jueves, 30 de junio de 2016

Portabebé para la montaña

Si ya tienes un portabebé ergonómico no necesitas comprar otro “especial” para ir a la montaña o al campo con tu pequeño.

Es bastante común la creencia de que para portear en la montaña o hacer senderismo hace falta una mochila portabebé de montaña o trekking. Son esas mochilas grandes, con hierros y compartimentos para guardar cosas. Nada más lejos de la realidad.

No es la primera vez que le explico a una familia lo innecesario y contraproducente de estas mochilas. Este tipo de mochilas no son ergonómicas.
  



¿Qué alegan quienes creen que son mejores estas mochilas de trekking?

- Las mochilas de montaña o trekking las venden para ese fin

Como ocurre con las mochilas no ergonómicas el diseñador o vendedor no dispone por desgracia de la información correcta (y si lo sabe sólo le interesa el tema económico). No conocen o no les interesa conocer las características que debe tener una mochila ergonómica.

- Disponen de compartimentos para llevar lo necesario para la caminata

El llevar más peso no sólo añade más kilos a nuestra espalda sino más movimiento, lo que creará mayor inestabilidad.

Puesto que solemos salir en familia, lo ideal es que uno se encargue de llevar al pequeño y otro de llevar una mochila con lo necesario e imprescindible: agua, comida, pañales… Se trata de ir lo más cómodo posible, evitando ir sobrecargados. Luego nos podemos turnar.

- Los hierros que llevan estas mochilas de montaña ofrecen mayor seguridad a la hora de una posible caída

Te aseguro que esos hierros no evitan el daño al pequeño si el adulto cae hacia atrás. Por otro lado, cuando nos caemos porteando tendemos conscientemente a caer de tal manera que no lastimemos a nuestro hijo.

No está de más apelar al sentido común. Está muy bien buscar una manera de seguir haciendo con nuestro hijo actividades que antes hacíamos. Siempre teniendo en cuenta el evitar situaciones que supongan un riesgo. Debemos ser conscientes de que llevamos un peso añadido y estamos cuidando además de otra persona.

- Disponen de una capota impermeable y parasol

Si se coloca la capota y los plásticos laterales (transparentes) tapando completamente al niño, cuando estamos bajo el sol, puede hacer efecto invernadero. La temperatura puede aumentar considerablemente y le puede faltar aire. Hay que tener especial cuidado con esto.

Porteando en una mochila ergonómica podemos resguardar del sol y de la lluvia a nuestro pequeño, bien con un gorro bien con un impermeable.


Mochila de montaña                                                                                 Mochila ergonómica


¿Por qué usar una mochila ergonómica?


El pequeño va cómodamente sentado

La mochila ergonómica, como tal, respeta la postura ergonómica del bebé o niño. Este va sentado con las rodillas más altas que el culo y la espalda redondeada. En este artículo te cuento las características que tiene que cumplir una mochila ergonómica.

En una mochila de montaña el pequeño va colgado. En ocasiones los padres les apoyan los pies en los hierros, pero siguen con las rodillas más bajas.

La mochila de trekking no mantiene 
las rodillas más altas que el culo

En bebés que aún no se sientan solos no les ofrece un sostén de su columna, sino todo lo contrario. Quedan colgados y bamboleándose hacia los lados.


Ofrece apoyo de la cabeza

Siguiendo con la ergonomía, la cabeza reposa de forma cómoda y segura sobre el portador en una mochila ergonómica. Como se ve claramente en la imagen, en una mochila ergonómica el bebé si se duerme puede apoyar la cabeza sobre la espalda del portador.

Esto no ocurre con la mochila de montaña, al estar tan alejado del portador. Se suele necesitar colocar una toalla bajo la cabeza caída del niño hacia delante cuando se duerme.


Estabilidad y seguridad para el portador

Además de repartir correctamente el peso, al ir el bebé en el centro de gravedad del portador la sensación de peso es menor.


¿Qué ocurre cuando esto no es así?

En una mochila de montaña el bebé queda muy alto y además muy separado del portador, lo que ofrece inestabilidad y por tanto mayor posibilidad de pérdida de equilibrio. Hay que tener en cuenta el añadido de que el bebé o niño se mueve. Si además va fuera del centro de gravedad del adulto, resulta inseguro.


Menor volumen y peso

Una mochila ergonómica se puede doblar fácilmente para guardarla o llevarla enganchada bien a la cintura bien a otra mochila.

Las mochilas de montaña además de ser más voluminosas, resultando un problema a la hora de guardarlas, llevan un peso añadido.


Seguridad

Un portabebé no es un dispositivo para realizar deporte y hay que tener en cuenta una serie de aspectos a la hora de portear, que puedes leer aquí.

A las mochilas de trekking se las llama coloquialmente “comerramas”. Al ir el bebé o niño más alto corre el riesgo de darse con las ramas o zarzas, y de hecho es algo bastante frecuente si no se tiene especial cuidado.


Consciencia de nuestro hijo

Al llevarle pegado a nosotros somos conscientes de su respiración y bienestar. Sin embargo, en una mochila de montaña, además de estar más lejos hay una parte gruesa de tela que igualmente nos separa. De esa manera es imposible sentir a nuestro pequeño.


Amortización

Una mochila ergonómica que podemos usar en el día a día no resulta cara aunque de entrada su precio nos lo pueda parecer.

Podemos usarla desde que nace nuestro bebé. Nos ofrece libertad de movimiento, entre otros beneficios, en casa y en la calle, para movernos en transporte público, hacer la comprar, pasear… Todo esto hasta que dejemos de portear a nuestro pequeño.

Sin embargo las mochilas de montaña terminan prácticamente nuevas, del poco uso que se les da.
  


No quiero terminar sin matizar que aunque he hablado de mochilas, por comparar las ergonómicas con las de trekking, cualquier portabebé ergonómico que reparta equitativamente el peso es apto para realizar caminatas largas. Teniendo en cuenta siempre que el portabebé ergonómico se adapte al desarrollo del pequeño.


De la misma manera, si no estamos acostumbrados a portear durante largo rato, bien porque usamos el portabebé ratitos cortos o no porteamos a diario, recomiendo empezar a portear gradualmente durante ratos más largos para que nuestros cuerpo se vaya acostumbrando.



¿Sueles salir al campo o la montaña? ¿Porteas a tu bebé?



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En la tienda puedes encontrar una amplia variedad de portabebés ergonómicos.


Si tienes alguna duda puedes escribirme a info@soniandoduendes.com. Si lo que necesitas es una asesoría, ya sea online o a domicilio puedes ponerte en contacto conmigo en ese mismo mail.

jueves, 26 de mayo de 2016

Control de esfínteres: Señales y Problemas

No me canso de repetir que el control de esfínteres es un proceso madurativo. Que el niño sea capaz de decidir donde y cuando hacer pis y/o caca es un proceso no sólo físico, sino también cerebral y emocional. Y esto frecuentemente se olvida.

El control de esfínteres propiamente dicho es cuando el  niño es capaz de controlar los músculos de la uretra y el ano, y es capaz de orinar o defecar en el momento y el lugar “adecuado”, es decir, en el baño.

El control de esfínteres suele darse, de media, entre los dos años y medio y los tres años. Teniendo en cuenta que no se considera enuresis (micción involuntaria) diurna hasta los 5 años y nocturna hasta los 7. Ni se considera encopresis (defecación involuntaria) hasta los 4 años.

Este sábado se celebró la I Jornada de Crianza y Familia en Leganés. Además de asistir como organizadora con mi marca Soñando Duendes, ofrecí dos charlas. Una de ellas fue sobre Control de esfínteres. Entre otras cosas estuvimos hablando sobre cómo saber cuando están preparados, cómo facilitar el proceso y sobre los problemas que en ocasiones surgen relacionados con este tema.




La mayoría de los problemas surgen por no haber respetado el ritmo madurativo del niño. Nos creemos con derecho a decidir por el niño sin prestar atención a las señales que nos manda y nos sugieren si está o no preparado. Es fundamental conocer y estar atento a las señales que nos indican que el niño está preparado.

Normalmente nos centramos en la idea fija de quitar el pañal, porque al adulto nos es más cómodo no tener que estar cambiando pañales y porque pensamos que hay que obligar al pequeño a crecer.

No tenemos en cuenta en ningún momento que el proceso requiere de tiempo, maduración y seguridad. Forzando y presionando sólo conseguimos que el proceso se vea entorpecido.


El factor emocional es muy importante. Si respetamos el proceso global el control de esfínteres suele darse sin problemas y el niño pasa de usar pañales a usar ropa interior sin dificultad y casi sin darnos cuenta.

Estas son algunas de las señales, que se nos suelen pasar por alto, y nos indican que el niño está preparado para dejar el pañal:

- El niño ha superado la fase de retención. Cuando se da cuenta anticipadamente de que va a hacer pis o caca, suele darse una etapa de retención. Si permitimos al niño experimentar, le apoyamos sin forzar, acompañándole, esta fase pasa rápidamente.

- No muestra o ha perdido el miedo a deshacerse de algo que para el es suyo. A algunos niños les cuesta más que a otros el dejar ir algo que para ellos es suyo.

- No muestra ansiedad a controlar. Ha superado la incomodidad de la angustia que para él significa controlar. El decidir donde y cuando hacer pis y/o caca requiere de un gran autodominio. Requiere de una maduración del niño, no sólo a nivel físico, sino también a nivel cerebral y emocional.


El control de esfínteres no es un proceso lineal. Por algún cambio en el día a día, tensiones en la familia, miedos, novedades o control excesivo sobre la autonomía del niño, pueden darse situaciones que a las familias nos resultan problemáticas.


¿Cuáles son algunos de esos problemas?

- Continúa teniendo escapes

Si se le ha quitado el pañal al niño y este sigue teniendo escapes continuos, es que no está preparado aún. Lo mejor que podemos hacer es volver a ponerle el pañal y esperar a que sea él quien decida cuando quitar el pañal. Lo hará cuando esté preparado.

- Sólo quiere hacer caca en el pañal

Hay niños que hacen pis sin problema en el baño, pero a la hora de hacer caca les da más seguridad el pañal. Mi recomendación es no forzar y ofrecerles esa seguridad hasta que estén preparados. El juego siempre es un gran aliado.

- Retiene en exceso la caca o el pis

Cuando la fase de retención se enquista puede generar en un problema, ya que generalmente la familia lo vive con mucha ansiedad. Pero no debemos olvidar que el niño necesita respeto y seguridad. Si el niño se siente presionado en vez de avanzar conseguiremos el efecto contrario.

- Deja de controlar la caca y/o el pis en determinados momentos

Puede ser que, por algún motivo, el niño deje de controlar en según que momentos y/o lugares. Por ejemplo, puede pasar que cuando nace un hermanito el niño vuelva a tener escapes o deje de controlar el pis y/o la caca. El pequeño necesita nuestro apoyo, sentirse querido y seguro. De esa forma la situación poco a poco va volviendo a su cauce.

- No quiere que le cambien el pañal

Aquí el niño muestra miedo a deshacerse de algo que para él es suyo. Lógicamente, por higiene, al niño hay que cambiarle el pañal. El juego es primordial para hacerlo más llevadero y que el niño no se sienta humillado. De nuevo, si lo hacemos amorosamente, esta fase pasará en poco tiempo.

- Sigue mojando el pañal nocturno más allá de los cinco años

Como he comentado antes no se considera enuresis nocturna hasta los siete años. Por tanto, por si solo, hay que tener claro que el niño no tiene ningún problema. Es cuestión de madurez.

Recuerda que cuanto menos intervenimos, el proceso se desarrollará con mayor fluidez.


Te puede interesar este otro artículo donde además de contar cómo superamos la retención de la caca por parte de nuestra hija mayor, doy unas pautas para que el proceso fluya con normalidad.

Te invito a realizar la siguiente encuesta, que puedes rellenar aquí, sobre el control de esfínteres. Apenas te llevará un par de minutos.




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lunes, 2 de mayo de 2016

Hitos del desarrollo y Estimulación

¿Crees que a tu bebé le vendría bien clases de estimulación? ¿Crees que es indispensable para su desarrollo? ¿O por el contrario crees que es innecesario o incluso contraproducente?

Para responder a estas preguntas haría falta más información. ¿Tu bebé ha nacido a término o ha nacido prematuro? ¿Tienes prisa porque crezca o quieres disfrutar tranquilamente de sus pequeños grandes logros?  ¿Presenta alguna patología? ¿Sabes cuál es del desarrollo normal de un niño sano? ¿Conoces los hitos del desarrollo?

  
Nos sentimos orgullosos cuando nuestros pequeños consiguen un nuevo hito en su desarrollo. Pero demasiadas veces tenemos prisa porque hagan nuevas cosas y les forzamos sin estar aún preparados. No nos damos cuenta de que el tiempo vuela y esas etapas ya no volverán más.

Cada niño lleva un ritmo. Siempre que esté dentro de la normalidad no hay que preocuparse. Por ello, lo conveniente sería conocer los hitos del desarrollo durante los primeros años de vida y especialmente del primer año de vida.

Por ejemplo…

…es normal que un bebé ande (y cuando digo andar, digo andar solito) a los 10 meses e igualmente es normal que lo haga a los 18 meses. Si no camina hasta cerca de los 18 meses desde luego no será porque sea vago, ni porque sea torpe ni será mas o menos listo por ello. Andará cuando esté preparado.

…es normal que un niño controle el pis por el día a los dos años y medio al igual que es normal que lo haga a los 5 años. Si bien es verdad que de media los niños controlan el pis diurno entre los dos años y medio y los tres años. Otra cosa es nuestra comodidad o lo que nos venda la sociedad.

…es importante tener en cuenta la edad corregida para un bebé prematuro hasta los dos años, para el peso, talla, perímetro cefálico y desarrollo motor.


Los adultos solemos ir con prisa y arrastramos a nuestros pequeños en ese torbellino de cuanto antes mejor. Queremos acelerar su desarrollo, como si dejándoles ir a su ritmo no fuese suficiente. Como si por hacer las cosas antes creyésemos que serán más inteligentes o tendrán un futuro más exitoso. Nada más lejos de la realidad.

Si el bebé o niño sano, en su día a día, vive en un entorno que le tiene en cuenta, que interactúa con él y que respeta sus ritmos, tiene la estimulación necesaria para su correcto desarrollo.

La sobre estimulación implica guiar hacia algo concreto, y con unas directrices marcadas. Y esto, a un niño sano, no le beneficia. Cuando interferimos sin necesidad normalmente entorpecemos un proceso que se hubiese dado por si solo. Sobre estimular es forzar, y por tanto domesticar, restando espontaneidad y creatividad.

Queremos sobre estimularles para que logren ¿qué? Sin embargo muchas veces no les permitimos descubrir por si mismos, equivocarse, marcharse, moverse, cuestionarse las cosas… No somos coherentes. No les permitimos ser niños.

Una estimulación adecuada es la que ofrece amor, respecto y presencia con el pequeño.


Riesgos de la sobre estimulación

- No integración de lo “aprendido” y falta de interés.

Integramos lo que aprendemos disfrutando. El juego es crucial para los niños. Para aprender es importante que haya una emoción agradable, para que quede en la memoria.
Pero si el niño se siente sobrecargado o presionado, se sentirá saturado, perderá el interés y será incapaz de integrar nada nuevo.

- Dependencia del niño.

Puede suceder que si se siente presionado sólo haga lo que se le manda para agradar al otro.

- Pasividad, inseguridad y desmotivación.

El dirigir y guiar al niño hacia lo que creemos que hay que estimular lleva a que este se sienta inseguro y no tenga iniciativa. No a todos nos gusta lo mismo, ni se nos dan bien las mismas cosas, ni vamos al mismo ritmo, ni aprendemos de la misma manera.

- Temor a fallar.

El error es parte del aprendizaje. Debemos dejar que ellos mismo lo intenten hasta conseguirlo. Siempre estando presentes, haciéndoles saber que confiamos en ellos porque sabemos que son capaces. Y por supuesto intervenir si necesitan nuestra ayuda.

- Ansiedad, tanto del niño como de la familia.

El verse saturado, sintiendo que se le demanda algo para lo que no está preparado, o que no es de su interés, puede causarle ansiedad. Así el pequeño puede estar más irritable o inquieto.

Del mismo modo, muchas veces la familia se siente estresada y preocupada por la creencia de que necesitan estimular a su pequeño y no saben bien cómo.


¿Crees necesario estimular a tu bebé de algún modo?


Si te interesa este tema y quieres saber cómo acompañar a tu pequeño de manera respetuosa, favoreciendo su desarrollo en el día a día de manera natural y sin estrés para ningún miembro de la familia, el taller que impartiré a principios de junio te será de gran interés: Hitos del desarrollo y Estimulación. Dirigido a futuros papás y mamás, y familias con bebés pequeñitos. 




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lunes, 25 de abril de 2016

Piojos, una solución

Hoy vengo a presentaros el proyecto de una familia estupenda, y no lo digo por decir, pues los conozco de primera mano y son encantadores.

Ellos se vieron inmersos sin querer, como nos pasa a muchos padres en el cole, en el mundo de los piojos. Y decidieron formarse y ofrecer a las familias, que se viesen en las mismas circunstancias, una solución natural y efectiva.

Su Centro es Help Piojitos Fuenlabrada. Como su nombre indica están en Fuenlabrada, Madrid. Y Estarán encantados de atenderos y resolver vuestras dudas.

Sin más os dejo con ellos:


  
"Se trata de un tema en el que nunca nos habíamos parado a pensar, seguramente como le ocurre a la mayoría de las familias con niños y niñas peques. Cuando recibíamos las circulares en el colegio pensábamos que eso no iba con nosotros.


El caso es que un frío día de diciembre llegaron los temidos Piojos, así, con todas sus letras, sin llamar a la puerta y sin saludar.

Cuando nos quisimos dar cuenta padre, madre y los dos pequeños nos convertimos en anfitriones de estos inteligentes bichitos.

No sabíamos cómo actuar ni cómo reaccionar, todo esto se estaba convirtiendo en un problema a todas horas.

Aplicamos todos los remedios caseros que nos recomendaban, cosas a veces muy poco aconsejables por médicos y, también hay que decirlo, cosas muy poco estéticas.

Después de dos días muy largos, cuando pensábamos que teníamos que llamar a Houston para que enviaran una delegación de desinfección a nuestra casa, llego la solución de una forma muy sorprendente.


Seguro que no sabías que existen Centros Especializados en la Eliminación de Piojos y Liendres. Pues sí, los hay. Centros donde profesionales formados en la materia se dedican durante un par de horas a eliminar todos y cada uno de los bichitos de forma totalmente natural. Algo fácil, rápido y seguro donde acaban con el problema.

Con el tratamiento más el asesoramiento de prevención en una tarde nosotros habíamos ganado la batalla a los piojos.

Pero esto no es todo, queríamos ir más allá. Empezamos a investigar sobre la pediculosis (así es como se le llama a la infestación de piojos y liendres) para estar prevenidos en caso de posteriores visitas.

Tanto es así que terminamos descubriendo un nuevo mundo muy interesante, y no es más que convertir nuestro trabajo en ayudar a todas las familias que tienen el problema de los piojos a través de nuestro querido y acogedor Centro de Tratamiento de la Pediculosis.


Un lugar donde solucionamos el problema de forma natural, además de convertir a los más pequeños en los protagonistas, abordando la situación de forma amena y divertida. Porque queremos terminar con los piojos y además los niños y las niñas se lo pasaran en grande.

Os invitamos a visitarnos en Fuenlabrada, donde estaremos encantados de atenderos para cualquier consulta."
  


Puedes contactar con ellos en Help Piojitos Fuenlabrada, y aquí puedes ver el testimonio de uno de sus pacientes.


miércoles, 30 de marzo de 2016

Pezoneras: Cómo puedo quitarlas

Una consulta frecuente en los grupos de lactancia es cómo quitar las pezoneras. O consultas que tienen relación con el uso de las mismas. Bebés que no se enganchan al pecho, bebés que tardan mucho en mamar, bebes que no maman si no es con la pezonera.

Las pezoneras son una especie de tetina blanda y fina, de silicona, que se ponen en el pecho, para facilitar la succión del bebé. Se recomiendan las que favorecen que haya más contacto piel con piel, como las de medela. Estas además se encuentran por tallas según el tamaño del pezón. 


Motivos por los que se usan las pezoneras:

- Bebé que no se engancha al pecho.

         - Bebé nacido prematuro al que le cuesta succionar.
         - Bebé con frenillo que no tenga la suficiente movilidad de la lengua para agarrarse correctamente al pecho.
         - Bebé con alguna patología que cause dificultad para succionar.
         - Bebé con retrognatia (mandíbula inferior menos prominente que la superior).

- Dolor por grietas en los pezones.

         Cuando aparecen grietas en los pezones lo primero que habría que hacer es corregir la postura. Si a pesar de corregir la postura las grietas persisten, habría que mirar otras causas, como un frenillo.

         Poner pezoneras cuando salen grietas no es la solución. La postura seguirá siendo inadecuada y crearemos una dependencia de las pezoneras.

- Mamá con pezones planos o invertidos.

         El bebé cuando mama coge parte de la areola, no sólo el pezón. Por lo tanto, tener pezones planos o invertidos no es sinónimo de que vayan a surgir problemas con la lactancia si o si. Requerirá más vigilancia, especialmente para los pezones invertidos.




Uno de los inconvenientes de las pezoneras es que el bebé se acostumbra a ellas. Hay mamás y bebés que están con ellas cuatro meses, siete meses o incluso toda la lactancia (años).

Para evitar el uso de las pezoneras hay que estar bien informadas y pedir ayuda a un profesional en lactancia si es necesario. Las pezoneras no han de usarse como primer recurso. Pero no hay que olvidar que en ocasiones, puntuales, nos pueden ser de ayuda.


Es importante observar si el bebé esta ganando peso con normalidad. Esto lo vemos en las micciones y deposiciones que hace el bebé. La succión a través de la pezonera no es la misma que hace el bebé directamente del pecho y en algunos casos el peso puede verse resentido.

Por otro lado, es normal que las tomas con pezoneras sean bastante más largas.


No hay remedios mágicos para quitar las pezoneras. No vale eso de “quitaselas y ya está” o “tampoco hay que obsesionarse”. Como si fuese tan fácil quitarlas. O como si el hecho de querer quitárselas fuese un capricho.

Es natural que una mamá quiera quitarse las pezoneras. Son engorrosas, hay que andar lavándolas constantemente. Debemos recordar llevarlas siempre encima. Es complicado dar el pecho tumbada con pezoneras, por lo que el descanso nocturno se ve alterado. Y la sensación de tener algo entre nosotras y el bebé va más allá de lo físico.


Cómo intentar quitar las pezoneras:

Según va pasando el tiempo la boquita del bebé crece y este tiene más fuerza para engancharse correctamente al pecho. Por lo que es recomendable, si queremos quitar las pezoneras, probar de en vez cuando a ofrecer el pecho al bebé sin pezoneras.


- Intentar el agarre cuando el bebé esté tranquilo.

         Si el bebé tiene hambre querrá mamar como está acostumbrado. Cuanto más llore y se altere el bebé, más difícil será que enganche al pecho sin la pezonera.

         Tenemos que procurar que el bebé abra bien la boca, dirigiendo el pezón hacia su naricita.

- Piel con piel, agarre espontáneo.

         Lo ideal es que sea el propio bebé quien haga el agarre por el mismo.

         Podemos probar a hacer piel con piel durante ratitos en casa. La mamá estará desnuda de cintura para arriba y el bebé sólo en pañal. La mamá semirecostada y el bebé sobre el pecho. Si el bebé no hace el agarre espontáneo siempre habremos disfrutado del beneficio de hacer piel con piel con nuestro bebé.

- Probar cuando el bebé esté dormido.
        
         Podemos probar a quitar la pezonera cuando el bebé esta dormido y está mamando. A veces, si le quitamos la pezonera en ese momento puede seguir mamando directamente del pecho como si nada.
        
- Mucha paciencia.

         Como todo en la lactancia, en cosa de dos. Tanto la mamá como el bebé tienen que estar preparados para dejar algo de lo que se han hecho dependientes.



Te invito a leer mis diferentes lactancias. Mas que nada para que tengas en cuenta que, con unas mismas características, el desenlace puede variar según la información que poseas o el profesional que te atienda.

El parto influye en la lactancia.
El estar informada
o tener un profesional que te ayude, también.


Cuéntame, ¿has usado pezoneras? ¿pudiste quitarlas con facilidad?


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jueves, 3 de marzo de 2016

Miedo al dolor en el parto

Nos han hecho creer que no somos capaces de dar a luz. Que ni nosotras sabemos ni nuestro cuerpo vale para ello. Que nuestro bebé tampoco sabe. Y por tanto necesitamos que al gran salvador profesional nos diga cómo proceder y “nos saque” a nuestro bebé. ¿Qué sería de nosotras sin su ayuda?


Por suerte hay grandes profesionales que no intervienen. Saben que su cometido es acompañar a la mujer en el parto y sólo intervenir si surge algún problema.


Un factor clave para que el parto se desarrolle con normalidad es que a la mujer que va a dar a luz esté tranquila, a su ritmo, segura, en un ambiente relajado e íntimo. Entonces el parto se desarrolla sin ningún problema en la mayoría de los casos.

Lo que sucede es que muchas mujeres llegamos al parto con miedo. Miedo a no ser capaz, a que surjan todos esos problemas que nos han contado tantas veces (pero no el motivo), miedo a que nuestro bebé nazca con alguna patología, miedo a la muerte, miedo al dolor.

Hemos oído tantas historias de partos en las que el dolor era tan insoportable que nos da pánico.

Ese miedo al dolor, esa falta de confianza en nuestro cuerpo puede hacer que el parto no progrese o que decidamos dar nuestra responsabilidad a terceros. Que nos controlen, que nos pongan y nos quiten, que nos digan en qué postura colocarnos, cómo empujar, que nos saquen a nuestro bebé…

Ese miedo al dolor que ya en el embarazo, sin ni siquiera haber experimentado si es tal, nos hace asegurar que pediremos la epidural si o si. ¿Para qué sufrir innecesariamente?

Cada mujer es libre de decidir cómo quiere su parto. Pero para poder decidir hay que estar informada, conocer riesgos, desechar mitos y deshacernos tanto de nuestros miedos como de los que nos infunde la sociedad y algunos pseudo profesionales.


El miedo paraliza, no deja avanzar.
Esto sucede en el día a día.
Y esto sucede en el parto.


- Si tengo miedo las hormonas del estrés paralizan el parto.

- Si tengo miedo no dejo que las contracciones fluyan y por tanto las retengo, aumentando el dolor e incluso no descansando entre contracciones.

- Si tengo miedo será más fácil que me deje hacer lo que otros decidan.

- Si tengo miedo no disfruto.

- Si tengo miedo no dejo que el cuerpo segregue sus propias endorfinas.


En mi experiencia te puedo asegurar que así como en mi primer parto lo pasé realmente mal con las contracciones, porque intentaba parar el dolor y el resultado era una contracción constante. En mi segundo parto, habiéndolo trabajado y habiéndome informado y leído mucho, fue la experiencia más maravillosa e intensa que he vivido nunca.


Si estás embarazada...

               …infórmate bien.

               … trabaja tus miedos.

               … pide acompañamiento si así lo crees necesario.

               … sana heridas pasadas si es el caso.

               … lee historias de partos disfrutados y respetados.


En cuanto al tema del dolor en el parto te recomiendo estos dos libros, que pueden ofrecerte mucha luz al respecto: “Parir sin miedo” de Consuelo Ruiz Vélez-Frías y “Pariremos con placer” de Casilda Rodrigáñez Bustos.


Dolor no es lo mismo que sufrimiento. No todas las mujeres sienten como dolorosas las contracciones. Y el inminente nacimiento del bebé puede ser vivido con gran placer.

Las contracciones son una manera de conectar con nuestro bebé y estar presentes en el parto. Permitiendo los cambios necesarios en nuestro cuerpo para dar a luz.


¿Qué recuerdos tienes de tu parto, lo disfrutaste?


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martes, 2 de febrero de 2016

Emeibaby preajustada

A continuación puedes ver un vídeo donde te cuento cómo colocar a tu bebé correctamente en la mochila Emeibaby. Así mismo te muestro cómo meter y sacar a tu bebé de la mochila sin necesidad de desabrocharla.

De esta manera tendrás tu Emeibaby preajustada y preparada para volver a utilizarla con tu bebé las veces que haga falta. Sólo necesitarás ajustarla previamente según tu bebé vaya creciendo.

La Emeibaby es la única mochila que se ha diseñado para crecer con el bebé. Gracias a sus anillas laterales y su tela de fular la mochila se adapta punto por punto al cuerpo del bebé o niño. Ofrece al pequeño una postura ergonómica óptima, espalda redondeada y rodillas más altas que el culo. En este artículo te cuento más acerca de esta mochila.

Cuando en invierno, estando en la calle, queremos meter y sacar al bebé del portabebé sin necesidad de quitarnos el abrigo, necesitamos un portabebé que posibilite esto. Y la Emeibaby admite esta opción.

Los viajes en coche pueden ser una circunstancia en la que nos sea útil este tipo de portabebés en invierno. Te puede interesar este artículo donde hablo de cómo podemos abrigarnos cuando porteamos en invierno.


Emeibaby preajustada:





¿Has utilizado un portabebé preajustado para portear a tu bebé?


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miércoles, 9 de diciembre de 2015

El puerperio perdido

El post de hoy lo escribo no sólo como profesional sino como madre puérpera. Este puerperio está siendo muy diferente al de mi hija mayor. Sin embargo hay muchas cosas en común. Y encontrándome ahora mismo inmersa en mi puerperio, me apetece mucho hablar sobre este estado, en el que demasiadas veces nos sentimos "raras" y abrumadas. 


El puerperio es un estado de fusión mamá y bebé que comienza con el nacimiento del bebé. Puede durar alrededor de dos años más o menos, depende de cada caso. Aunque se solía decir que el puerperio duraba la cuarentena. Pero esas 4 ó 6 semanas es el tiempo en el que estamos con los loquios.

La necesidad mutua mamá y bebé va mucho más allá.

Nuestro bebé, como mamífero y ser altricial, necesita nuestro cuidado para su desarrollo a todos los niveles. Por otro lado, nosotras sentimos el instinto de cuidar y proteger a nuestro bebé, y nos cuesta separarnos de él. Y esto es normal y deseable.

En esta etapa mamá y bebé estamos conectados como si fuésemos un único ser, como prácticamente lo fuimos durante los nueve meses de embarazo. Por eso decir que el puerperio se reduce a la cuarentena es simplista. Esta afirmación sólo tiene en cuenta el factor físico de la mamá.

El puerperio es una etapa delicada, donde estamos más sensibles, receptivas y al mismo tiempo introspectivas. En ese estado de vulnerabilidad emocional, por un lado pueden surgir temas no resueltos de nuestra vida. Por otro lado, esa sensibilidad a flor de piel nos hace enfocarnos hacia nuestro bebé, con el objetivo de atender sus necesidades.

La naturaleza es sabia. No lo es tanto una sociedad que no cuida esa díada madre/bebé, promoviendo desde bien temprana su separación.

El puerperio viene determinado en gran medida por cómo hemos vivido nuestro embarazo y nuestro parto. Si hemos sido conscientes en cada una de estas etapas de nuestra sexualidad y las hemos disfrutado, llegaremos más “serenas” al puerperio. Pero  sólo cada una de nosotras sabe realmente lo que carga en su propia mochila.

De ahí que cada una lo vivamos de una forma determinada y nuestro puerperio dure más o menos.


Además de estos factores también están los externos, los que nos sacan de nuestro mundo puérpero.

En nuestro mundo de madre puérpera no hay prisas, todo va como a cámara lenta. El protagonista es nuestro bebé, alrededor del cual giran la mayoría de nuestras preocupaciones y conversaciones. Nos sentimos en un estado que no todo el mundo entiende. De ahí que nos sintamos cómodas junto a otras madres en la misma situación.

Por eso, el tener que separarnos por obligación de nuestro bebé nos arranca de nuestro mundo puérpero. Tener que abandonar (así lo sentimos) a nuestro bebé nos duele horrores, porque es antinatural.

El trabajo, las prisas, el estrés, la convivencia exclusiva con personas de “mundos diferentes” (en otras etapas de su vida), opiniones o consejos no pedidos, otras preocupaciones u ocupaciones, no sentirnos apoyadas…

Todo esto nos saca muchas veces de nuestro mundo puérpero. Y  entonces, desconcertadas, en ocasiones podemos sentirnos desconectadas de nuestro bebé y agobiadas.

Esto puede ocurrir porque nos obligan, o nos obligamos, a estar en un mundo que aún no nos corresponde, por el bien de nuestro bebé y el nuestro propio. El mundo mamá/bebé es cálido, emocional, empático y único. Lo demás es como salir a la selva.

Porque todo llega y todo tiene su tiempo, disfrutemos momentos que no volverán.


El puerperio no desaparece de un día para otro, sino que lo hace poco a poco, según van surgiendo otras necesidades tanto en nosotras como en nuestro bebé.

Nuestro pequeño es cada vez más autónomo y necesita reafirmarse como ser independiente de nosotras. Esto suele ocurrir en torno a los dos años.

Por otro lado nosotras comenzamos a interesarnos por temas ajenos a la crianza de nuestros hijos y tenemos la necesidad de volver a sentirnos mujeres y no sólo madres.


El fin del puerperio supone un duelo de sentimientos encontrados. Termina una etapa y comienza otra.


Cuéntame, ¿sentiste claramente cuando tu puerperio llegaba a su fin?


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lunes, 2 de noviembre de 2015

Porteo en invierno

Normalmente parece que se habla más de cómo portear en verano. Qué portabebés, tejidos y nudos son más frescos. En invierno con abrigarse bien, poco importa si el portabebé que usamos da más o menos calor.

De lo que quiero hablarte hoy es de cómo podemos abrigarnos en invierno cuando porteamos. Básicamente existen dos formas de abrigarnos tanto el adulto como el bebé o niño:


Un solo abrigo para adulto y bebé o niño

Matizar que si usas una sola prenda para abrigaros, ambos tenéis que ir con la misma cantidad de ropa debajo. Es decir, en este caso no hace falta que abrigues de más a tu peque, ya que iría acalorado. Con el abrigo conjunto y tu calorcito es suficiente.

Aunque existen abrigos de porteo específicos para tal fin, hay otras opciones que pueden ser más asequibles. Se trata de que la prenda elegida abrigue a ambos a la vez.

      - Un abrigo del papá

      Cuando el bebé es pequeñito puedes utilizar un abrigo del papá, si este es más grande. En este caso el porteo sería siempre delante.

      - Un poncho (con abertura grande) o capa

      En este caso tendrías la opción de portear tanto delante como a la espalda.


      - Abrigo de porteo diseñado para ese fin

      Lo bueno de este abrigo, cuando decides hacer la inversión, es que lo puedes usar también en la etapa final del embarazo y como abrigo normal sin bebé o niño. Se puede usar tanto para porteo delante como a la espalda.




El adulto con su abrigo y el bebé o niño abrigado por separado

Estas son otras formas de abrigaros y portear en invierno:

      - Adulto y bebé o niño, cada uno con su abrigo

      El bebé o niño llevaría su abrigo dentro del portabebé.



      - Adulto con su abrigo y bebé con cobertor

      En este caso ambos iríais con la misma cantidad de ropa. El bebé no llevaría abriguito, sino que sobre el portabebé colocarías el cobertor.

      El cobertor puede ser una mantita abrigada que tengas en casa y uses como cobertor o un cobertor de porteo específico para ese fin.


En ambos casos hay que diferenciar el porteo delante o a la espalda:

Si porteas delante, tú llevarías tu abrigo sin abrochar. Para no tapar en exceso a tu pequeño, ya que de lo contrario tendría demasiado calor. Sólo necesitarías una bufanda o cuello para ti.

Si porteas a la espalda, irremediablemente tendrías que llevar el abrigo debajo de tu peque y del portabebé.

Ten en cuenta en este último caso que a la hora de tensar, sobre todo cuando usas fular o bandolera, te será más difícil si hay mucha tela debajo y más si es mullidita como la de un abrigo.


¿En qué momentos usar uno u otro sistema?

Para decantarte por una u otra forma de abrigaros tendrás que tener en cuenta: cómo te vas a desplazar, el lugar al que vas a ir (si hará frío o calor), qué portabebé usas y la edad o desarrollo de tu pequeño.

Por mi parte he hecho dos distinciones:

- Desplazamiento en coche:

Al sacar al bebé del portabebé para sentarlo en su sillita del coche, y a la inversa, hará frío. Por tanto sería adecuado que el bebé llevase su abrigo y tú el tuyo.

Por otro lado veo incompatible, en pleno invierno y en la calle, quitarse el abrigo para colocar el portabebé. En esta ocasión, si os desplazáis frecuentemente en coche, sería conveniente que utilizases un portabebé que posibilite meter y sacar al bebé sin necesidad de quitarte el abrigo. Una bandolera o un elástico preanudado son buenas opciones.

- Desplazamiento en transporte público o a pie:

Personalmente encuentro más cómodo el llevar un solo abrigo para ambos. De esa manera si donde te encuentras hace calor sólo tienes que sujetar una prenda de abrigo. Además, si el pequeño se ha dormido no hará falta moverle.

También sería compatible si decides que cada uno lleve su propia prenda de abrigo, teniendo en cuenta lo anteriormente expuesto.


¿Se te ocurren otras maneras? Cuéntame.


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