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martes, 9 de mayo de 2017

Quiero quitar el pañal a mi hijo

Hace cuatro años y medio, cuando mi hija mayor comenzó a retener frecuentemente la caca, emprendí poco a poco un cambio de actitud sobre un problema que se nos hacia enorme por momentos. Pasamos por varias fases, acudimos a terapia y a partir de ahí comencé a investigar y formarme sobre todo lo concerniente al proceso del control de esfínteres.

A raíz de los artículos que he ido escribiendo sobre este tema, me han ido llegando cada vez más consultas sobre problemas relacionado con el control de esfínteres y dudas sobre cómo dejar el pañal.

Hace un año decidí ofrecer asesoramiento profesional a las familias con dudas o problemas en torno al control de esfínteres.

Y fue ahí y no antes por dos motivos. Primero porque recibí una llamada de alguien a quien considero toda una profesional en crianza, pero que en este aspecto necesitaba ayuda. Y segundo porque decidí formarme en psicología en crianza consciente, siendo uno de los temas el control de esfínteres.

Y así lancé también una encuesta sobre el control de esfínteres para recabar más información acerca de cómo lo viven las familias.

Es sobre los datos que he extraído de esta encuesta (a día de hoy son 260 familias las que han respondido la encuesta) de lo que quiero hablarte hoy. Hago especial mención a lo que considero más relevante.





¿Dónde suelen informarse las familias?


El 78.3% de las familias decidieron informarse. Lo hicieron a través de Internet principalmente, seguido del pediatra, y la guardería.

Lo que me preocupa es que no siempre reciben la información correcta por parte de estos profesionales.

Y me llama mucho la atención el hecho de que sólo sean seis familias las que mencionen a los niños como la mejor forma de saber si están o no preparados. Porque nadie mejor que ellos lo puede saber.



¿Quién decide la retirada del pañal?


Del 80% de los pequeños que ya han dejado el pañal, va casi a la par la cantidad de niños que lo dejaron por propia iniciativa que la cantidad de padres que lo decidieron ellos. Si bien es verdad que en ocasiones esos niños que supuestamente lo dejaron ellos solitos recibieron cierta presión.



¿A qué edad dejaron los pequeños el pañal diurno?


Del 80% de los niños que ya han dejado el pañal por el día, se refleja que el 35.2% de niños dejó el pañal sobre los 2.5 años, el 24% lo dejó sobre los 2 años y el 19.9% lo hizo con más de 3 años.

Resulta destacable que de ese 24% de niños que dejaron el pañal diurno a los 2 años, el 51% lo hizo presionado y el 38% tuvo problemas de retención de heces más tarde.



En los casos en los que hubo retención de caca, ¿qué solución tomaron las familias?


En la mayoría de los casos la solución que se tomó para tratar la retención fue laxantes. Sin embargo la retención no se solucionó.

De hecho siempre digo que si no se trata de estreñimiento (bolas duras), sino que es el pequeño quien decide retener, los laxantes son contraproducentes. Si el niño “necesita” controlar reteniendo la caca, el hecho de que le obliguen empeora la situación.



Conclusiones


Me parece muy grave que profesionales como pediatras, enfermeros, cuidadoras o profesoras recomienden a los padres que su hijo de 2 años tiene que dejar ya el pañal de día o  que el de 3 tiene que dejarlo ya de noche. Me parece una falta de respeto desde su posición y una total muestra de desconocimiento sobre el desarrollo de los pequeños y en especial del control des esfínteres.

Desde la guardería, el cole, la familia, otros padres… Todo el mundo parece saber mejor que nosotros o el propio niño lo que este necesita.

Las familias, y en especial los niños, se ven sometidos a una gran presión. Y son estos últimos los que se ven afectados en muchos casos. Conseguirlo antes no es sinónimo de conseguirlo bien. Con esto quiero decir que cuando el proceso no ha sido respetado siempre hay consecuencias aunque no sean siempre evidentes a corto o medio plazo.

El control de esfínteres es un proceso que va más allá de lo físico. Y esto lo digo porque a veces los padres nos preguntamos por qué nuestro hijo no deja ya el pañal si vemos que ya “controla”. La parte emocional y psicológica es muy importante aquí. Lo cual no quiere decir que sea un problema, como algunos “profesionales” apuntan. Se trata simplemente del ritmo madurativo de cada niño.

El niño no suele tener ningún problema, el problema lo tiene el adulto que no se pone en el lugar del niño, no conoce cual es el proceso y/o viene condicionado por sus propias vivencias personales cuando era niño.


¿De verdad creemos que premios, regalos, castigos, pegarles, enfadarse, chantajearles, obligarles a hacer algo que no quieren, sentarles en el baño o el orinal cada 45 minutos, humillarles, presionarles… son formas respetuosas y adecuadas para que dejen el pañal?


¿Por qué necesitamos casi siempre intervenir de alguna manera,
en demasiadas ocasiones de forma nada respetuosa, 
en un proceso que debería ser suyo?


¿Por qué tenemos tanta prisa?
Cuando el proceso sigue su curso con naturalidad
y se le permite al niño hacerse cargo de él, 
todo fluye, a su ritmo, sin problemas añadidos.



Más información


Puede resultarte de interés el Taller sobre Control de Esfínteres que realizaré a principios del próximo mes.





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Si tienes alguna duda puedes escribirme a info@soniandoduendes.com. Si lo que necesitas es una asesoría, ya sea online o a domicilio puedes ponerte en contacto conmigo en ese mismo mail.


jueves, 26 de mayo de 2016

Control de esfínteres: Señales y Problemas

No me canso de repetir que el control de esfínteres es un proceso madurativo. Que el niño sea capaz de decidir donde y cuando hacer pis y/o caca es un proceso no sólo físico, sino también cerebral y emocional. Y esto frecuentemente se olvida.

El control de esfínteres propiamente dicho es cuando el  niño es capaz de controlar los músculos de la uretra y el ano, y es capaz de orinar o defecar en el momento y el lugar “adecuado”, es decir, en el baño.

El control de esfínteres suele darse, de media, entre los dos años y medio y los tres años. Teniendo en cuenta que no se considera enuresis (micción involuntaria) diurna hasta los 5 años y nocturna hasta los 7. Ni se considera encopresis (defecación involuntaria) hasta los 4 años.

Este sábado se celebró la I Jornada de Crianza y Familia en Leganés. Además de asistir como organizadora con mi marca Soñando Duendes, ofrecí dos charlas. Una de ellas fue sobre Control de esfínteres. Entre otras cosas estuvimos hablando sobre cómo saber cuando están preparados, cómo facilitar el proceso y sobre los problemas que en ocasiones surgen relacionados con este tema.




La mayoría de los problemas surgen por no haber respetado el ritmo madurativo del niño. Nos creemos con derecho a decidir por el niño sin prestar atención a las señales que nos manda y nos sugieren si está o no preparado. Es fundamental conocer y estar atento a las señales que nos indican que el niño está preparado.

Normalmente nos centramos en la idea fija de quitar el pañal, porque al adulto nos es más cómodo no tener que estar cambiando pañales y porque pensamos que hay que obligar al pequeño a crecer.

No tenemos en cuenta en ningún momento que el proceso requiere de tiempo, maduración y seguridad. Forzando y presionando sólo conseguimos que el proceso se vea entorpecido.


El factor emocional es muy importante. Si respetamos el proceso global el control de esfínteres suele darse sin problemas y el niño pasa de usar pañales a usar ropa interior sin dificultad y casi sin darnos cuenta.

Estas son algunas de las señales, que se nos suelen pasar por alto, y nos indican que el niño está preparado para dejar el pañal:

- El niño ha superado la fase de retención. Cuando se da cuenta anticipadamente de que va a hacer pis o caca, suele darse una etapa de retención. Si permitimos al niño experimentar, le apoyamos sin forzar, acompañándole, esta fase pasa rápidamente.

- No muestra o ha perdido el miedo a deshacerse de algo que para el es suyo. A algunos niños les cuesta más que a otros el dejar ir algo que para ellos es suyo.

- No muestra ansiedad a controlar. Ha superado la incomodidad de la angustia que para él significa controlar. El decidir donde y cuando hacer pis y/o caca requiere de un gran autodominio. Requiere de una maduración del niño, no sólo a nivel físico, sino también a nivel cerebral y emocional.


El control de esfínteres no es un proceso lineal. Por algún cambio en el día a día, tensiones en la familia, miedos, novedades o control excesivo sobre la autonomía del niño, pueden darse situaciones que a las familias nos resultan problemáticas.


¿Cuáles son algunos de esos problemas?

- Continúa teniendo escapes

Si se le ha quitado el pañal al niño y este sigue teniendo escapes continuos, es que no está preparado aún. Lo mejor que podemos hacer es volver a ponerle el pañal y esperar a que sea él quien decida cuando quitar el pañal. Lo hará cuando esté preparado.

- Sólo quiere hacer caca en el pañal

Hay niños que hacen pis sin problema en el baño, pero a la hora de hacer caca les da más seguridad el pañal. Mi recomendación es no forzar y ofrecerles esa seguridad hasta que estén preparados. El juego siempre es un gran aliado.

- Retiene en exceso la caca o el pis

Cuando la fase de retención se enquista puede generar en un problema, ya que generalmente la familia lo vive con mucha ansiedad. Pero no debemos olvidar que el niño necesita respeto y seguridad. Si el niño se siente presionado en vez de avanzar conseguiremos el efecto contrario.

- Deja de controlar la caca y/o el pis en determinados momentos

Puede ser que, por algún motivo, el niño deje de controlar en según que momentos y/o lugares. Por ejemplo, puede pasar que cuando nace un hermanito el niño vuelva a tener escapes o deje de controlar el pis y/o la caca. El pequeño necesita nuestro apoyo, sentirse querido y seguro. De esa forma la situación poco a poco va volviendo a su cauce.

- No quiere que le cambien el pañal

Aquí el niño muestra miedo a deshacerse de algo que para él es suyo. Lógicamente, por higiene, al niño hay que cambiarle el pañal. El juego es primordial para hacerlo más llevadero y que el niño no se sienta humillado. De nuevo, si lo hacemos amorosamente, esta fase pasará en poco tiempo.

- Sigue mojando el pañal nocturno más allá de los cinco años

Como he comentado antes no se considera enuresis nocturna hasta los siete años. Por tanto, por si solo, hay que tener claro que el niño no tiene ningún problema. Es cuestión de madurez.

Recuerda que cuanto menos intervenimos, el proceso se desarrollará con mayor fluidez.



Te puede interesar este otro artículo donde detallo las conclusiones obtenidas tras revisar la encuesta que lancé hace un año sobre control de esfínteres:



Te invito a realizar la encuesta, que puedes rellenar aquí. Apenas te llevará un par de minutos.






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miércoles, 16 de julio de 2014

Mi hija no quiere hacer caca: Superación

Por fin puedo contar algo que llevo casi dos años deseando hacer. Por aquel entonces escribí un par de posts donde contaba que mi hija no quería hacer caca: Problemas con la cacaMi hija no quiere hacer caca: soluciones. A pesar de que en ese último post parecía que todo iba mejor, la cosa no resultó ser así (a la semana mi niña se puso malita y volvimos a estar como antes). Realmente lo hemos pasado muy mal con toda esta historia, hasta el punto de no haber sido capaz de escribir sobre este tema (nada que tuviese que ver con el control de esfínteres) hasta ahora.

Con dos años casi recién cumplidos mi hija dejó de hacer caca de un día para otro. Su pediatra descartó que fuese estreñimiento, ya que mi niña cuando hacía caca era normal y la conclusión fue que muchos niños pasan por esa etapa y que ya pasaría. Por aquel entonces Minerva llevaba pañal y en ningún momento habíamos intentado quitárselo, esto sucedió un año después por propia voluntad.

El caso era que los días, los meses e incluso los años pasaban y mi hija seguía igual o peor. Y digo peor porque llegó a estar hasta 14 días sin hacer caca, simplemente porque ella no quería hacerla, aguantándose las ganas, de mal humor, sin apenas jugar y pasando gran parte del tiempo tocándose como forma de sobrellevar su angustia. Una angustia por otra parte que nosotros como padres no éramos capaces de mitigar, no éramos capaces de ayudarla. De hecho tuvimos etapas en las que más bien era al contrario, porque perdíamos la paciencia, porque no sabíamos qué hacer, porque estábamos desesperados, y hoy lo recuerdo y me vuelvo a emocionar pensando en todo lo que hemos pasado, porque nosotros como padres lo hemos pasado muy mal, pero no puedo llegar a imaginarme cómo lo ha pasado mi pequeña. A pesar de sabernos la teoría la situación nos sobrepasó.

Estoy segura de que te has llevado las manos a la cabeza cuando he dicho que mi hija ha llegado a estar hasta 14 sin hacer caca. Una de mis preocupaciones era que enfermase por este motivo, pero su pediatra nos tranquilizó en este sentido. La caca siempre era normal (no se trataba de estreñimiento), en estos casos si hubiese algún problema añadido habría síntomas. Por otro lado su pediatra le mandó un análisis para descartar problemas de tiroides, ya que esto puede afectar y que les cueste más hacer caca. Pero los resultados fueron normales, y eso ya lo sabíamos tanto la pediatra como nosotros.

Aunque mi hija es una niña muy curiosa y activa, otro de mis temores era que su aprendizaje se viese afectado, pues se trata de una etapa en la que están en pleno desarrollo. Y mi hija llevaba ya más de la mitad de su vida demasiado a menudo sin casi poder jugar por su aguante continúo.

Una compañera en todo este tiempo ha sido la culpa. El sentir, el saber, que algo en algún momento hemos hecho o dejado de hacer para que esto sucediese. Los padres no somos perfectos, es algo que siempre les digo a las familias, pero en momentos así ¿quien no piensa en qué ha podido pasar?, entre otras cosas para que no se vuelva a repetir con un segundo hijo. Cuando casi cada día ves sufrir a tu hija y sientes que se nos está escapando la felicidad sin poder evitarlo, es difícil no sentirse culpable. Pero también es verdad que la culpa no nos lleva a ningún lado, y por desgracia las madres, en general, vamos muy sobradas de ella, aunque esto daría para otro post.


Hay que tener en cuenta que no podemos saber lo que pasa por sus cabecitas. Si nosotros nos empeñamos en racionalizar y preguntar, esto sólo nos hace posicionarnos en dos mundos diferentes. La mejor manera de llegar a los niños es a través del juego, el respeto y el cariño. Además es importante comprender que en el control de esfínteres les cuesta, a algunos niños más que otros, desprenderse de algo que es suyo. Y mi hija en este aspecto es una niña a la que le cuesta mucho separarse de las cosas, circunstancias o personas.

A raíz de esto me han escrito muchas familias igualmente desesperadas comentándome sus casos, similares al nuestro, no sólo con niños de la edad de mi hija sino incluso mayores, por lo que este problema es más común de lo que creemos. Por eso, por si te puede servir a ti, a tu familia, o a algún conocido, quiero darte algunas pautas. No es algo que vaya a funcionar de un día para otro, especialmente si el problema está ya enquistado, pero con paciencia y cariño es el camino para solucionarlo y especialmente para mitigar el sufrimiento de tu hijo:

- No presiones a tu hijo para que haga caca, ni mucho menos intentes obligarle con amenazas o utilizando laxantes, que sólo sirven para empeorar la situación (como he comentado no se trata de un caso de estreñimiento sino un problema de control de esfínteres).

- Apoya a tu hijo siempre, que siempre se sienta seguro y querido.

- Acepta que no es algo que puedas controlar, es una decisión suya. Aceptando la situación le estás aceptando a él.

- Confía en tu hijo y en ti como madre o padre.

- Juega con tu pequeño sin importarte qué o quien se manche. En el post anterior a este, sobre este tema, tienes algunas ideas de juego.

- Si es necesario acude a un profesional respetuoso, un psicólogo infantil o, mejor aún, especializado en control de esfínteres.

- Ten paciencia, y trata a tu hijo siempre con respeto y cariño.

- Recuerda que él es el niño, tiene menos recursos que tú y por muy mal que lo estés pasando él se siente peor, por lo que no te enfades con él, nunca pienses que lo hace para desafiarte.


¿Y cómo sucedió el cambio? Como dije antes, hemos pasado por varias etapas  intentando sobrellevar lo mejor posible la tempestad y no siempre lo hemos conseguido.  Pero gracias a los consejos de algunos profesionales, a mi formación, a mucha paciencia y por supuesto a que nuestra hija es toda una campeona, puedo decir que casi fue de un día para otro. En las dos semanas anteriores ya notamos algún cambio, cuando ella se sintió por fin segura, porque esa ha sido la clave. Luego un día pidió ella sola hacer caca y al siguiente día me decía que me podía salir del baño porque ella lo podía hacer solita sin el abrazo de mamá. Me duele reconocer que no confié en que sucediera ninguno de esos dos días, y sólo me he atrevido a escribir este post tras un mes de normalidad, en el que todavía en algunos momentos temo que volvamos atrás. De verdad que no se lo deseo a nadie.



Te puede interesar este otro artículo donde detallo las conclusiones obtenidas tras revisar la encuesta que lancé hace un año sobre control de esfínteres:



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¿Tu hijo ha pasado por alguna etapa en la que no quería hacer caca? ¿Cómo reaccionasteis?



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viernes, 15 de febrero de 2013

Mi hija no quiere hacer caca - Soluciones


No hace mucho escribía sobre el problema de la caca de nuestra pequeña, puedes leerlo aquí. Resumiendo, tres meses y medio atrás comenzó a aguantarse las ganas de hacer caca, llegando a estar hasta cinco días sin hacerla con la consiguiente preocupación de a partir de cuanto tiempo sin hacerla supondría un riesgo para su salud. Había días que ni los disfrutábamos, ni jugaba casi, porque se los pasaba aguantándose, tirada en el sofá o en el suelo haciendo fuerza para no hacerla y diciéndonos que no estaba bien. Incluso llegó un momento en que ni quería bañarse porque el agua calentita de baño facilitaba esa evacuación y ella se resistía, aunque alguna vez llegó a hacer un poquito en la bañera, y nos pedía llorando que la sacásemos porque no quería hacer caca ni tampoco bañarse.

Además me dolió sentir la incomprensión de algunas personas, especialmente porque venían de gente con la misma forma de criar a nuestros hijos. Me sentí juzgada al oír comentarios, sin haberse preocupado siquiera por todo lo que sucedía, de “claro, le estáis quitando el pañal, no?” o “eso no es normal”. O puede que yo estuviese más sensible y me lo haya tomado a la tremenda, pero el caso es que me dolieron esos comentarios, porque creo que antes de dar por hecho ciertas cosas hay que interesarse realmente en lo que sucede y cómo lo estamos pasando, y segundo porque decir que no es normal es igualmente dar mucho por hecho y deja claro que no se tienen muchos conocimientos al respecto.


Ya no sabíamos qué hacer, por mucho que le explicásemos que hay que hacer caca para encontrarnos bien, que todo el mundo la hace, etc, etc. Vuelvo a puntualizar que en ningún momento le hemos intentado quitar el pañal, eso lo hará ella cuando esté preparada. 

Acudimos a una psicóloga, que nos dió algunas pautas. En la visitas mi pequeña lo que hacía era jugar con ella, aunque se resistía.

Cuando los pequeños se dan cuenta, son conscientes del proceso de hacer pis y caca, es un momento muy importante para ellos, ya que tienen que desprenderse de algo que es suyo y además muy valioso. Esto ocurre independientemente antes o durante el proceso de dejar el pañal.

Estas pautas y juegos pueden ayudar a los pequeños a asimilarlo de una forma más fácil:

- Lo primero sería facilitar el tránsito intestinal, es decir, procurar una dieta rica en fibra. Ya que cuanto más tiempo pase sin hacer caca más les costará hacerla y más miedo les dará.

- Jugar con plastelina marrón o negra. Para poder satisfacer el deseo y la curiosidad hacia su propia caca.

- Jugar a que sus muñecas vayan al baño a hacer pis o caca.

- Jugar con embudos y agua.

- Cuentos sobre el tema de la caca como "El topo que quería saber quién se había hecho aquello en su cabeza" de Werner Holzwarth y Wolf Erlbruch, o "¿Puedo mirar tu pañal?".





Os voy a contar cómo lo hemos llevado nosotros.

Lo de comer variado siempre lo hemos hecho. Y el tema de jugar con sus muñecas, era ella misma quien ya lleva tiempo jugando a que sus muñecos hacen pis y/o caca en el baño (water u orinal) o en el water de su casita de muñecas.

Compré plastelina marrón y negra (teníamos en casa varios colores, pero esos precisamente no). En cuanto a los cuentos no se cuantas veces podremos haberlos leído ya, sobre todo los primeros días nos pedía que se los contásemos todo el rato. Igualmente hemos jugado más de lo habitual con las plastelina, a hacer las cacas de esos animales y otros que se nos ocurrían, incluso la suya propia, ha sido de lo más divertido. Por otro lado, a la hora del baño, que además parecía no resistirse ya, le dimos tres embudos de diferentes tamaños y colores, un cuenco para llenarlos y con sus muñecos habituales se lo pasó en grande, de hecho se ha convertido en habituales cada vez que se baña.


Ahora nos dice que quiere hacer caca cuando tiene ganas, alguna vez como digo se resiste un poco, y cuando la hace vemos qué caca sorpresa ha hecho. Si es marrón claro o marrón oscuro, si es grande o pequeña, si se parece a alguna de las cacas de los cuentos, si es redondita o termina en punta… lo hemos convertido en un juego. Por supuesto lo primero es decirle hola. Luego la echamos al váter, para que se vaya con el resto de las caquitas al mar, le decimos adiós y la peque tira de la cadena.

Así que el resultado ha sido espectacular de un día para otro, de hecho no me esperaba un cambio tan rápido. A ver, todavía hay día que no hace caca, pero ya no se resiste incómoda, en todo caso alguna vez que estamos jugando le vienen las ganas y como no quiere dejar de jugar se aguanta pero la hace un rato más tarde. Lógicamente estamos mucho más tranquilos, viendo a nuestra hija feliz de nuevo y pasándolo en grande por el camino.


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Mi hija no quiere hacer caca: Superación


- Control de esfínteres: Señales y Problemas



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¿Qué juegos has probado para hacerlo más fácil?



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miércoles, 19 de diciembre de 2012

Problemas con la caca



Quizás podría haber sido un poco más fina a la hora de ponerle un título a este post, pero me salía ser directa y clara, y es que llevamos mes y medio ya con un problemilla (el diminutivo lo pongo para intentar no darle más importancia de la que realmente le doy) que parece no tener fin.

Antes de empezar diré que mi hija lleva pañal y ni ella ha dado señales de estar preparada para dejarlo ni nosotros hemos intentado quitárselo. Además eso de quitárselo me suena fatal, se lo quitan ellos cuando, como digo, estás preparados.

Minerva siempre ha hecho caca cada día, o cada dos días, sin problema. Lo que solía hacer era esconderse, apartarse ella sola. Si la preguntabas si estaba haciendo caca te decía que no, así que como ya lo sabíamos la dejamos a su aire. Si es verdad que la solemos preguntar si quiere sentarse en el orinal o en el váter para hacer caca o pis, pero ante su negativa nunca insistimos, y en contadas ocasiones lo ha pedido ella pero simplemente como un juego.

El caso es que de pronto, hace mes y medio, pasaban los días y no hacía caca, creo que fue al cuarto día cuando por fin nos quedamos tranquilos. Pero la cosa es que ella parecía quejarse, como si le costase, por lo que fuimos al pediatra por si se trataba de estreñimiento, aunque la caca era normal. Nuestra pediatra, en la que confiamos plenamente, nos dijo que muchos niños pasan por esa etapa y que lo único que debíamos tener en cuenta era que el aporte de fibra y de líquidos fuesen los adecuados. En casa procuramos comer variado, y con la teta que toma (la pediatra estaba tranquila en este aspecto), no había ningún problema en cuanto a la alimentación. Nos dio unas hojas con los alimentos con mayor concentración de fibra para tenerlo en cuenta y otras hojas con recomendaciones para que empiecen a ir al baño, aunque estas última nos las dio para dentro de un tiempo porque consideraba que todavía era un poco pequeña.


Pensábamos que esta etapa pasaría y aquí estamos todavía. Cada vez que le entran ganas de hacer caca e incluso a veces de tirarse un pedo se aguanta las ganas y en ocasiones nos llega a decir que no se encuentra bien. Así pasan los días, hasta que ya no aguanta más y por fin la deja salir, nunca más de tres o cuatro días. Pero mientras tanto tenemos el baile de San Vito, a veces durante todo el día, queriendo que la coja a cada momento que le da el apretón, o teta cada cinco minutos, y sin poder disfrutar realmente de sus juegos o lo que estemos haciendo.

Le decimos que todo el mundo hace caca, que hay que dejarla salir para que no nos moleste y que así nos quedamos más a gusto. Últimamente también le digo que no es que no se encuentre bien, sino que tiene ganas de hacer caca y su cuerpo le está avisando y que eso le ocurre a todo el mundo. También lo que hacemos desde pequeña y ahora con más insistencia es despedirnos contentos de la caca cuando la cambiamos el pañal. Pero nada. Y la verdad es que a veces me desespero, porque el día o el rato que le da no disfrutamos de nada, y la cosa no parece mejorar.

Lo único que podemos hace es tener paciencia y seguir acompañándola. Aunque me estoy planteando volver al pediatra porque ya no se si esto es normal.



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