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miércoles, 8 de febrero de 2012

Compatibilidad de lactancia materna y tatuajes



No se si lo he comentado alguna vez, sino es así, os lo cuento ahora. Tengo cinco tatuajes, por ahora, repartidos por mi cuerpo. Parecen muchos, lo sé, y cualquiera pensaría que tengo toda mi piel tatuada, pero no podría estar más lejos de la realidad. Tengo tres pequeños, una araña en el tobillo, una lagartija en el culo y una cobra en la espalda junto a un hombro; y luego tengo otros dos más grandes, un elfo en la parte izquierda de mi abdomen (muchos fueron los que vaticinaron que iba a quedar deformado tras el embarazo, y ahí sigue tan estupendo como siempre), y un murciélago que vela por mi retaguardia, en la zona de los riñones de una punta a otra (si, pude ponerme la epidural, aunque hubiese preferido no haberla necesitado tanto -siempre justificándome-).

Cada uno de ellos corresponde a una etapa de mi vida y tiene su significado especial. Y como buena fan de los tatuajes, no puedo pasar sin hacerme uno que represente todo lo que mi hija me da y el amor que le tengo. La idea ya lleva tiempo rondándome por la cabeza, y aunque podía haber sido un buen regalo de reyes por parte de mi compañero de ruta al final lo hemos ido dejando pasar.


El motivo de esta entrada es el de desmitificar la incompatibilidad de hacerse un tatuaje siendo madre lactante, uno de los mitos que existen en torno a la lactancia materna. Apenas hay información al respecto y la que hay nos advierte de que debemos tener precaución por si la tinta pasa a la leche materna o por infección. Las moléculas de tinta de los tatuajes son demasiado grandes y por tanto no pasan a la leche materna. Además, como cualquier herida, si lo mantenemos limpio y lo curamos bien no tiene por qué haber infección. Una de las preocupaciones es que al hacerse con agujas podamos ser infectadas de Hepatitis C o VIH, pero ¿y todos los análisis a los que nos sometemos, por poner un ejemplo, durante el embarazo?, ¿acaso no se realizan con agujas y no nos preocupamos por eso? Es de lógica que tanto las tintas utilizadas como las agujas sean de un solo uso y que tanto el tatuador como el local cumplan con unas condiciones de higiene, pero vamos, que esto lo he tenido yo en cuenta siempre sin necesidad de ser madre lactante.

Otra cosa es que al decirle al tatuador que estamos dando el pecho éste se niegue por desconocimiento.


Si queréis cercioraros vosotros mismos podéis visitar la página del Hospital de Denia, donde se nos dice que el tatuaje es seguro y sin riesgo para la lactancia. Únicamente incide en que la falta de control sanitario puede favorecer la transmisión de infecciones como la hepatitis o el SIDA.


En el caso del embarazo ya no hay un criterio claro, y en general lo que he leído es que es mejor esperar al no haber estudios al respecto. Yo personalmente no lo haría, entre otras cosas porque no tengo ninguna necesidad de hacer pasar a mi futuro bebé por una situación de estrés innecesaria.


No es que tenga prisa por tatuarme lo que simboliza el amor de mi vida, pero si tengo ganas. Y como en esta vida no podemos preveer nada y tampoco tengo una fecha cercana en mente para el tatuaje, no se si para entonces seré madre lactante o no, pero en el caso de que lo sea, será con plena consciencia de lo que hago.



Si tienes alguna duda puedes escribirme a info@soniandoduendes.com. Si lo que necesitas es una asesoría, ya sea online o a domicilio puedes ponerte en contacto conmigo en el ese mismo mail.


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