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lunes, 12 de septiembre de 2016

Mapa fisico de España: Maqueta

Tras un verano ausente en el blog y encontrándonos en el comienzo del cole para muchos niños, hoy quiero contarte la manualidad que hemos hecho en casa estos días: una maqueta del mapa físico de España.

Sabemos que para aprender es necesario que haya una emoción positiva. De esa manera integramos el aprendizaje. De ahí que la mejor forma que tienen los niños de aprender es jugando.



Le propuse a Minerva hacer una maqueta del relieve de España, lo que viene a ser el mapa físico. De esa manera nosotras mismas, amasando, haríamos el contorno de España con las principales montañas. Para ello utilizaríamos pasta de sal


A continuación te cuento los pasos que hemos seguido:


- Para hacer la pasta de sal mezclamos es un bol: 3 partes de harina, 1 parte de sal y 1 parte de agua fría.


- Amasamos durante el tiempo necesario para que la masa quedase elástica y no pegajosa. A los peques suele gustarles esta parte. Si se cansan ya estamos ahí para ayudarles. 



- Metimos la masa en una bolsa de plástico y la dejamos en la nevera unos días. Lo hicimos así porque no nos iba a dar tiempo a continuar con la manualidad ese día. Una vez fuera de la nevera hay que volver a amasar para que tome de nuevo la elasticidad que queremos. Si lo vais a hacer a continuación si se recomienda dejar la masa en una bolsa de plástico durante una hora (no me preguntes por qué).



- Lo ideal es imprimir en un dina3 un mapa de España para poder rellenarlo y seguir el contorno. Si lo quieres más pequeño un dina4 te valdría. En nuestro caso imprimimos un mapa en dina4 y lo calcamos en un cartón que vendría a ser un dina3. Y a mano lo amplié para que quedase más grande siguiendo lo mejor que pude el contorno. Como base un cartón lo hará más estable y duradero.


- Rellenamos el interior de España con la masa de pasta de sal estirándolo bien. Procuramos respetar el contorno y fuimos dando forma a la meseta y las principales cordilleras y picos más importantes. Las islas las hicimos más bien esquemáticas.



- No hizo falta meterlo en el horno como a veces se aconseja. En nuestro caso se secó completamente en un par de días.


- Una vez seco procedimos a pintarlo según la escala de altura sobre el nivel del mar (nos guiamos por los colores que suelen venir en los mapas físicos), aunque lo hicimos un poco a nuestro gusto.



- De nuevo, una vez que la pintura se secó pintamos los principales ríos de España.



- Mientras tanto lo que hice fue imprimir en forma de tabla, para recortar y plastificar, los nombres de los principales accidentes geográficos (unos treinta y seis en total, para que te hagas una idea): cordilleras, sistemas, mesetas, ríos, mares, océano, cabos, golfos, estrecho y picos más altos.


- Por ahora lo que hemos hecho es reconocer los diferentes accidentes geográficos. La idea es jugar a identificar cada tarjeta con los diferentes accidentes geográficos.



Se puede ir ampliando información e incluso pintar por ejemplo otros ríos o los principales afluentes de los que ya tenemos. Lo que se os ocurra.


Ahora sólo queda disfrutar e ir dando paso al juego y la imaginación. ¿Os habéis ido de vacaciones? ¿Qué recorrido habéis hecho? ¿Qué montañas o ríos habéis atravesado?


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miércoles, 8 de octubre de 2014

Escolarización, tristeza y rabia

Comenzar el cole supone una nueva etapa, en la que el pequeño vive en un torbellino de emociones. Miedo, ansiedad, tristeza y rabia pueden ser vividos intensamente por el niño, que necesita soltarlo y expresarlo de algún modo. Cada niño lo lleva y lo expresa a su manera.

Como madre de una niña de cuatro años, que ha comenzado el cole por primera vez, me reafirmo en lo que ya tenía claro antes de escolarizarla. Una adaptación real, sería aquella que permitiera dar espacio a los padres en el aula, hasta que el niño se sintiera seguro. Quedarse solo en un sitio que no conoces, con un adulto y 25 niños que no conoces, genera estrés. Esto en sencillo de comprender, y sin embargo son poquísimos los colegios que lo hacen así. Sería mucho más sencillo para todos, especialmente para los más pequeños, poder conocer-adaptarse a ese nuevo entorno con la tranquilidad y la seguridad que ofrece el estar con alguien de confianza.

Si el niño insiste en que no quiere ir al cole, o si llora cada mañana en casa y/o en la clase, todos entendemos que le está costando adaptarse. Sin embargo, damos por hecho que si el niño va al cole sin rechistar y allí no da mayores problemas, todo está solucionado. No siempre es así. Hay muchas pistas que nos informan de que al niño le sigue costando, de que lo está pasando mal o incluso de que aún no está preparado. Conocer cuales son las señales que te  manda tu pequeño, cuando aún no se ha adaptado, hace más sencillo acompañarle en esta etapa. Y es que he escuchado muy a menudo el “mi hijo se adaptó de maravilla al cole” (no se quejaba ni lloraba), seguido del “pero en casa está inaguantable” (muy diferente a como lo venía haciendo). El comportamiento de los niños en clase no tiene nada que ver con su comportamiento en casa, ya que la confianza y la relación no es la misma, y les es más fácil sacar en casa todo el estrés que les genera el cole.


Cómo puede afectar la adaptación al cole a tu pequeño:

- No quiere ir al cole, llora en casa y/o en el colegio.

- Se muestra agresivo con algún niño en clase, cuando nunca antes había reaccionado así con otros niños.

- No quiere salir al recreo. El patio es un lugar amplio, con mucho jaleo, donde los niños no son controlados, y algunos pueden verse más inseguros, solos y temerosos.

- Se aguanta las ganas de hacer pis hasta llegar a casa. No quiere hacer pis en el cole. Allí no tienen ninguna intimidad y eso a algunos niños no les agrada.

- No se relaciona con otros niños en clase. Puede suceder incluso que no quiera jugar con otros niños en el parque, cuando antes si lo hacía. Sólo quiere estar con mamá, papá, los abuelos, o con quien antes pasaba más tiempo.

- En el día a día, fuera del colegio, se le ve triste, desanimado, sin ganas de hacer nada.

- Está agotado. Necesita dormir muchas horas para descansar, hasta el punto de pasar menos horas despierto en casa que en el cole.

- Está constantemente enfadado en casa, cualquier cosa le molesta. Está muy enfadado, especialmente con papá o mamá, a pesar de querer estar con ellos. Su ansiedad tiene que salir por algún lado.

- Tiene pesadillas por la noche, y puede querer volver a dormir con papá y mamá, si ya dormía solo.

- Puede sufrir escapes de pis tanto por la noche como por el día, si ya controlaba.

- Ponerse malito a menudo es un indicio de que sus defensas estén bajas por el estrés que supone la separación. Por supuesto puede ser por otras causas.

- En casa no quiere separarse de mamá, papá o con quien más tiempo pase normalmente.

- Puede sufrir cualquier retroceso en cualquier aspecto que habían logrado “superar”.

En estos momento, a mi personalmente, me viene bien recordar esta frase “Quiéreme cuando menos lo merezca porque será cuando más lo necesite”. Teniendo en cuenta que, y sobre todo en estos casos, los niños necesitan saber que jamás les dejamos de querer.


¿Y qué puedo hacer par ayudarle?

- Si crees que sólo necesita un poco más de tiempo o te es imposible sacarle del cole porque trabajas o por el motivo que sea, el cariño es fundamental, siempre armándote de paciencia.

- Puedes hacer cosas espciales a la salida del cole, como un momento sólo para vosotros.

- Por supuesto, habla con él lo que haga falta. Tiene que sentirse seguro, que sepa que tú también le echas de menos, y que siempre irás a buscarle después. Asegúrate de que le quede claro que el hecho de que le dejes en el cole no significa que no le quieras. Ten muy presente esto,  porque tú puedes darlo por hecho pero él puede interpretarlo a su manera.

- Da importancia a sus juegos, para que pueda sacar también por ahí su enfado, su miedo o simplemente que pueda integrarlo de esa manera.

- Podéis pintaros besitos para que os tengáis presente uno al otro, besitos pegados. Esta es una idea que me dio una mamá.

- Si disfruta de alguna actividad del cole, recuérdale todo eso que le gusta de clase.

- Permítele que exprese cualquier emoción que necesite soltar, aunque no te sea agradable, sin que eso signifique hacer daño o faltar el respeto. Puedes ofrecerle alternativas para desahogarse, sobre todo cuando se trata de rabia, como dar unas carreras antes de ir a casa, gritar (mejor en la calle para que no se asusten los vecinos), saltar en la cama, guerra de almohadas…

¿Se te ocurre algo más?


A veces la adaptación puede ser dura y afectar a toda la familia. Nosotros somos los adultos, pero ante unas emociones constantemente desbordadas podemos sentirnos igualmente desbordados. El hablar con otros padres, con el profesor y el recordar que sólo necesita compresión y cariño, puede devolvernos la serenidad.


¿Has notado algún cambio en tu hijo con el inicio del cole?



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lunes, 31 de marzo de 2014

¿A qué edad están los niños preparados para ir al cole?

Como muchos ya sabéis no hemos escolarizado a nuestra hija con tres añitos por varios motivos. Ella no estaba preparada, no quería ir, no es necesario escolarizar a niños tan pequeñitos y tampoco estamos de acuerdo en cómo se hace en muchos coles. Podéis leer el artículo que escribí el año pasado: Los niños no tienen por qué ir al cole con 3 añitos.

Son muchos los que dan por hecho que lo que hacemos entonces era educarla en casa, como si al resto de niños por ir al cole sus padres dejasen toda la responsabilidad de educarles en manos de terceros. También hay quien, con toda la buena voluntad, se ofrecía a dejarme el material y el programa que seguían sus hijos en el cole para que Minerva pudiese ir al mismo ritmo y supiésemos por donde iban, como si fuese fundamental en niños de tres años seguir un currículum.


¿Qué hacemos en casa? Pues lo que habíamos hecho hasta ahora, jugar, jugar y jugar, y estar atentos a sus intereses y su ritmo para ir ofreciéndole nuevas actividades. Y por si hay alguien que piensa que estamos encerradas todo el día en casa o no nos relacionamos con otros adultos y niños, nada más lejos de la realidad.

El hecho de que con tres añitos se pueda escolarizar a un niño no quiere decir que esté preparado para ello, y cuando digo tres añitos digo cuatro. Un niño tan pequeño lo que necesita es un adulto de referencia, por eso como dice Yolanda González, el resto de los niños son rivales con los que compite por la atención del adulto. Si un niño no juega con niños de su edad no está preparado para la escolarización, ya que se le estaría obligando a permanecer en un entorno no adecuado aún al ritmo de su desarrollo, se le estaría obligando a “socializar”. La forma natural de socializar es hacerlo a nuestro ritmo y con personas de diferentes edades.

Cuando antes he dicho que si un niño no juega con niños de su edad es que no está preparado para la escolarización lo digo por la forma en que está concebido el sistema educativo según edades. Es normal que los niños más pequeños se interesen por los niños más mayores, y no tanto por los de su edad (sin generalizar, y por supuesto dependiendo de su ritmo). Si las clases estuviesen planteadas de otra forma, con variedad de edades, sería diferente, porque los pequeños tendrían como referentes a los mayores, y estos estarían encantados de ser los modelos de los pequeños. Para un niño que no está interesado en otros niños de su edad o aún no sabe cómo jugar con ellos, hay más enfrentamiento que juego (no se trata de que sea relativamente normal que haya disputas entre los niños, sino que en este caso al no saber cómo acercarse al otro lo hace frecuentemente desde la agresión) y por tanto no considero que la clase sea aún el entorno adecuado. Obligar no es la solución, además de irrespetuoso es contraproducente.

Sin embargo, muchos niños a los que no se les ha obligado, con cuatro o cuatro años y medio, comienzan a buscar iguales de su edad para jugar, lo piden y pueden disfrutar de entornos clasificados por edades. ¿Por qué esa prisa por adelantarnos entonces a sus ritmos sólo porque el calendario escolar lo marca? Que nosotros necesitemos, por el motivo que sea (totalmente loable), escolarizarles, no quiere decir que ellos lo necesiten.

Para saber si nuestra decisión de escolarizar a nuestro hijo es correcta debemos observar que, una vez en clase, no haya llanto, que el pequeño no esté retraído y que haya exploración del entorno por su parte. En el caso de que suceda lo contrario de lo que he comentado, esto sería un indicador de que el niño no está preparado y lo está pasando mal.

Por otro lado, si realmente existiese un período de adaptación real, que incluyera a los padres, para que así los niños pudiesen conocer ese nuevo entorno y a todos esos desconocidos desde la seguridad, todo sería igualmente muy diferente.

¿Vamos a escolarizar a nuestra hija el próximo curso? Pues no lo tenemos claro. Es verdad que a sus tres años y medio si empezamos a verla más preparada, y también empezamos a ver que juega con niños de su edad sin demandar nuestra atención. Puesto que todavía queda medio año, quien sabe. Decidamos lo que decidamos lo haremos en familia, y eso incluye su opinión, entre otras cosas porque si no disfrutan en el cole ese aprendizaje que tanto nos preocupa no sucede.


Si te interesa el tema de la escolarización te recomiendo escuchar la entrevista de Yolanda González: Escolarizar o socializar.

lunes, 15 de julio de 2013

Los niños no tienen por qué ir al cole con 3 añitos

Se tiene la idea generalizada de que los niños con tres añitos ya tienen que ir al cole. Son muchas las  familias que no se plantean esto, dando por hecho que es lo que toca y no se les pasa por la cabeza la posibilidad de seguir otro camino que no sea el que marcan los demás. Una de las cosas que quiero trasmitir a mi hija es su capacidad de plantearse las cosas, de cuestionarlas, de actuar con consciencia; sabiendo lo que hacemos y por qué lo hacemos, buscando nuestro propio camino.

El “tener que” que tantas veces utilizamos sin darnos cuenta, “obliga a”. Los niños tienen que…. ir al cole, saber comportarse, obedecer cuando se les manda (ordena) algo, tener respeto a los adultos, etc. Es decir, que estamos diciendo que los niños están obligados a ir al cole; están obligados a saber comportarse (cuando muchos adultos no saben hacerlo); están obligados a respetar  a quien en ocasiones no le respeta a ellos, recibiendo por tanto mensajes contradictorios; están obligados a obedecer porque sí, sin ninguna explicación…

En el caso que nos concierne, la frase sería, los niños con tres añitos tienen que ir al cole, están obligados a ir al cole. Y tras esta frase va un sin fin de frases más para justificarla. Los niños con tres añitos no necesitan ir al cole, no son ellos quienes lo necesitan. Además, por otro lado, no es hasta los 6 años cuando es “obligatorio” escolarizarlos.

Muchas veces ocurre que cuando nos salimos del camino general nos miran con desconfianza. Y en vez de pensar que cada cual lo hacemos de la mejor forma que sabemos, que somos libres de elegir la manera de criar a nuestros hijos, en vez de plantearse que quizás ellos también pueden, se enfadan y ponen en duda tus decisiones por ir en contra de las suyas. Y no es que yo piense que voy en contra de nadie, pero es que en la vida diaria suele ser cómo viven los demás el que tú decidas hacer las cosas de otra manera.

Y no es fácil no seguir la corriente, sobre todo cuando ves que te quedas solo. Y esto es lo que nos ha pasado con este tema del colegio. Casi todas las familias de nuestro alrededor, con los que nos hemos juntado hasta ahora en los grupos de crianza, han escolarizado a sus hijos. Y a pesar de tener las ideas claras, resulta que te da miedo no seguir la corriente. Quizás sea ese el motivo por el que la gran mayoría de la gente no suele salirse de la línea marcada.


Estas son algunas de las frases que para mí justifican en muchos casos la creencia de que los niños tienen que ir al cole. Aprovecho antes para matizar que, por supuesto, si los padres trabajan fuera de casa, y no tienen quien les eche una mano, no les queda otra opción:

- Se lo pasan muy bien.
¿Acaso no se lo pasan bien con sus padres? Además esa frase no es extensible a todos los niños, tomémonos la molestia de preguntarles y no demos nada por hecho. Seguramente algunos se lo pasen bien, pero aun así puede que tengan otras preferencias.

- Aprenden mucho.
Claro que aprenden, están en la edad de aprender, son esponjitas que absorben todo. ¿A caso no han aprendido un montón de cosas en esos tres años?  ¿Pensamos que ya no tenemos nada más que aportarles? Todo lo contrario. Tenemos una total falta de confianza en nosotros mismos como padres, de la cantidad de cosas que aprenden cada día con nosotros (siempre que estemos presentes –accesibles-) y de lo que podemos enseñarles. Por favor, que tienen tres, cuatro o cinco años, pero es que aunque tuviesen muchos más.

- Si no van al cole no podrán socializar.
Los niños pequeñitos no necesitan estar con otros niños sino con un adulto o adultos que les de seguridad y cariño. Es a partir de los tres años (algunos un poco antes, otros después) cuando empiezan a socializar. Y eso lo harán a su ritmo y sin ser obligados, en lugares como en los parques, con hijos de amigos, con primos, familiares etc.

- No llevarles al cole es tenerles encerrados en casa y no les damos la opción de ver la vida real.
Primero, la vida real es la familia, las tareas cotidianas, la calle, el encontrarse con el vecino, el panadero, el cartero. Por supuesto que no es estar en casa todo el día.
Y segundo, nunca la vida real ha sido estar encerrado entre cuatro paredes, un solo adulto con casi 30 niños de la misma edad, diciéndoles lo que tienen que hacer.

- Se acostumbran a estar sentados y callados.
¿Y para qué quiero que mi hija deje de comportarse como una niña? ¿Se acostumbran o se resignan?

- Les viene bien.
He de reconocer que esta frase ha terminado molestándome un poco.  ¿Les viene bien a todos los niños? Porque no todos están preparados, ni a todos les gusta, ni mucho menos todos lo necesitan. ¿Y para qué les viene bien? Esta afirmación, como otras tantas, también me las encontraba con el tema de la guardería (aquí podéis leer el post que escribí en su día). A los que les viene bien que nuestros hijos vayan a la guardería o al cole tan pequeñitos es a nosotros los padres, tal cual. Porque podemos desconectar por un rato, descansar, hacer lo que tengamos que hacer, porque nos cuesta pasar 24 horas con nuestros hijos, cansa, claro que cansa. Me gusta encontrarme con padres que me dicen sinceramente que les apetece a ellos, porque necesitan un poco de desconexión, ya que les resulta muy cansado estar todo el día con sus pequeños; y me gusta porque son sinceros y no se escudan en afirmaciones tomadas por otros para justificarse. Y por supuesto no quiere decir que por eso queramos menos a nuestros hijos.

- Y otras frases como “es muy aplicado en el cole”, “no es nada vago”, “¿le gusta estudiar?”, entre otras, que he escuchando referentes a niños de 3 y 4 años. Me parecen fuera de lugar y, tengo que decirlo, de una total falta de información o entendimiento de cómo es un niño de verdad y de su desarrollo evolutivo.


Por otro lado el periodo de adaptación que llevan a cabo la mayoría de los colegios es irreal. Piensan que por ir aumentando paulatinamente el tiempo que el niño pasa en el cole ya está todo hecho. A mi me costaría y mucho dejar a mi hija con un desconocido, por mucha carrera que me diga que tenga. Y además se, porque me pongo en su lugar, que el hecho de que te dejen con un montón de desconocidos da miedo, angustia y desconfianza.  Y es lo normal y deseable, porque creo que  ningún padre queremos que nuestros hijos se vayan con desconocidos. ¿Entonces, por qué un buen día de repente les dejamos con alguien que ni ellos ni nosotros conocemos, sin antes haber pasado un tiempo todos juntos?


Personalmente más de una vez he pensado escolarizar a mi hija para tener tiempo para mi, para mi trabajo, y para recargar pilas. Porque un niño con una sola persona (el papá está por supuesto, pero no todo el día) agota. Y en ocasiones puede hasta sobrepasarnos. Por eso otra opción sería, si podemos, pedir ayudar para no estar solos.



Y vosotros, ¿habéis escolarizado a vuestros hijos? ¿Ha sido una decisión meditada?