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lunes, 1 de julio de 2013

Mar, luna y gaitas

Acabamos de aterrizar como quien dice, de unas descansadas y merecidas vacaciones. Los que me seguís en facebook, tanto del blog como de la web, sabéis que no he desconectado del todo, especialmente para estar al tanto de vuestros correos y mantener un poco al día la tienda.

Aunque el tiempo no siempre nos ha acompañado no nos ha importado demasiado, hemos disfrutado de la playa, hemos paseado por la montaña, y sobre todo nos hemos recorrido todos los parques de los pueblos que hemos visitado, eso que no falte, sino que se lo digan a mi hija. ¿Dónde hemos estado? Pues de nuevo en Asturias, y es que el norte nos tiene enamorados, sobre todo por sus paisajes de ensueño y su deliciosa comida.



Pero el post de hoy es para hablaros de un día en concreto, una noche mejor dicho, la Noche de San Juan. Uno de esos momentos que aunque crees saber lo que te espera, sin avisar te sorprende y se convierte en un momento maravilloso que pasa sin proponértelo al baúl de los buenos e inolvidables recuerdos.

Después de una gran siesta esa noche habíamos decidido bajar a a playa  y disfrutar de la tradicional noche de San Juan y sus hogueras. Un vez en la playa y viendo que todavía quedaba tiempo hasta que comenzase la hoguera, oímos música al otro lado del puerto y allá que nos fuimos. Descubrimos un grupo de música que sin duda os recomiendo, Xera, un grupo asturiano que nos dejó con la boca abierta, incluida a Minerva. Música folk, fusión e innovación Y de fondo la luna, que a pesar de llevar nublado casi todo el día, quiso salir a saludarnos y de paso escuchar esa cautivadora música.

Disfrutar de la brisa del mar, el olor a sal, la luna llena, la carita de mi hija al ver y oír a  ese grupo y esa música nueva, y el escuchar no sólo al grupo en sí, que me encantó, sino especialmente los sonidos del violín y la gaita, instrumento este último que me apasiona. Todo en conjunto convirtió el momento en una noche especial, una noche mágica, un remanso de paz interior, un  estallido de emociones.

Por supuesto luego disfrutamos también de la hoguera (de lejos) con el mar y de nuevo la luna de fondo (que tímidamente se asomaba y se escondía), y de unos inesperados fuegos artificiales, que en un principio asustaron a Minerva (era la primera vez que los veía) pero que rápidamente la hipnotizaron.



Ahora en nuestra casa y en nuestra rutina, todo aquello parece un sueño.


¿Y vosotros, tenéis cerca vuestras vacaciones?