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lunes, 31 de marzo de 2014

¿A qué edad están los niños preparados para ir al cole?

Como muchos ya sabéis no hemos escolarizado a nuestra hija con tres añitos por varios motivos. Ella no estaba preparada, no quería ir, no es necesario escolarizar a niños tan pequeñitos y tampoco estamos de acuerdo en cómo se hace en muchos coles. Podéis leer el artículo que escribí el año pasado: Los niños no tienen por qué ir al cole con 3 añitos.

Son muchos los que dan por hecho que lo que hacemos entonces era educarla en casa, como si al resto de niños por ir al cole sus padres dejasen toda la responsabilidad de educarles en manos de terceros. También hay quien, con toda la buena voluntad, se ofrecía a dejarme el material y el programa que seguían sus hijos en el cole para que Minerva pudiese ir al mismo ritmo y supiésemos por donde iban, como si fuese fundamental en niños de tres años seguir un currículum.


¿Qué hacemos en casa? Pues lo que habíamos hecho hasta ahora, jugar, jugar y jugar, y estar atentos a sus intereses y su ritmo para ir ofreciéndole nuevas actividades. Y por si hay alguien que piensa que estamos encerradas todo el día en casa o no nos relacionamos con otros adultos y niños, nada más lejos de la realidad.

El hecho de que con tres añitos se pueda escolarizar a un niño no quiere decir que esté preparado para ello, y cuando digo tres añitos digo cuatro. Un niño tan pequeño lo que necesita es un adulto de referencia, por eso como dice Yolanda González, el resto de los niños son rivales con los que compite por la atención del adulto. Si un niño no juega con niños de su edad no está preparado para la escolarización, ya que se le estaría obligando a permanecer en un entorno no adecuado aún al ritmo de su desarrollo, se le estaría obligando a “socializar”. La forma natural de socializar es hacerlo a nuestro ritmo y con personas de diferentes edades.

Cuando antes he dicho que si un niño no juega con niños de su edad es que no está preparado para la escolarización lo digo por la forma en que está concebido el sistema educativo según edades. Es normal que los niños más pequeños se interesen por los niños más mayores, y no tanto por los de su edad (sin generalizar, y por supuesto dependiendo de su ritmo). Si las clases estuviesen planteadas de otra forma, con variedad de edades, sería diferente, porque los pequeños tendrían como referentes a los mayores, y estos estarían encantados de ser los modelos de los pequeños. Para un niño que no está interesado en otros niños de su edad o aún no sabe cómo jugar con ellos, hay más enfrentamiento que juego (no se trata de que sea relativamente normal que haya disputas entre los niños, sino que en este caso al no saber cómo acercarse al otro lo hace frecuentemente desde la agresión) y por tanto no considero que la clase sea aún el entorno adecuado. Obligar no es la solución, además de irrespetuoso es contraproducente.

Sin embargo, muchos niños a los que no se les ha obligado, con cuatro o cuatro años y medio, comienzan a buscar iguales de su edad para jugar, lo piden y pueden disfrutar de entornos clasificados por edades. ¿Por qué esa prisa por adelantarnos entonces a sus ritmos sólo porque el calendario escolar lo marca? Que nosotros necesitemos, por el motivo que sea (totalmente loable), escolarizarles, no quiere decir que ellos lo necesiten.

Para saber si nuestra decisión de escolarizar a nuestro hijo es correcta debemos observar que, una vez en clase, no haya llanto, que el pequeño no esté retraído y que haya exploración del entorno por su parte. En el caso de que suceda lo contrario de lo que he comentado, esto sería un indicador de que el niño no está preparado y lo está pasando mal.

Por otro lado, si realmente existiese un período de adaptación real, que incluyera a los padres, para que así los niños pudiesen conocer ese nuevo entorno y a todos esos desconocidos desde la seguridad, todo sería igualmente muy diferente.

¿Vamos a escolarizar a nuestra hija el próximo curso? Pues no lo tenemos claro. Es verdad que a sus tres años y medio si empezamos a verla más preparada, y también empezamos a ver que juega con niños de su edad sin demandar nuestra atención. Puesto que todavía queda medio año, quien sabe. Decidamos lo que decidamos lo haremos en familia, y eso incluye su opinión, entre otras cosas porque si no disfrutan en el cole ese aprendizaje que tanto nos preocupa no sucede.


Si te interesa el tema de la escolarización te recomiendo escuchar la entrevista de Yolanda González: Escolarizar o socializar.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Los niños aprenden solos

¿Creéis que hay que enseñarles a los niños cómo hacer las cosas? Enseñarles a comer, a caminar, a dejar el pañal, a jugar, a aprender… Todo esto lo hacen ellos solos y nosotros lo único que podemos hacer es interferir.

Cuando digo que los niños aprenden solos hablo de que aprenden a través del ejemplo y de su propia experiencia. No necesitan que les estemos diciendo cómo jugar y con qué jugar, otra cosa es que les demos ideas o les propongamos algo. Y hablo sólo de jugar porque los niños lo único que tienen que hacer en jugar, así es como aprenden, jugando. Y como he dicho antes, también aprenden por imitación, por lo que lo mejor que podemos hacer, más que insistirles en cómo tienen que hacer las cosas, es darles ejemplo.


En el plano emocional lo importante es nombrar la emoción, sin trasmitirles que haya emociones buenas o malas, porque todas las emociones son necesarias. Por tanto debemos reconocer sus emociones y ayudarles sólo a canalizarlas cuando sea necesario. Por ejemplo la ira, que es quizás la emoción que más nos cuesta admitir tanto por su parte como por la nuestra. Todos tenemos derecho a enfadarnos, lo que no podemos hacer es lastimar a otros cuando nos enfadamos. Por tanto, dependiendo de su edad y de la magnitud del enfado podremos simplemente acompañarlos, darles contención, y/o hablar de por qué estamos enfadados y permitirles que sean ellos quienes encuentren una alternativa o solución.

Por otro lado, el decir a un niño constantemente cómo debe comportarse le hace alejarse de su individualidad, de su originalidad y de su esencia como persona, y más aun cuando les pedimos que dejen de comportarse como niños. Ya he comentado antes la importancia de dar ejemplo, lo cual no quiere decir que no lleve su tiempo.


Son muchos los que piensan que mi hija hace lo que quiere, como no va al colegio y encima no tenemos normas… ¿A no?

En nuestra casa las normas son no pegar, no chillar, no subirnos al sofá o las mesas, no lanzar objetos, tratarnos con respeto, saber que no siempre es posible hacer lo que nos gustaría y poco más. Es decir, lo imprescindible para convivir, porque lo demás para nosotros serían normas absurdas.

Cuando la gente me pregunta qué tal llevamos el homeschooling la verdad es que no se qué contestar, entre otras cosas porque no ha cambiado nada nuestra manera de educar a nuestra hija con respecto al año anterior. Incluso hay quien lo justifica diciendo que claro, que le enseñamos en casa, en plan hora de cole. Todo lo que aprende es jugando, a su ritmo, y marcado por sus intereses. Lo que hacemos, como hemos venido haciendo hasta ahora es, ofrecerle actividades que pensamos que le pueden interesar, jugar con ella, prestar atención a sus preguntas y sus intereses, y contestar siempre todas sus preguntas.

Todo el mundo da por hecho que va al colegio. Aunque es verdad que cuando se enteran de que no va normalmente no le dan importancia, ya que hasta los seis no es obligatoria, sí noto por parte de algunos padres con niños escolarizados de la edad de Minerva, cierta necesidad de justificar todo lo que aprenden en el cole, colores, números, letras... No voy a entrar en lo que aprenden o dejan de aprender, pero parece que nos sigue costando salir del encasillamiento de las materias, como si matemáticas y lengua fuesen lo único y más importante para nuestros hijos de tres años (para ninguna edad lo es).

Existen nueve inteligencias y se trata de potenciarlas todas, porque todas son igual de importantes. A mi hija le encanta trepar, pero parece que eso no es importante, ¿por qué? Algunos niños (hablo de niños de su edad) saben contar hasta 25 (mi hija también lo sabrá llegado su momento, sin obligarla) pero ahora mismo mi hija tiene muy buena motricidad fina y gruesa; algunos niños se saben el abecedario de memoria, pero a mi hija lo que ahora le interesa es buscar palabras que rimen; ahora mismo sus preferencias son esas, los puzzles, laberintos, instrumentos musicales, el juego simbólico… y nosotros le ofrecemos todo aquello que quiera conocer, aunque se suponga que no le toca por ser todavía muy pequeña.


¿Os preocupa que a vuestros hijos no les interese lo que se supone que se espera de ellos a su edad?

martes, 1 de octubre de 2013

Aprendizaje respetuoso y creativo

La mejor forma de aprender es disfrutando con lo que hacemos, de ahí que la forma de aprender de los niños sea jugando, y de ahí que hasta los 6-7 años los niños lo único que tienen que hacer es jugar y jugar. Por eso es muy importante cuidar las emociones de los niños, no sólo por lo importante que es para su correcto desarrollo, sino también porque para aprender es necesario que haya una emoción positiva, para que ese aprendizaje quede integrado.

La pasada primavera me formé como Monitora de la Pedagogía Blanca especializada en el Desarrollo de la Creatividad, Inteligencias Múltiples y Trabajos por Proyectos, de la mano de Azucena Caballero, Mireia Long y SorinaOprean. Disfruté mucho con el curso y con cada una de las mujeres que lo integramos. Además de adquirir nuevos conocimientos y herramientas lo pasamos en grande, ya que fue muy participativo.

“La creatividad es en educación
tan importante como la alfabetización,
 y deberíamos darle el mismo estatus”
Ken Robinson

Dando la importancia que se merecen a nuestras pasiones y nuestros talentos, es gracias a la creatividad que nos realizamos como personas, consiguiendo de esa forma dedicarnos a lo que nos gusta y lo más importante, disfrutando con ello.

Por eso es importante ayudar a nuestros hijos a fomentar su creatividad, confiando en ellos, estando a su lado, escuchándoles, y respetando sus ritmos y sus gustos, que no tienen por qué ser los nuestros. Debemos facilitarles un ambiente creativo, donde nosotros también tenemos que estar abiertos al aprendizaje continuo, dejándonos sorprender por ellos y por todo lo que nos queda por descubrir.

A cada uno de nosotros, niños y adultos, nos gustan unas determinadas cosas, tenemos unas habilidades innatas, vamos a nuestro propio ritmo y aprendemos de diferentes maneras. Hay personas que para aprender necesitan moverse, otras manipular objetos, otras necesitan ver y hay otras personas que con escuchar ya les es suficiente. ¿Qué sucede con esos niños, no hablo sólo en el colegio sino también en su casa, que para integrar conocimientos necesitan moverse? Por eso no estoy nada de acuerdo con etiquetar a los niños de hiperactivos ni con cualquier otra etiqueta, ya que un niño sano se comporta como lo que es, un niño, y si además una de las inteligencias en la que destaca es la corporal-kinestésica, necesitará aún más de ese movimiento.

Howard Gardner es el creador de la Teoría de las Inteligencias Múltiples. Recibió el premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales en 2011 por este proyecto, planteado en 1983. Estipuló la existencia de ocho inteligencias, donde ninguna prima por encima de otra, y posteriormente fue añadida una más: verbal-lingüística,  lógica-matemática, visual-espacial., corporal-kinestésica, musical, interpersonal, intrapersonal, naturalista- ecológica y emocional.


Es igualmente importante ayudar a los niños a desarrollar todas y cada una de las inteligencias, poniéndo especial énfasis en fomentar y cuidar las inteligencias para las que tienen una habilidad especial, ya que de ese modo lograrán desarrollarse de forma plena y feliz, haciendo lo que se les da bien y lo que les gusta.



Como decía al principio del post, aprendemos cuando disfrutamos. Una manera de aprender de forma amena y en la que los niños se sienten motivados es trabajar por proyectos. Teniendo como base un tema que a los niños les gusta (ellos deberían elegirlo) se pueden trabajar, con imaginación y creatividad, todas las áreas del conocimiento, de forma paralela.

Esta forma de trabajar fomenta que los niños sean activos, autónomos, creativos y críticos. Y para ello podemos utilizar todo tipo de materiales y actividades. Los métodos dinámicos nos pueden ayudar a organizarnos mejor: workboxes (cajas con materiales y actividades distintos) y lapbooks (cartulina en forma de tríptico, con desplegables y bolsillos, donde se va a trabajar el tema que se ha elegido).

* Imagen de lapbook tomada de esta dirección.

Como algunos ya sabéis, estoy impartiendo talleres sobre estos temas para ofrecer herramientas, a los padres y educadores, con las que fomentar la creatividad de los niños, reconocer y potenciar las diferentes inteligencias y trabajar de forma amena con ellos. Aquí podéis ver los talleres que tengo en activo. Podéis contactar conmigo en info@soniandoduendes.com.


¿Conocíais la teoría de las Inteligencias Múltiples? ¿Trabajan vuestros hijos en casa o en el colegio por proyectos?



lunes, 15 de julio de 2013

Los niños no tienen por qué ir al cole con 3 añitos

Se tiene la idea generalizada de que los niños con tres añitos ya tienen que ir al cole. Son muchas las  familias que no se plantean esto, dando por hecho que es lo que toca y no se les pasa por la cabeza la posibilidad de seguir otro camino que no sea el que marcan los demás. Una de las cosas que quiero trasmitir a mi hija es su capacidad de plantearse las cosas, de cuestionarlas, de actuar con consciencia; sabiendo lo que hacemos y por qué lo hacemos, buscando nuestro propio camino.

El “tener que” que tantas veces utilizamos sin darnos cuenta, “obliga a”. Los niños tienen que…. ir al cole, saber comportarse, obedecer cuando se les manda (ordena) algo, tener respeto a los adultos, etc. Es decir, que estamos diciendo que los niños están obligados a ir al cole; están obligados a saber comportarse (cuando muchos adultos no saben hacerlo); están obligados a respetar  a quien en ocasiones no le respeta a ellos, recibiendo por tanto mensajes contradictorios; están obligados a obedecer porque sí, sin ninguna explicación…

En el caso que nos concierne, la frase sería, los niños con tres añitos tienen que ir al cole, están obligados a ir al cole. Y tras esta frase va un sin fin de frases más para justificarla. Los niños con tres añitos no necesitan ir al cole, no son ellos quienes lo necesitan. Además, por otro lado, no es hasta los 6 años cuando es “obligatorio” escolarizarlos.

Muchas veces ocurre que cuando nos salimos del camino general nos miran con desconfianza. Y en vez de pensar que cada cual lo hacemos de la mejor forma que sabemos, que somos libres de elegir la manera de criar a nuestros hijos, en vez de plantearse que quizás ellos también pueden, se enfadan y ponen en duda tus decisiones por ir en contra de las suyas. Y no es que yo piense que voy en contra de nadie, pero es que en la vida diaria suele ser cómo viven los demás el que tú decidas hacer las cosas de otra manera.

Y no es fácil no seguir la corriente, sobre todo cuando ves que te quedas solo. Y esto es lo que nos ha pasado con este tema del colegio. Casi todas las familias de nuestro alrededor, con los que nos hemos juntado hasta ahora en los grupos de crianza, han escolarizado a sus hijos. Y a pesar de tener las ideas claras, resulta que te da miedo no seguir la corriente. Quizás sea ese el motivo por el que la gran mayoría de la gente no suele salirse de la línea marcada.


Estas son algunas de las frases que para mí justifican en muchos casos la creencia de que los niños tienen que ir al cole. Aprovecho antes para matizar que, por supuesto, si los padres trabajan fuera de casa, y no tienen quien les eche una mano, no les queda otra opción:

- Se lo pasan muy bien.
¿Acaso no se lo pasan bien con sus padres? Además esa frase no es extensible a todos los niños, tomémonos la molestia de preguntarles y no demos nada por hecho. Seguramente algunos se lo pasen bien, pero aun así puede que tengan otras preferencias.

- Aprenden mucho.
Claro que aprenden, están en la edad de aprender, son esponjitas que absorben todo. ¿A caso no han aprendido un montón de cosas en esos tres años?  ¿Pensamos que ya no tenemos nada más que aportarles? Todo lo contrario. Tenemos una total falta de confianza en nosotros mismos como padres, de la cantidad de cosas que aprenden cada día con nosotros (siempre que estemos presentes –accesibles-) y de lo que podemos enseñarles. Por favor, que tienen tres, cuatro o cinco años, pero es que aunque tuviesen muchos más.

- Si no van al cole no podrán socializar.
Los niños pequeñitos no necesitan estar con otros niños sino con un adulto o adultos que les de seguridad y cariño. Es a partir de los tres años (algunos un poco antes, otros después) cuando empiezan a socializar. Y eso lo harán a su ritmo y sin ser obligados, en lugares como en los parques, con hijos de amigos, con primos, familiares etc.

- No llevarles al cole es tenerles encerrados en casa y no les damos la opción de ver la vida real.
Primero, la vida real es la familia, las tareas cotidianas, la calle, el encontrarse con el vecino, el panadero, el cartero. Por supuesto que no es estar en casa todo el día.
Y segundo, nunca la vida real ha sido estar encerrado entre cuatro paredes, un solo adulto con casi 30 niños de la misma edad, diciéndoles lo que tienen que hacer.

- Se acostumbran a estar sentados y callados.
¿Y para qué quiero que mi hija deje de comportarse como una niña? ¿Se acostumbran o se resignan?

- Les viene bien.
He de reconocer que esta frase ha terminado molestándome un poco.  ¿Les viene bien a todos los niños? Porque no todos están preparados, ni a todos les gusta, ni mucho menos todos lo necesitan. ¿Y para qué les viene bien? Esta afirmación, como otras tantas, también me las encontraba con el tema de la guardería (aquí podéis leer el post que escribí en su día). A los que les viene bien que nuestros hijos vayan a la guardería o al cole tan pequeñitos es a nosotros los padres, tal cual. Porque podemos desconectar por un rato, descansar, hacer lo que tengamos que hacer, porque nos cuesta pasar 24 horas con nuestros hijos, cansa, claro que cansa. Me gusta encontrarme con padres que me dicen sinceramente que les apetece a ellos, porque necesitan un poco de desconexión, ya que les resulta muy cansado estar todo el día con sus pequeños; y me gusta porque son sinceros y no se escudan en afirmaciones tomadas por otros para justificarse. Y por supuesto no quiere decir que por eso queramos menos a nuestros hijos.

- Y otras frases como “es muy aplicado en el cole”, “no es nada vago”, “¿le gusta estudiar?”, entre otras, que he escuchando referentes a niños de 3 y 4 años. Me parecen fuera de lugar y, tengo que decirlo, de una total falta de información o entendimiento de cómo es un niño de verdad y de su desarrollo evolutivo.


Por otro lado el periodo de adaptación que llevan a cabo la mayoría de los colegios es irreal. Piensan que por ir aumentando paulatinamente el tiempo que el niño pasa en el cole ya está todo hecho. A mi me costaría y mucho dejar a mi hija con un desconocido, por mucha carrera que me diga que tenga. Y además se, porque me pongo en su lugar, que el hecho de que te dejen con un montón de desconocidos da miedo, angustia y desconfianza.  Y es lo normal y deseable, porque creo que  ningún padre queremos que nuestros hijos se vayan con desconocidos. ¿Entonces, por qué un buen día de repente les dejamos con alguien que ni ellos ni nosotros conocemos, sin antes haber pasado un tiempo todos juntos?


Personalmente más de una vez he pensado escolarizar a mi hija para tener tiempo para mi, para mi trabajo, y para recargar pilas. Porque un niño con una sola persona (el papá está por supuesto, pero no todo el día) agota. Y en ocasiones puede hasta sobrepasarnos. Por eso otra opción sería, si podemos, pedir ayudar para no estar solos.



Y vosotros, ¿habéis escolarizado a vuestros hijos? ¿Ha sido una decisión meditada?

jueves, 11 de octubre de 2012

Por supuesto que los niños se enteran


Pensar que los niños no se enteran es tener un concepto de ellos muy bajo, además de mostrar una total ignorancia sobre ellos.

Hace poco tuve que oír esas palabras refiriéndose a mi hija. He de reconocer que me molestó, porque es el planteamiento del adulto poniéndose, por supuestísimo, por encima del niño. Y como parecía no gustar nuestra insistencia en lo contrario, recurrieron a la escusa de “yo he criado a cuatro niños y te digo que no se enteran”, como si nosotros, padres primerizos, no tuviésemos ni idea y como si no conociésemos a nuestra hija. 

Hay madres y/o padres que por el sólo hecho (y digo sólo porque ya puedes haber criado a cuarenta niños que si no te has preocupado por conocer sus verdaderas necesidades y no lo que tu crees que necesitan, no tendrás un conocimiento real de ellos y menos generalizable al resto de niños) de haber criado a X hijos se creen poseedores de una sabiduría envidiable. No son conscientes de que en cuanto empiezan a generalizar y a comentar tópicos con respecto a los niños queda al descubierto su ignorancia. No digo que no los hayan criado lo mejor que sabían y que no lo hayan hecho con cariño, pero lo que dejan claro es no tienen ni idea del gran mundo interior que rodea a un niño.

Porque a la frase de “yo he criado cuatro niños y no se enteran” yo contestaría que quizás la/el que no se ha enterado de que si se enteran eres tú. Pero claro, el adulto siempre lo sabe todo con respecto al niño que no tiene ni idea de nada.

Los niños, y hablo desde que nacen, captan todas nuestras emociones y pueden saber incluso antes que nosotros mismo que algo nos sucede, más que nada porque muchas veces no dejamos que lo que nos pasa aflore, pero está ahí, y ellos lo notan.

Estoy cansada de que se les trate como a ignorantes, como a personas de segunda a los que se puede ignorar, manipular y faltar al respeto por su bien, para que aprendan. Cuando los que deberíamos aprender de ellos somos los adultos. Pensar que necesitan que les enseñemos a comer, dormir, andar, dejar el pañal, estarse quietecitos sin moverse y un largo etcétera demuestra, como digo, un absoluto desconocimiento del desarrollo de los pequeños.

Que un adulto sólo sepa relacionarse con un niño pequeño desde el “qué bien”, “qué bonito”, haz esto o lo otro, sin preguntar porque su opinión no cuenta y sin ponerse nunca a su altura, deja mucho que desear, porque eso no es saber nada acerca del enriquecedor y maravilloso mundo infantil.

Un claro ejemplo del que ya hablé hace poco es que los niños pequeños sean capaces, lo que no somos los adultos en demasiadas ocasiones, de distinguir si otro niño que está a su lado es niño o niña sin necesidad de que este último lleve o no pendientes. Lo podéis leer aquí.

Creo que a los niños debemos hablares, contarles las cosas (de forma que ellos lo puedan entender según su edad), sin secretos. ¿Cuántas veces se les deja fuera de un problema o una enfermedad de un familiar y ya no menciono si se trata de un fallecimiento? Dejarles fuera es no tener en cuanta que son uno más, que son personas.

Pero si a un niño desde que nace sólo nos acercamos para hacerle monerías, tratándole sólo como si fuese un muñeco bonito, y según va creciendo le tratamos como si fuera tonto (total, no se entera de nada), diciéndole todo lo que tiene que hacer, cómo jugar, lo que le tiene que gustar, ocultándole nuestra vida. Entonces no será que no se enteran, sino que les hemos ido quitando alas a su potencial, porque los que no nos enteramos somos los adultos.

jueves, 12 de julio de 2012

No tienen por qué ir al cole con tres añitos



Apenas son ya dos meses los que nos queda para los dos añitos, todavía no me lo creo, y eso que los cambios en el desarrollo de mi pequeña son evidentes.

El caso es que ya tenemos que estar aguantando las coletillas “ya te queda poco para ir al cole”, “el año que viene al cole” o la que más detesto “tu madre estará deseando que empieces ya el cole”, ¿y por qué iba yo a estar deseando eso? Ah ya, quizás porque para algunos padres supone un alivio poder deshacerse de sus hijos durante unas horas al día. Pues no señora, no, para mí supondría todo lo contrario. Un año para un niño es un mundo. Relajaros y dejadnos tranquilas a nosotras, que estamos muy bien como estamos.

Se que muchas veces es algo que se dice por no saber qué otra cosa decir (yo es que en esos casos prefiero estar callada, será por eso que peco de de hablar más bien poco), pero cuando la misma persona te lo dice cada vez que te ve… cansa. Por ahora lo dejo pasar, pero se que antes o después terminé contestando, educadamente, pero así espero ponerle fin. Ilusa de mí, porque poco a poco estas frasecillas se irán extendiendo como si de una plaga se tratase al resto de nuestros allegado y no tan allegados, e irán en aumento según se vaya acercando septiembre del año que viene.


¿Quién dice que mi hija irá al cole el año que viene? ¿Por qué se da por hecho? Estamos tan acostumbrados a seguir la corriente sin plantearnos nada, sin ver que hay más opciones, que no tenemos por qué llevarlos tan pequeñitos al cole, que su vida no depende de ello, porque no todos están preparados para ese paso ni lo necesitan. Cuidado que no quiero generalizar, que se que hay muchos padres, que como nosotros, se lo plantean y mucho, o los hay que no tienen opción, como no la tuvieron a la hora de llevar a la guardería a sus hijos, ya que el trabajo nos les dejaba más remedio. También habrá padres que confían plenamente en el sistema educativo tradicional y es lo que quieren para sus hijos, yo me encuentro en el otro extremo, como ya os habréis dado cuenta.

A ver cuando nos enteramos de que la educación obligatoria empieza a los seis años y no a los tres. Que la escolarización a los tres, cuatro, cinco o seis años, incluso la no escolarización, es una elección de cada familia, no una imposición o algo que toca.


Todavía no se si vamos a escolarizar el año que viene a Minerva, pero a día de hoy no quiero, no me apetece meter a mi hija de tres años recién cumplidos para esa época en un aula, en la que tendrá que estar sentadita porque sí, en la que será un número más, en la que tendrá que hacer todo al mismo tiempo que los demás sin que se respeten sus ritmos, y sin que se tenga en cuenta su personalidad, sus capacidades y su creatividad.

Quiero que mi hija juegue libremente, sin que sea dirigida. No quiero que tenga la obligación, porque un niño a esa edad no tiene por qué tener obligaciones, de pasar equis horas metida en un centro. No me parece una buena forma de enseñar cuando es impuesto desde fuera. A esa edad sólo tienen que jugar, y al mismo tiempo irán aprendiendo y desarrollándose como han hecho hasta ahora. Si nosotros estamos a su lado la vida misma les irá enseñando y ellos disfrutarán aprendiendo de lo que se les ofrece de forma natural, satisfaciendo su curiosidad, contestando a sus preguntas, acompañándonos en nuestros recados y quehaceres diarios, motivándoles en el día a día.

Y claro que quiero que mi hija se relacione (se sociabilice, esa palabra tan de moda), pero con libertad y a su ritmo, sin presiones, sin imposiciones. Esto lo puede hacer en el parque con otros niños, con primos, niños de nuestros amigos, acompañando a papa y/o mamá en los recados relacionándose con gente de todas las edades, etc, todo de una forma natural.


No me gusta como está planteada la educación, un modelo desfasado que enseña a obedecer a la autoridad, que te dice lo que debes o no aprender, a dejar de escuchar sus pasiones, a seguir un ritmo impuesto en masa, a ir olvidando su propia magia y su ser especial, a desatender lo que realmente les fascina porque deben seguir al grupo y a perder su capacidad de elección e imaginación  porque todo se les da “prefabricado” sin posibilidad al pensamiento libre. Un sistema educativo en el que vemos hasta normal que un alto porcentaje de niños fracasen, desmotivados y desanimados. Todo esto me lleva a interesarme, y más con los recientes recortes en la educación, en la enseñanza en casa. Pero a parte de que es algo para lo que no me veo preparada, queda todavía tanto tiempo que tampoco quiero adelantarme. Al menos cuando llegue el momento lo haré con toda la información posible en la mano.


Se que existen escuelas alternativas, donde se hace de otro modo, más acorde con las necesidades de cada niño, pero a día de hoy son escasas, llevan un coste y la mayoría sólo aceptan niños hasta los 6 años. Confío en que en estos cuatro años la cosa vaya cambiando y que estas escuelas más respetuosas con nuestra esencia vayan proliferando. Y además están esos colegios públicos, oasis en el desierto (que los hay, pero son los menos), algunos trabajan por proyectos y se adecuan a lo que los niños necesitan, y no alrevés.


No se cómo será nuestra situación para entonces, pero si por ambas partes lo vemos factible seguiremos la línea que nos marquen los valores que queremos para nuestra pequeña. Haremos lo que mejor consideremos para nuestra hija, como todo padre hace siempre. Pero vayamos despacio, vivamos el presente.


Para terminar os dejo un enlace a una conferencia de David Pla Santamaría sobre los “Sistemas educativos que respetan el continuum”, es larga pero muy interesante.