jueves, 6 de abril de 2017
Yo decido, tú decides
miércoles, 20 de febrero de 2013
Papá no, papá sí. Ellos también existen
viernes, 30 de septiembre de 2011
Conciliación Real Ya!
No se si habrá alguien que pueda tacharme de intrusa por lanzarme a la lucha de una Conciliación Real para madres, padres e hij@s, puesto que yo tengo la gran suerte de seguir con mi hija a sus 12 meses. Pero es que esta lucha nos concierne a todos, hombres y mujeres, mayores y jóvenes, porque todos nos vemos afectados, porque la base de nuestra sociedad son l@s niñ@s, el futuro. Si realmente queremos una sociedad mejor, más empática, más sana emocionalmente hablando, en definitiva, más feliz, tenemos que comenzar desde el principio, y ese principio son l@s niñ@s. Luchemos porque se conviertan en adultos libres, sin miedos, sin traumas, con una infancia con todas sus necesidades cubiertas, y lo más importante para lograr eso es poder estar con su madre (sobre todo) y su padre.
Con estos horarios que tenemos en este país es imposible conciliar. Mi experiencia laboral, de ocho horas, me tuvo casi siempre (hora más hora menos) once horas y media fuera de casa. A las ocho horas de trabajo le añadimos una hora para comer (qué suerte la mía que no han sido nunca dos o más), más dos horas y media (y me ajusto mucho) de ida y vuelta. ¿Qué tiempo me quedaría para estar con mi hija y mi compañero, si a esto le restamos las tareas domésticas ineludibles (comidas, higiene, compra)?
Lo que tenía muy claro es que si tenía un/a hij@ era para disfrutar con el/ella, sino ¿para qué iba a traer un bebé al mundo, para dejarle aparcado a las 16 semanas o con suerte (arañando horas de lactancia y vacaciones) seis meses? ¿Y luego qué, nos perdemos más de la mitad de su infancia mientras dejamos que otros les críen por nosotros?
Hay tantas cosas que no entiendo en estas leyes incongruentes que parecen diseñadas para máquinas…
Si la OMS recomienda lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses de vida y después hasta los dos años como mínimo, ¿por qué no se facilita que la mujer pueda dar el pecho a su bebé?
Si está demostrado que el vínculo entre madre e hijo es fundamental para un sano desarrollo del menor, ¿por qué se les pretende separar a los tres meses y medio de vida? L@s niñ@s necesitan a su madre como mínimo hasta los dos años.
En vez de crear más guarderías públicas, ¿por qué no dar ese dinero (una ayuda) a los padres para que críen a sus hijos ellos mismo en casa?
Si un adulto enferma o tiene consulta en el médico puede justificarlo a la empresa, normalmente sin problemas. ¿Qué sucede cuando nuestr@s hij@s enferman o tenemos revisión con el pediatra? ¿Tenemos que pedirnos días de nuestras vacaciones (he visto muchos casos)? ¿No sería lo más normal que también por ley estas ausencias estuviesen más que justificadas?
¿Por qué no se incentivan otros tipos de trabajo? Teletrabajo, jornadas intensivas, horarios más reducidos…
Pero claro, por mucha ley que haya si luego no se cumple, nos ponen pegas, nos hacen la vida imposible o directamente nos ponen de patitas en la calle, esto no soluciona nada. No se puede tener miedo a que por hacer lo que realmente queremos (pedir media jornada, una excedencia, quedarnos simplemente embarazadas) vayamos a perder nuestro empleo.
Cuando yo me quedé embarazada de Minerva llevaba un mes trabajando en una nueva empresa. Los contratos me los iban renovando cada tres meses a través de una ETT. En el séptimo mes mi médica me dio por fin la baja. Aquí hago un paréntesis, porque este es otro tema. Hay mujeres que lo llevan estupendamente, con una energía que más quisiera yo sin estar embarazada, pero otras, sin tener problemas realmente serios como tener que guardar reposo, estamos agotadas, con mareos frecuentes, náuseas, ardores, dolores de espalda y un largo etc. y tenemos que aguantar distancias generosas hasta nuestro puesto de trabajo, estrés, largas horas sentadas o de pie que no nos benefician para nada, etc. El embarazado debería estar más cuidado en ese aspecto porque no todas aguantamos el mismo ritmo. Podría haberme cogido la baja de maternidad antes si estaba muy cansada, pero prefería aguantarme y reservarla para estar luego con mi bebé. El caso es que cuando a la semana de darme de baja médica se suponía que me iban a volver a renovar no lo hicieron. La gente a mi alrededor me decía que me informase para demandarles, pero entonces, acariciando mi barriga, me di cuenta de que me habían hecho un favor. Al tener derecho a paro podría disfrutar con mi hija las 24 horas, y aunque a día de hoy el paro se ha convertido en subsidio y las cuentas ya no salen en condiciones, nos damos cuenta de que tenemos lo necesario mientras buscamos alternativas a los trabajos tradicionales. Por supuesto no puedo evitar tener miedo, a que las cosas no salgan como esperamos, a que tenga que volver a incorporarme a los grilletes de los horarios eternos, o a que haya perdido el tren dada mi edad y el hueco en mi curriculum.
Yo quiero vivir y disfrutar de mi hija, de mi familia. Lo que ahora tenemos es una esclavitud encubierta bajo la liberalización de la mujer. Todo mentira. No tenemos ninguna liberta para decidir, primero porque la mayoría estamos con la soga al cuello y la decisión de dejar de trabajar uno de los dos cónyuges muchas veces es inviable económicamente, y segundo porque si elijo seguir trabajando porque mi trabajo me gusta y me siento realizada o realizado (también ellos, los padres, tienen derecho a elegir), quiero también poder ver a mis hij@s. Señores, ¿vivimos para trabajar o trabajamos para vivir?
Por eso quiero luchar junto a este grupo creado por y parar l@s niñ@s. ¿Cómo no hemos comenzado antes? Ira, del blog Mà a mà, pell a pell, cor amb cor., tuvo la iniciativa de embarcarnos en el sueño y la lucha por una Conciliación Real Ya!
¿Quieres luchar por los derechos de l@s niñ@s? Únete a nosotr@s. La unión hace la fuerza.
Grupo en facebook: https://www.facebook.com/groups/conciliacionrealya
Página en facebook: https://www.facebook.com/ConciliacionRealYa
En twitter: @Conciliacion_RYdomingo, 17 de abril de 2011
El papel del padre del bebé amamantado
Sabía de qué iba e intenté convencer al papá para que nos acompañase pero a él estas cosas no le interesan mucho, prefiere quedarse en casa limpiando y que luego se lo cuente yo. Igualmente sucede cuando intento que lea algún libro sobre crianza. Como él dice, prefiere ocuparse de la nena y no perder el tiempo con otras cosas.
El papá del bebé amamantado parece estar, al principio, relegado, pero no es así. No hay que olvidarse de ellos, porque su función es vital tanto para la mamá como para el bebé. Al bebé porque lo cuida y lo mima. Y a la mamá porque también la cuida y también la mima, además de apoyarla, porque a veces parece olvidarse que el bienestar del bebé está estrechamente relacionado con el bienestar de la madre, que es a la que más necesita y con la que normalmente pasa más tiempo en esos primeros meses.
La intención de esta entrada es dar las gracias a mi compañero de ruta y padre de nuestra hija. Quiero que sepa que aunque a veces parezca que no estoy conforme con nada de lo que hace es sólo porque soy muy pesada y le doy muchas vueltas a las cosas, y en ocasiones me agobio mucho. Quiero darle las gracias por el equipo que formamos. Quiero agradecerle todo lo que ha hecho y sigue haciendo para que mi papel como madre me sea mucho más fácil:
Estando a mi lado en todo momento durante el parto. Haciéndose cargo él solo de todas las tareas domésticas a la vuelta del hospital, y hasta hace casi bien poco. Trayéndome agua y dándome de comer mientras amamantaba a Minerva (en esas interminables tomas con pezoneras). Manteniendo siempre la calma cuando yo la perdía, cansada, desanimada y llorosa, con las hormonas revolucionadas, y pensando que todo ese mundo me superaba. Levantándose conmigo por la noche cuando le tenía que dar el pecho a Minerva para traerme los paños calientes, el sacaleches, el hielo, y por último de nuevo el sacaleches, cuando tuve la ingurgitación al poco tiempo de llegar a casa y más tiempo del que me hubiera gustado, hasta que el pecho pareció adaptarse. Levantándose las noches (incluso cuando ya había empezado a trabajar) que la nena no conseguía dormirse después de mamar para intentar calmarla y que yo pudiera descansar. Apoyándome siempre en todas las decisiones, aún cuando tenía y tiene sus dudas siempre somos una piña ante opiniones o consejos ajenos (siempre le termino convenciendo después de argumentarle gracias a todo lo que leo y las charlas a las que asisto). Por ser él el primero que insistía en que me metiera a la niña en la cama para darla el pecho, ya que ambas estaríamos mejor (a mi me daba miedo siendo tan pequeña al principio). Por ser el superpapá cuyo hombro o tripa son somníferos para Minerva. Por llevarse a la nena en la mochila a dar un paseo mientras yo intento descansar. Jugando con Minerva, haciéndola volar, tirándose en el suelo con ella, haciéndola reír, porque me encanta y disfruto viéndolos. Y por otras muchas cosas de las que ahora no me acuerdo.
Quiero agradecerle que sea el mejor padre del mundo.
Gracias Javi, sin ti no hubiera podido.



