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Hará cosa ya de dos meses se puso en contacto conmigo, y con otras madres, una monitora de La Liga de la Leche para pedir voluntarias, para colaborar en un curso para profesionales sanitarios sobre lactancia materna en un hospital de Madrid. Asistiríamos unas pocas madres para responder unas cuantas preguntas, para que de esa forma los futuros pediatras pudieran tener una idea más acertada sobre la lactancia, con casos reales, ya que de lo contrario la práctica tendrían que inventársela y llevarla a cabo entre ellos mismos.
Aunque estas cosas me dan mucha vergüenza, decidí asistir. Me hacía ilusión poder ayudar en la medida de lo posible. Como era la primera vez que iba pensé que sería una especie de charla de mano de un profesional a estos jóvenes y que luego nos harían alguna preguntilla.
Me dijeron que alguien vendría a buscarnos al hall de hospital. Cuando llegué pregunté en información pero ninguna de las dos personas que atendían allí tenía ni idea de lo que les hablaba. Luego empezaron a llegar las demás mamás, cuatro nos juntamos al final, con nuestros bebes. Dio la casualidad de que las conocía a todas, bien por los grupos de apoyo o por ser del barrio. Una de las mamás, que iba con su bebito y otro nene de dos años, nos dijo que ella ya había asistido más veces, y que nuestra presencia era algo extraoficial.
El caso es que cuando me quise dar cuenta estábamos ya por los pasillos internos del hospital, mientras nos explicaban que cada mamá pasaría a una salita con uno de los grupos de los futuros pediatras, para que les contásemos nuestra experiencia según nos fuesen preguntando. Me di cuenta entonces de que tendría que ser yo la que iba a estar hablando todo el rato que durase la práctica y, para que os deis cuenta de lo vergonzosa que soy, se me pasó por la cabeza decirles que había tenido una llamada urgente y me tenía que marchar.
Como persona adulta y responsable que me considero decidí quedarme, que ya soy mayorcita, y aunque lo pasé un poco mal los dos primeros minutos, luego me relajé y salí contentísima, por haber podido aportar algo en la formación de ese grupo de unos ocho o nueve jóvenes, que nos trataron tan bien a las dos y que estaban deseosos por conocer y saber.
Aunque a uno de ellos le tocó hacer de pediatra, realizando preguntas para supuestamente hacerle a la nena una historia, todos terminaron preguntando para aclarar dudas. Empecé informándoles de los meses que tenía la nena, si había tenido que llevarla al pediatra porque hubiese estado malita, cómo fue el parto, etc, para terminar contándoles los inicios en nuestra lactancia, que ya relaté en mi anterior post, cómo había sido la introducción de la alimentación complementaria, y qué tenía pensado hacer cuando empezase a trabajar (en mi caso, como todavía me queda para estar junto a la nena y ya va a ser mayorcita, no vamos a tener ningún problema con la lactancia).
Como os he dicho salí muy satisfecha y orgullosa de haber contribuido a que estos futuros profesionales tengan ahora ideas claras y conozcan casos reales sobre lactancia. Esa es la mejor manera de poder ayudar a otras madres y sus bebés, y esto debería hacerse siempre en todos los centros sanitarios.
Cambiando de tema, quiero agradecer a Carol del blog nuestrapequeñacria por pensar otra vez en mí y otorgarme el premio Supermamá!, además de las bonitas palabras que nos dedicó. Gracias también a Silvia del blog Ser madre: ¡toda una aventura! por la mención que nos hace también en su blog. Para recogerlo tengo que responder a la pregunta de qué es lo que me gusta de ser mamá.
Lo que más me gusta de ser mamá es compartir todos esos preciosos momentos con un ser tan maravilloso como es mi hija, incluso los no tan buenos, porque eso hace también que aprenda mucho de nuestra relación. Por eso, igualmente, me gusta todo lo que mi hija me está enseñando sobre ella, sobre la vida y sobre mí misma.
Como me suele ocurrir, por eso normalmente no hago mención a estos premios, no puedo otorgárselo a un solo blog, así que os lo dedico a todas las supermamás que me seguís, a todas las que me apoyáis con vuestros comentarios y a todas las que me enriquecéis con vuestros blogs.

Antes de irnos de vacaciones, en la asociación a la que vamos Minerva y yo todas las semanas, Crianza Leganés (ahora en verano no hay reuniones, nos volveremos a juntar en septiembre), tuvo lugar un taller de “Los gestos del bebé” impartido por una de las mamás asiduas a estos encuentros, desde su conocimiento y experiencia.
Cuando me enteré del taller no dudé de que asistiríamos sin falta, me pareció muy interesante, y no me defraudó.
Para comenzar repartió entre todas las mamás un papelito donde cada una encontraríamos un palabra para intentar transmitirla a las demás, mediante gestos, poniéndonos en el lugar de nuestro bebé. Fue divertido, y antes o después las terminamos adivinando.
Fue también bonito ver cómo mientras nos contaba sobre el tema, cada vez que realizaba alguna de las señales que utiliza con su nena, está al oírla o verla la imitaba, fue una ayudante estupenda.
El lenguaje no verbal es muy importante en la comunicación. Además, nosotros mismos, muchas veces utilizamos señales junto con la palabra, como cuando decimos adiós con la mano. De hecho seguramente sin daros cuenta estéis ya utilizando señales con vuestros bebés de manera inconsciente, como esta que os he mencionado.
El bebé se comunica con nosotros desde el principio mediante el llanto. Luego empieza a emitir sonidos, balbuceos, hasta llegar a sus primeras palabras. El hecho de poder comunicarnos con nuestr@s hij@s, cuando todavía no son capaces de poder expresarse mediante palabras, ayuda a una comunicación más rica entre los 9 y los 30 meses, ayuda a evitar frustraciones y hace que lo bebés sean más seguros, entre otras ventajas; además nos damos cuenta de que entienden más de lo que creíamos.
Hay quienes piensan que esto les puede retrasar en el habla porque se vuelvan vagos, pero l@s niñ@s son muy curios@s y están deseando comunicarse, y según van creciendo esas necesidades de comunicación van siendo más complejas, con lo que la señal que utiliza para referirse a una palabra ya no les bastará.
Se puede empezar a utilizar señales con el bebé cuando veamos que muestra interés en comunicarse, sobre los 9 ó 10 meses, aunque puede ser antes. Siempre utilizaremos la señal junto con la palabra, y cuando el bebé empiece a realizar la señal nosotros dejaremos de hacerla. Como siempre cada niñ@ lleva su ritmo.
En el texto que se nos dio en el taller, aconseja comenzar con cinco señales y posteriormente ir introduciendo más. Yo la verdad es que me he emocionado con el tema y a muchas palabras que utilizamos cotidianamente las acompañamos el papá (se trata también de que se involucren ambos padres, y si familia o amigos quieren pues mejor) y yo de una señal. Es divertido, porque además se trata de jugar, todo es echarle imaginación, y por cierto las canciones también ayudan mucho. Aunque en el taller ya se nos dio alguna pista sobre algunas señales, cada uno podemos inventar las que nos parezcan y nos sean útiles, de todas formas os dejaré después algunos enlaces donde podréis encontrar por ejemplo las que se realizan en lengua de signos, por si a alguien le interesa el tema. Tengo que deciros que hace ya unos años hice un mini curso de lengua de signos pero, entre que no he tenido la oportunidad de practicarlo y mi memoria de pez, se me ha olvidado casi todo, aunque cuando lo veo me suenan bastantes cosas.
La nena tiene un cuento blandito, de estos que son para el agua, donde aparecen animales. Cuando se lo leía le decía el nombre del animalito, contándole alguna historia más y haciendo el sonido del animal en cuestión. Ahora además le hago la señal, se fija mucho y le hace mucha gracia. Así que, si además de que esto nos sirve para tener una mejor comunicación disfrutamos con ello, bienvenido sea.
A continuación os dejo unas direcciones y bibliografía, que se nos adjuntó en el taller:
“Todos los bebés deberían tener la oportunidad de ser comprendidos. Nuestro sueño es que llegue el día en que todos los papás aprendan las etapas de comunicación pre-orales de sus bebés. Trabajando para mundo mejor a través de la infancia”: http://www.cincodeditos.com/
En este blog, cuyo autor es Pablo, educador infantil, podréis encontrar cuentos y canciones: http://cancionesparalainfancia.blogspot.com/
Diccionario de Lengua de Señas Argentina: http://manosquehablan.com.ar/
“Alanda es una asociación nacida en 1999 para trabajar con los niños y niñas que presentan alteraciones en la comunicación, la interacción y el lenguaje”: http://www.asociacionalanda.org/web/index.php?option=com_content&task=view&id=273&Itemid=129
Bibliografía :
Acredolo, L. Goodwyn, S. “Los gestos del bebé”. Oniro. Madrid, 2010.
Clemente Estevan, R.A. “Desarrollo del lenguaje”. Octaedro. Barcelona, 2006
Badía Solé, M. Díaz, J. “Aserrín! Repertorio de mimos, juegos y canciones para los más pequeños”. Arola. (…)
San Andrés, C. “Jugar, cantar y contar”. Teleno. Madrid, 2000.
Sabía de qué iba e intenté convencer al papá para que nos acompañase pero a él estas cosas no le interesan mucho, prefiere quedarse en casa limpiando y que luego se lo cuente yo. Igualmente sucede cuando intento que lea algún libro sobre crianza. Como él dice, prefiere ocuparse de la nena y no perder el tiempo con otras cosas.
El papá del bebé amamantado parece estar, al principio, relegado, pero no es así. No hay que olvidarse de ellos, porque su función es vital tanto para la mamá como para el bebé. Al bebé porque lo cuida y lo mima. Y a la mamá porque también la cuida y también la mima, además de apoyarla, porque a veces parece olvidarse que el bienestar del bebé está estrechamente relacionado con el bienestar de la madre, que es a la que más necesita y con la que normalmente pasa más tiempo en esos primeros meses.
La intención de esta entrada es dar las gracias a mi compañero de ruta y padre de nuestra hija. Quiero que sepa que aunque a veces parezca que no estoy conforme con nada de lo que hace es sólo porque soy muy pesada y le doy muchas vueltas a las cosas, y en ocasiones me agobio mucho. Quiero darle las gracias por el equipo que formamos. Quiero agradecerle todo lo que ha hecho y sigue haciendo para que mi papel como madre me sea mucho más fácil:
Estando a mi lado en todo momento durante el parto. Haciéndose cargo él solo de todas las tareas domésticas a la vuelta del hospital, y hasta hace casi bien poco. Trayéndome agua y dándome de comer mientras amamantaba a Minerva (en esas interminables tomas con pezoneras). Manteniendo siempre la calma cuando yo la perdía, cansada, desanimada y llorosa, con las hormonas revolucionadas, y pensando que todo ese mundo me superaba. Levantándose conmigo por la noche cuando le tenía que dar el pecho a Minerva para traerme los paños calientes, el sacaleches, el hielo, y por último de nuevo el sacaleches, cuando tuve la ingurgitación al poco tiempo de llegar a casa y más tiempo del que me hubiera gustado, hasta que el pecho pareció adaptarse. Levantándose las noches (incluso cuando ya había empezado a trabajar) que la nena no conseguía dormirse después de mamar para intentar calmarla y que yo pudiera descansar. Apoyándome siempre en todas las decisiones, aún cuando tenía y tiene sus dudas siempre somos una piña ante opiniones o consejos ajenos (siempre le termino convenciendo después de argumentarle gracias a todo lo que leo y las charlas a las que asisto). Por ser él el primero que insistía en que me metiera a la niña en la cama para darla el pecho, ya que ambas estaríamos mejor (a mi me daba miedo siendo tan pequeña al principio). Por ser el superpapá cuyo hombro o tripa son somníferos para Minerva. Por llevarse a la nena en la mochila a dar un paseo mientras yo intento descansar. Jugando con Minerva, haciéndola volar, tirándose en el suelo con ella, haciéndola reír, porque me encanta y disfruto viéndolos. Y por otras muchas cosas de las que ahora no me acuerdo.
Quiero agradecerle que sea el mejor padre del mundo.
Gracias Javi, sin ti no hubiera podido.
necesitan y en qué cantidad; que es un mito el que los bebés tengan que comer de todo (otra cosa es que coman lo más variado posible), primero porque los adultos no lo hacemos, segundo porque lo que no les aporte por ejemplo la manzana (en caso de no gustarles) se lo aportará la pera, y tercero porque es imposible, en España por ejemplo no es muy común comer ciertas frutas tropicales como la papaya y no tenemos por ello carencias de vitaminas; que algunos con la alimentación complementaria bajan de percentil considerablemente a lo largo de los meses; que normalmente no quieren triturados, les llama más la atención lo que comen papá o mamá. Y precisamente por esto último, entre otras cosas, hemos decidido que no le vamos a dar papillas a Minerva. Esta última semana le hemos ido ofreciendo una vez al día, cada tres días, plátano, manzana y ayer empezamos con mandarina. El plátano se lo dimos tal cual, la mitad, y parece que le gustó, lo chupeteaba, y como a la pobre se le escurría le ayudamos un poco sujetándoselo. La manzana se la dimos asada, muy blandita, a trocitos con la mano, pero no le hizo tanta gracia. Y la mandarina le ofrecimos la mitad, un poco pinchada para que al chuparla le sacase el jugo; ponía caras raras, pero parecía gustarle. Luego seguiremos con arroz integral muy pasado, pollo (todavía no se si en tiras grandes para que lo chupetee o muy desmenuzado), verduras cocidas, etc, siempre dejando que sea ella la que se lo lleve a la boca. Ya os iré contando cómo va la cosa. Uno de los primeros alimentos que habría que ofrecer a los bebés a los seis meses es el pollo, pues es a esa edad cuando al bebé se le puede empezar a acabar las reservas de hierro.
No le queremos dar triturados porque no los necesitan, ell@s estan deseando experimentar con sus manitas, viendo como comen sus papas. Además se trata de que aprendan a comer poquito a poco, ¿acaso los adultos comemos cuatro alimentos distintos triturados todos juntos?, si acaso algún puré de vez en cuando, que podremos aprovechar para ofrecer también a nuestro bebé.
No le queremos dar papillas o potitos comprados porque nos parecen una guarrería. De verdad que no entiendo que si recomiendan introducir los alimentos de uno en uno separados en varios días, para observar posibles alergias, nos pretendan vender papillas con dos cereales en caso de ser sin gluten y con ocho cereales en caso de ser con gluten. Y lo que es peor, si recomiendan no condimentar con sal o azúcar sus comidas hasta el año, ¿por qué llevan esas papillas sal y/o azúcar, sino caramelo o aroma de vainilla, e incluso te las venden explícitamente con miel? Que alguien me lo explique.
Respecto a la hojita que te da la enfermera (a nosotros nos da dieron en la revisión de los cuatro meses para que nos la fuésemos leyendo por si teníamos dudas), con el orden de
alimentos que tienes que dar a tu bebé, a qué edad y en qué cantidad, quedó claro que lo único que hace es aturdirte, y como dijo alguna mamá, hacerte sentir culpable si tu hij@ no come con ocho meses lo que estipula la dichosa hojita. Además, según los expertos, es indiferente el orden de los alimentos, sólo prestando más atención a los más alergénicos o en el caso de antecedentes familiares ser más cautos.
Esta reunión me ayudó a aclarar mis dudas respecto al gluten, pues últimamente oía y leía cosas distintas. Parece ser que los expertos afirman que se puede introducir el gluten en pequeñas cantidades desde los seis meses si se sabe que se va a seguir dando el pecho un par de meses más, y a partir de entonces sin restricciones.
Os recomiendo leer “Mi niño no me come”, de Carlos González. Por cierto, esperamos poder asistir a la ponencia que el Doctor González dará el día 7 de mayo en Navalcarnero, “Alimentación complementaria a demanda”. Evento promovido por la asociación Besos y Brazos (Asociación de apoyo al parto respetado, lactancia materna y crianza con apego), y que consta de otras tres ponencias, entre ellas “La crianza feliz” de Rosa Jové. Eloísa lo cuenta estupendamente en su blog Una maternidad diferente.
Os dejo el resumen de la reunión donde explica otras cosas a tener en cuanta, entre ellas los signos que evidencian que el bebé está preparado para la introducción de la alimentación complementaria:
“Nota inicial: Alimentación complementaria significa que complementa al pecho, no lo relega a un simple postre ni mucho menos lo sustituye.
1. Recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud: La OMS recomienda lactancia materna exclusiva hasta la primera mitad del primer año. (Ni agua, ni infusiones, ni sumo, ni nada de nada). Después de esta edad y hasta el año de vida la leche es el principal alimento del bebé, el resto de alimentos no ha de superar el 50% de la ingesta total. Lactancia materna hasta los dos años y después hasta que madre e hijo quiera. Estas recomendaciones coinciden con las de otras entidades internacionales y las de la Academia Española de Pediatría.
2. Signos que nos indican que el bebé está preparado: El bebé es capaz de sentarse sin ayuda. El bebé ha perdido el reflejo de extrusión (que hace que los niños expulsen la cuchara con la lengua). El bebé muestra interés por la comida de los adultos. Sabe mostrar hambre y saciedad con gestos (si tiene hambre, cuando se acerca la cuchara abre la boca y mueve la cabeza hacia delante; si no tiene hambre, cierra la boca y tuerce la cabeza).
3. Calendario de introducción: No hay ningún estudio científico que demuestre un calendario claro de introducción de alimentos, las recomendaciones suelen estar basadas en creencias culturales y sociales. Sólo hay que recordar ciertas cosas importantes: Introducir los nuevos alimentos de uno en uno separados por, al menos, una semana (para poder observar reacciones adversas). Dar el gluten con precaución (si se tiene la certeza de que la lactancia continuará por unos mese más, hacer una introducción de pequeñas cantidades de gluten en la dieta del bebé, pero siempre después de los 6 meses). En bebés con antecedentes de alergia, se recomienda no dar alimentos que causen alergia hasta pasados los 12 meses. En España los principales causantes de alergia alimentaria son por orden: huevo, leche, pescado, frutos secos, legumbres y alunas frutas.
4. Al principio con calma: Como hemos dicho más arriba, los alimentos nuevos se introducen de uno en uno separados por una semana. Al principio, es muy probable que el bebé sólo quiera una cucharada o dos y después irá comiendo más. Hay que tener en cuenta que la introducción de alimentos consiste en OFRECER y no en forzar al niño a comer cosas nuevas. No hay que tener prisa, tiene toda la vida para comer de todo y no tiene por qué hacerlo a los 6 meses.
Otro punto importante que conviene tener en cuenta es que esta no es la mejor época para preocuparse por la limpieza. Los niños han de experimentar estos nuevos alimentos con la boca y las manos y esto incluye ponerse perdidos y mancharse. Es lo normal.
5. Alimentos frescos y naturales: No es necesario recurrir a las comidas especiales de bebés. Lo ideal es que el bebé tome los alimentos lo más cercano posible a su estado natural. Si se decide preparar papillas de cereales de farmacia, se puede hacer con agua. Primero se da el pecho y luego la papilla. No pasa nada.
Conviene recordar también que no hay que añadir ni sal ni azúcar a la hora de preparar la comida para el bebé.”