habían hecho un favor. Al tener derecho a paro podría disfrutar con mi hija las 24 horas, y aunque a día de hoy el paro se ha convertido en subsidio y las cuentas ya no salen en condiciones, nos damos cuenta de que tenemos lo necesario mientras buscamos alternativas a los trabajos tradicionales. Por supuesto no puedo evitar tener miedo, a que las cosas no salgan como esperamos, a que tenga que volver a incorporarme a los grilletes de los horarios eternos, o a que haya perdido el tren dada mi edad y el hueco en mi curriculum.
Yo quiero vivir y disfrutar de mi hija, de mi familia. Lo que ahora tenemos es una esclavitud encubierta bajo la liberalización de la mujer. Todo mentira. No tenemos ninguna liberta para decidir, primero porque la mayoría estamos con la soga al cuello y la decisión de dejar de trabajar uno de los dos cónyuges muchas veces es inviable económicamente, y segundo porque si elijo seguir trabajando porque mi trabajo me gusta y me siento realizada o realizado (también ellos, los padres, tienen derecho a elegir), quiero también poder ver a mis hij@s. Señores, ¿vivimos para trabajar o trabajamos para vivir?
Por eso quiero luchar junto a este grupo creado por y parar l@s niñ@s. ¿Cómo no hemos comenzado antes? Ira, del blog Mà a mà, pell a pell, cor amb cor., tuvo la iniciativa de embarcarnos en el sueño y la lucha por una Conciliación Real Ya!
¿Quieres luchar por los derechos de l@s niñ@s? Únete a nosotr@s. La unión hace la fuerza.
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