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jueves, 23 de febrero de 2012

La historia clínica de mi parto



La primera vez que supe que podemos y tenemos el derecho a solicitar la historia clínica de nuestros partos fue de la mano de Laya Vaga, seguro que  ya la conocéis. Desde entonces me estuvo rondando por la cabeza pedirla, que para eso es mía, y además seguro me enteraba de algo que en su momento no me hubiesen comentado, y de ese modo llegar a comprender mejor algunas cosas que habían quedado enquistadas y necesitaba soltar para poder reconciliarme con mi parto. Lo fui dejando y dejando, hasta que nuestra querida Lady Vaga publicó una entrada con el modelo de carta de solicitud de la historia clínica. Ya no tenía excusas y me puse manos a la obra. Envié por carta certificada al hospital, donde di a luz a mi pequeña, dicho modelo añadiendo mis datos y una fotocopia de mi DNI.
Debo mencionar de nuevo a Lady Vaga, porque gracias a ella (le escribí más de un mail y siempre ha tenido la gentileza de contestarme) supe que el hospital tiene un mes para enviar la historia. Si no lo hacen podemos acudir a la AEPD y ellos se pondrán en contacto con el hospital.

El hospital me envió una carta certificada con un montón de palabrería, total para decirme que tenía diez días a partir de su resolución, favorable (faltaría más, ya os digo que es nuestro derecho, hayamos tenido un parto bueno, malo, vaginal, instrumental, por cesárea, etc) para ir a recoger mi historia clínica en atención al paciente. Eso sí, puesto que no había mandado documentación que acreditara que mi hija es mi hija, sólo me darían la historia clínica relativa a mi nena si en el momento de acudir presentaba tal acreditación. ¿Pues qué creen esos señores que di a luz en el hospital? ¿Acaso no tienen ellos sus registros? Pero bueno, tampoco me iba a poner a discutir por eso.
Allí me esperaban dos sobres cerrados, uno bien gordo, el mío, y otro muy finito. Quise revisarlos allí para ver que no faltaba nada, pero entre que Minerva no paraba de quejarse (tampoco quería salirse con la abuela fuera) y que me apabullé con tantos datos, lo miré rápidamente. Ya en casa me senté a leerme todo de cabo a rabo.

Al principio hubo cosas que no entendí muy bien, tuve que buscar más de una palabra por Internet, y de hecho hay siglas y algún dato que sigo sin saber lo que significan. Pero todo se andará.


¿Si he descubierto algo nuevo? Pues sí. Resulta que el líquido amniótico estaba teñido de meconio, de hecho en la historia pone que “se avisó por parto con líquido meconial” (no a los padres, claro). Fueron ellos quienes me rompieron la bolsa para acelerar un poco el proceso (dos horas después nacía mi pequeña), y no fueron capaces de decirnos nada. Quizás por ese motivo tenía tanta prisa la matrona porque saliese mi niña, para poder ver si todo iba bien. Cortó el cordón al momento, sin esperar, Minerva lloró un poco hasta que me la pusieron encima y pudimos miraros a los ojos (estaba tan despierta, y alzaba su cabecita, tan pequeña). Pero cuando fui a abrazarla la matrona me dijo que no la tocara mucho. Al poco de dar a luz cuando la gente me preguntaba qué tal el parto yo decía que bien aunque muy largo, pero algo no me hacía sentir bien cada vez que recordaba ese día, y es que hubo detalles, como este que os he mencionado, que no me traen buenos recuerdos. Si volviese a pasar no le habría hecho caso a la matrona o le habría preguntado el motivo. Al poquito la cogieron y se la llevaron a una camilla que había al lado para limpiarla un poquito, ponerla la pomada en los ojos, hacerle el test de apgar, etc, o eso creía yo. Lo que le hicieron a mi pequeña además de todo eso fue una aspiración de las secreciones meconiales de orofaringe (que resultaron claras), cosa de la que no nos hemos enterado hasta leer la susodicha historia clínica.  Alucinada me he quedado del proceder de esta gente, ¿por qué no nos informaron? Mientras le hacían todas esas perrerías a mi me daban unos pocos puntos para el pequeño desgarro que tuve y tumbada en la camilla no me enteraba de mucho. Y el papá, que estaba en shock (del bueno) tampoco se enteró de nada. Es increíble cómo se nos ocultó información, no se muy bien por qué. Me gustaría saber qué se les pasó por la cabeza para no informarnos de algo así, ni la matrona en su momento, ni la pediatra después, nadie.

La cosa no termina ahí. Algo que me ha molestado mucho, pero mucho, es que se diga explícitamente que no se me realizó la maniobra de kristeller, cuando la matrona se subió encima de mi, ya no se si dos o tres veces, para "ayudarme" a empujar. De hecho ni te preguntan ni te informan de los riegos de esta maniobra, tales como desprendimiento de placenta, rotura uterina, desgarros en el periné de la madre, fractura de clavícula del bebé y lesiones en el plexo braquial. Lo que hizo la matrona que asistió mi parto fue falsificar mi historia, todavía me estoy planteando si voy o no a hacer algo al respecto. Se trata de una maniobra desaconsejada pero que se hace con bastante frecuencia por lo que he podido comprobar hablando con otras madres, claro que si se falsean los informes así luego las estadísticas dicen que no se hace.

Yo os animo a todas a pedir la historia clínica de vuestro parto, especialmente a las que necesitáis reconciliaros con él o tenéis alguna duda de lo que sucedió aquel día.

No sé cómo será en el resto de países, pero en España tenemos todo el derecho a acceder a nuestros datos médicos, en este caso a nuestra historial de parto.


Aquí os dejo el modelo de carta para la solicitud de la historia clínica de vuestros partos:

Sr./Sra. Gerente
HOSPITAL DE [___]
[___]

En [___], a [___] de [___] de [____]

Estimado(a) Sr.(a):

Ref.: Solicitud de copia de historia clínica nº [inserta este número si lo sabes -vendrá en el informe de alta- pero basta con tu nombre, apellidos y D.N.I.]

    Yo, [Nombre y apellidos], con D.N.I. [____] y domicilio en [____], actuando en mi propio nombre y derecho y en el de mi hijo [____], nacido el día [____] en [____], en virtud de los derechos de acceso a la información y documentación reconocidos en la Ley General de Sanidad y artículo 18 y concordantes de la Ley 41/2002, de 14 de noviembre, básica reguladora de la autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica, solicito copia íntegra de mi historia clínica y la de mi [hijo/hija] , legible, ordenada cronológicamente y foliada. 

Según prevé la citada ley en su Artículo 3, la Historia Clínica es “el conjunto de documentos que contienen los datos, valoraciones e informaciones de cualquier índole sobre la situación y la evolución clínica de un paciente a lo largo del proceso asistencial.” La copia deberá contener todos los documentos que se relacionan en el artículo 15 de la misma ley.  Por todo lo anterior,

SOLICITO

a) La documentación relativa a la hoja clínico-estadística.
b) La autorización e informes de ingreso.
c) Informes de actuaciones de urgencia.
d) La anamnesis y la exploración física.
e) La evolución.
f) Las órdenes médicas.
g) La hoja de interconsulta.
h) Los informes de exploraciones complementarias,
i) El consentimiento informado,
j) El informe de anestesia.
k) El informe de quirófano o de registro del parto.
I) El informe de anatomía patológica,
m) La evolución y planificación de cuidados de enfermería.
n) La aplicación terapéutica de enfermería,
ñ) El gráfico de constantes
o) El informe clínico de alta.
Los párrafos b), c), i), j), k), I), n) y o) solo cuando se trate de procesos de hospitalización o procesos asimilados.
Informe del departamento de informática y archivo de historias clínicas de los diferentes accesos que se hayan producido en los mencionados documentos, haciendo especial mención a la eliminación o modificación de alguna entrada o registro. 

Todos los datos que puedan extraerse del sistema informático, incluido prescripción de medicamentos, por fecha, diagnósticos realizados, etc.
En caso de no constar algún documento por algún motivo específico, deberá mencionarse expresamente las causas.
Igualmente, deberá identificarse con nombre, apellidos y categoría profesional a todas y cada una de las personas intervinientes en los procesos asistenciales (médicos, comadronas, enfermeras, residentes, pediatras y neonatólogos...). 
Les recuerdo que la falsificación, ocultación, manipulación o elaboración a posteriori de informes o documentación clínica está castigada penalmente.
Adjunto a la presente copia de mi D.N.I.
Atentamente,
[Firma][Nombre y apellidos]
D.N.I.



Si tienes alguna duda puedes escribirme a info@soniandoduendes.com. Si lo que necesitas es una asesoría, ya sea online o a domicilio puedes ponerte en contacto conmigo en el ese mismo mail.


Si la información te ha resultado útil te invito a seguirme en facebook y a darte de alta en el boletín, para que puedas estar al tanto de mis artículos.

viernes, 5 de agosto de 2011

Cambio de pediatra


Esta semana he ejercido mi derecho a elegir libremente el pediatra de mi hija. Nos hemos cambiado.

Cuando nació la nena y fuimos al centro de salud para que la asignaran un pediatra nos dieron a elegir entre varios profesionales y varios horarios. A mi me preocupaba, como no tenía ninguna referencia de ninguno de ellos, que fuésemos a dar con el más inepto. Así que pregunté si sabían de alguno que fuese bueno, a lo que me constataron “A mi todos me saludan cuando llegan”. Sin comentarios. Elegimos al azar, dentro del horario que nos venía bien. Me consolaba saber que a partir del cuarto mes podríamos cambiar si así lo queríamos. Y tuvimos la suerte de dar con una pediatra bastante maja que, entre otras cosas, en todas las revisiones a la nena le daba un sobresaliente. Pero poco más sabíamos de ella, ya que no habíamos necesitado de su consulta en estos meses.

Cuando al comienzo de nuestra lactancia tuvimos nuestros problemillas e intenté buscar ayuda, no recuerdo ya quien o qué asociación, me informaron de que precisamente en mi municipio, en mi centro de salud, había una pediatra que además era Consultora Certificada en Lactancia Materna (IBCLC) y había creado un taller de lactancia materna. Acudí presta a mi centro de salud preguntando por esta pediatra, y haciendo gala de su cortesía habitual primero parecían reacios a darme más información y luego no entendían para qué necesitaba su ayuda si ya tenía a mi matrona (que no es que no intensase ayudarme la mujer, pero sus conocimientos tenían un límite). Resultó que estaba de baja, menuda suerte.

Hace poco me enteré de su vuelta pero, con la lactancia ya más que superada y sin ninguna queja respecto a nuestra pediatra, no nos planteamos cambiar.


El miércoles de la semana pasada, de madrugada, notamos que la pitufa estaba muy caliente (para que luego digan que el colecho es malísimo, a ver si no cómo nos habríamos dado cuenta, así habría estado la pobre, incluso podría haber ido a peor, hasta por la mañana). Efectivamente tenía fiebre. Era la primera vez. Lo primero que hicimos fue quitarla el body y aplicarle un paño frío en la frente y la nuca, y aunque pareció bajarle por la mañana volvía a tener fiebre. Como nunca le hemos dado nada de nada no tenía ni idea de cuanta cantidad de apiretal (que ahí llevaba en el armario desde que nació la nena por si acaso) tenía que darle, así que pedí cita con su pediatra.

Mala suerte, su pediatra estaba de vacaciones y había un sustituto. Conclusión, los dientes. En dos o tres día se le habría pasado. Pero qué manía con achacar todo a los dientes, todo porque no tienen ni idea de lo que les pasa. Mi hija nunca ha tenido fiebre y se cuando le sale un diente porque babea un poco más y se le irrita un poco el culito. No me quedé nada conforme, pero me fui pensando que con eso le bajaría la fiebre. Os diré que me dijo que lo que teníamos que hacer era aprender a utilizar la apiretal para no tener que acudir al médico, luego dicen que no nos automediquemos.

Desde que había empezado con la fiebre no comía nada más que pecho, aunque eso no era lo que me preocupaba. Fue darle la apiretal y vomitarlo todo, probé de nuevo y lo mismo. Probamos con otra marca de sabor diferente pero muy parecido y volvió a vomitarlo con unas arcadas que le daban a la pobre. Y no me extraña, está asqueroso, no se cómo hacen este tipo de cosas para niñ@s con sabores tan fuertes. Así que terminamos por ponerle supositorios, con el recuerdo tan malo que tengo yo de cuando me los ponían a mí. Pero aún así la fiebre remitía por poco tiempo.

El viernes, después de casi tres días con fiebre nos presentamos de nuevo ante el pediatra. Claro, tanto tiempo, no eran los dientes. ¿No me digas? Parece que tiene la garganta un poco roja... Antibiótico al canto. No me hizo ninguna gracia, pero yo no soy médico y me preocupaba que llevara tantos días con fiebre. Además también le mandó un análisis de orina, por si acaso, para el lunes siguiente.

La amoxicilina pareció aceptarla mejor, pero le soltó la tripita y empezaron a salirle granitos por todo el cuerpo. La fiebre al menos parecía que remitía.

El domingo se me puso el pecho derecho (siempre el mismo) como una piedra, y tuve que andar sacándome leche y aplicándome frío como en los viejos tiempos. Minerva no parecía tener tampoco muchas ganas de mamar. Algo no andaba bien.

El lunes de madrugada estuvimos peleándonos con las dichosas bolsitas para recoger el pis de la nena, un desastre. El pediatra no nos explicó nada y nosotros fuimos incapaces. Como no estaba nada conforme por la mañana me presenté en el centro de salud y pedí cambiarme de pediatra. Sabía muy bien a quién quería. Tuve que firmar dos hojas, una para mí y otra para el nuevo pediatra, porque según me dijeron en ventanilla ellos (los médicos elegidos) también tienen derecho a elegir si quieren aceptarnos o no ¿¿?? Imagino que será por si tienen mucha carga de pacientes. A las dos horas ya estábamos con ella en la consulta. Un amor.

Tras contarle la historia, que catalogó de historias para no creer (aunque sabía que tristemente suceden a menudo), se indignó (casi más que yo) porque nos hubieran recetado antibióticos. Estos sólo son para casos excepcionales. Además ¿para qué una análisis de orina si ya estaba tomando antibiótico, no estaba claro que iba a salir negativo? Eso mismo había pensado yo.

Exantema súbito fue su diagnóstico, rápido y claro. Proceso vírico que cursa tres o cuatro días de fiebre tras el cual aparece una erupción cutánea que remite por sí sola en unos días. Parece ser que es muy común, sobre todo antes del año. Ya son varias las mamás que me han comentado que sus nenas también lo han pasado.

Pregunta del papá: “¿Es que no hablan entre ellos, al menos de los casos más comunes?”

Cuando le conté a nuestra queridísima nueva pediatra lo del pecho me preguntó si me había venido la regla hacía poco. Pues efectivamente. La regla hace que cambie el sabor de la leche y a algun@s niñ@s parece desconcertarles, pero al poco todo vuelve a la normalidad. Aunque sabía esto no lo relacioné, y mira que mi intuición me decía que la regla tenía algo que ver en todo esto. Una vez más mi compañero de ruta comprobó que mi intuición se merece una mayor consideración por su parte.

Además de explicarme todo detalladamente trató a la niña con mucho cariño. Cuando el pediatra sustituto quiso verle la boquita a Minerva metiéndole sin piedad el dichoso palito esta se puso a llorar histérica. No se le ocurrió nada mejor que decirla que “no llores, tontita”. Intenté fulminarle con la mirada pero no dio resultado. La nena no dejó de llorar hasta que no salimos de la consulta. Sin embargo con nuestra nueva pediatra fue todo diferente. Primero le dio un palito para entretenerla, intentó verle la boquita lo más rápido posible y cuando Minerva empezó a llorar a los dos segundos (eso de que te metan un palito en la boca a la fuerza no es muy agradable, y además asusta) le dio otro palito y con palabras amables consiguió calmarla al momento. Ya digo yo que es un amor.


Creo que es muy importante la confianza en tu médico o pediatra. Porque salir de la consulta con la sensación de “no tiene ni idea” es desalentadora. Así que puedo decir que nuestra actual pediatra tiene toda mi confianza.

viernes, 15 de julio de 2011

Contribuyendo a la formación de los futuros pediatras

Hará cosa ya de dos meses se puso en contacto conmigo, y con otras madres, una monitora de La Liga de la Leche para pedir voluntarias, para colaborar en un curso para profesionales sanitarios sobre lactancia materna en un hospital de Madrid. Asistiríamos unas pocas madres para responder unas cuantas preguntas, para que de esa forma los futuros pediatras pudieran tener una idea más acertada sobre la lactancia, con casos reales, ya que de lo contrario la práctica tendrían que inventársela y llevarla a cabo entre ellos mismos.

Aunque estas cosas me dan mucha vergüenza, decidí asistir. Me hacía ilusión poder ayudar en la medida de lo posible. Como era la primera vez que iba pensé que sería una especie de charla de mano de un profesional a estos jóvenes y que luego nos harían alguna preguntilla.

Me dijeron que alguien vendría a buscarnos al hall de hospital. Cuando llegué pregunté en información pero ninguna de las dos personas que atendían allí tenía ni idea de lo que les hablaba. Luego empezaron a llegar las demás mamás, cuatro nos juntamos al final, con nuestros bebes. Dio la casualidad de que las conocía a todas, bien por los grupos de apoyo o por ser del barrio. Una de las mamás, que iba con su bebito y otro nene de dos años, nos dijo que ella ya había asistido más veces, y que nuestra presencia era algo extraoficial.

El caso es que cuando me quise dar cuenta estábamos ya por los pasillos internos del hospital, mientras nos explicaban que cada mamá pasaría a una salita con uno de los grupos de los futuros pediatras, para que les contásemos nuestra experiencia según nos fuesen preguntando. Me di cuenta entonces de que tendría que ser yo la que iba a estar hablando todo el rato que durase la práctica y, para que os deis cuenta de lo vergonzosa que soy, se me pasó por la cabeza decirles que había tenido una llamada urgente y me tenía que marchar.

Como persona adulta y responsable que me considero decidí quedarme, que ya soy mayorcita, y aunque lo pasé un poco mal los dos primeros minutos, luego me relajé y salí contentísima, por haber podido aportar algo en la formación de ese grupo de unos ocho o nueve jóvenes, que nos trataron tan bien a las dos y que estaban deseosos por conocer y saber.

Aunque a uno de ellos le tocó hacer de pediatra, realizando preguntas para supuestamente hacerle a la nena una historia, todos terminaron preguntando para aclarar dudas. Empecé informándoles de los meses que tenía la nena, si había tenido que llevarla al pediatra porque hubiese estado malita, cómo fue el parto, etc, para terminar contándoles los inicios en nuestra lactancia, que ya relaté en mi anterior post, cómo había sido la introducción de la alimentación complementaria, y qué tenía pensado hacer cuando empezase a trabajar (en mi caso, como todavía me queda para estar junto a la nena y ya va a ser mayorcita, no vamos a tener ningún problema con la lactancia).

Como os he dicho salí muy satisfecha y orgullosa de haber contribuido a que estos futuros profesionales tengan ahora ideas claras y conozcan casos reales sobre lactancia. Esa es la mejor manera de poder ayudar a otras madres y sus bebés, y esto debería hacerse siempre en todos los centros sanitarios.


Cambiando de tema, quiero agradecer a Carol del blog nuestrapequeñacria por pensar otra vez en mí y otorgarme el premio Supermamá!, además de las bonitas palabras que nos dedicó. Gracias también a Silvia del blog Ser madre: ¡toda una aventura! por la mención que nos hace también en su blog. Para recogerlo tengo que responder a la pregunta de qué es lo que me gusta de ser mamá.

Lo que más me gusta de ser mamá es compartir todos esos preciosos momentos con un ser tan maravilloso como es mi hija, incluso los no tan buenos, porque eso hace también que aprenda mucho de nuestra relación. Por eso, igualmente, me gusta todo lo que mi hija me está enseñando sobre ella, sobre la vida y sobre mí misma.

Como me suele ocurrir, por eso normalmente no hago mención a estos premios, no puedo otorgárselo a un solo blog, así que os lo dedico a todas las supermamás que me seguís, a todas las que me apoyáis con vuestros comentarios y a todas las que me enriquecéis con vuestros blogs.

viernes, 6 de mayo de 2011

Quiero profesionales formados e informados

En un grupo de apoyo se preguntó por qué hay tantas diferencias de diagnóstico entre unos pediatras y otros. La respuesta fue que hay pediatras que terminaron la carrera y ahí se quedaron, y otros que se han preocupado por seguir formándose.

Creo que debería ser obligatorio que personas que se ocupan de la salud de otras se reciclen y se pongan al día de los nuevos estudios y nuevas evidencias.

Hace unos meses una conocida tuvo un bebé prematuro. Todo fue estupendamente y antes de que nos diéramos cuenta ya la tenían en casa. Consiguió darle el pecho, además sin problemas, y me alegré mucho, porque si la leche materna es el mejor alimento para un bebé a término, para una prematura es todavía más importante. Y así estaban, engordando estupendamente. Hasta que en la última revisión al pediatra resulta que le dicen que le tiene que dar una ayuda. ¿Una ayuda por qué? ¿Para qué? Si la niña está estupenda y ha llevado un ritmo adecuado. Es que la mamá no tiene mucha leche, me decía un familiar. ¿Ah, no? ¿La niña ha ido cogiendo entonces peso por obra divina? Es que se queda con hambre, me seguía diciendo. Pues que la ponga al pecho otra vez. Bueno, es que la mamá está muy cansada…

Por un lado está el pediatra que recomienda algo que no entiendo, si de verdad pensase que necesita más, pues le podía haber recomendado ponerla más al pecho, ¿no? Además hay que dejar claro que una ayuda es, primero le doy el pecho y luego le doy la ayuda de leche artificial o leche que se ha extraído previamente la madre, sin saltarse ninguna toma, porque claro, si lo que mamá quiere es que papá le dé un biberón para ella poder dormir más… así sí que se va a quedar sin leche. Así que por otro lado tenemos a una madre que quizás estaba deseando que su pediatra le recomendase el bibe, pero seguramente sin conocerse exactamente en lo que eso derivará, niña destetada antes de tiempo.

¿Es posible que algunos padres de a pié sepamos más sobre lactancia que algunos pediatras, matronas, etc? A mí personalmente me parece indignante.

No entiendo como en esta era en la que estamos, en la que tenemos acceso a la información, en la que se realizan estudios completos y fiables, seguimos con mitos y leyendas que empezaron a forjarse a principios del siglo pasado. Y lo peor es, como he dicho, que las personas que supuestamente deberían saber más que nosotros, que para eso han estudiado y tienen un puesto que vela por nuestra salud y bienestar, no tienen ni idea (algunos, no me gusta generalizar). ¿No interesa que estos profesionales, que se ocupan de la salud de nuestr@s hij@s desde su nacimiento, estén totalmente informados y formados, para que a su vez nos puedan informar y tratar a sus pacientes de forma adecuada y veraz, y no mediante creencias, opiniones o estudios obsoletos?

¿De quién depende esto? Porque me estoy acordando de las geniales declaraciones que nuestro ministro de trabajo e inmigración, Valeriano Gómez, hizo hace unos días: "Si tuviera que elegir una sola medida por encima de todas las demás para estimular la igualdad y, al mismo tiempo, la eficiencia de una economía, la capacidad, la producción y la riqueza a medio y largo plazo, esa sería que todos los chicos pudieran estar escolarizados inmediatamente después de su nacimiento".

No quisiera pensar que nuestros políticos no quieren lo mejor para nuestr@s hij@s: A sus padres, especialmente a su madre durante los primeros meses de vida; la mejor alimentación posible, es decir, lactancia materna exclusiva (hasta los seis meses); los mejores cuidados, volvemos entonces a que necesitan a sus padres; unos profesionales que se ocupen de velar por su salud (que además de medicina sepan sobre lactancia y todo lo que pueda ayudar a resolver algunos problemas relacionados como frenillos, intolerancias o alergias…); y una educación adecuada, donde los padres son los principales responsables, y llegado el momento, complementada con unos profesionales libres de conductismo y autoritarismo (me refiero, por ejemplo, a no obligar a comer a los niños). Si nos ocupamos de tener niñ@s san@s tanto física como psicológicamente, tendremos igualmente adultos sanos. ¿No interesa esto?

No voy a debatir la declaración de nuestro queridísimo ministro, porque ya lo dice todo por sí sola. Queda claro que lo que a él le preocupa es la economía, cueste lo que cueste.