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martes, 18 de abril de 2017

Huelga de lactancia

He querido escribir este artículo porque demasiadas veces, por desconocimiento, las madres confundimos una huelga de lactancia con un destete de un día para otro. Y ocurre que la lactancia finalizada aun cuando mamá y bebé querían continuar.

En la huelga de lactancia o falso destete el bebé rechaza el pecho de forma brusca. De repente no quiere mamar. Así la madre suele creer que se ha destetado. Pero el destete natural suele ser gradual.


No sólo quiero hablarte de la huelga de lactancia como asesora de lactancia sino como madre que ha pasado por ello. Por eso voy a comenzar contándote brevemente mi experiencia reciente con mi hija de 20 meses.



Huelga de lactancia. Nuestra experiencia


Tras un día muy ajetreado, en la que mi pequeña había pasado la tarde con su padre y su hermana, rechazó el pecho. Y lo hizo hasta el punto de dormirse de agotamiento sin mamar (algo inusual, pues siempre coge el sueño mamando).

Por la noche tuvo varios breves despertares en los que a pesar de buscar el pecho se durmió sin llegar a mamar (cosa inusual de nuevo). Así que a la mañana siguiente tenía el pecho a reventar. Y mi pequeña seguía rechazando la teta. 

Decidí extraerme leche no sólo para aliviarme el pecho, sino también para mantener la producción. Y es que no parecía tener intención de mamar. De hecho se mostraba enfadada cuando se lo ofrecía.

Y a pesar de todo lo que se, al verme en vuelta en mi propia huelga de lactancia me sobrevino el síndrome de la asesora. No era capaz de pensar con claridad. Estaba muy preocupada y un torbellino de sentimientos revoloteaban a mi alrededor.

Me sentía rechazada y muy muy triste. ¿Se estaría destetando? ¿Así de repente? ¿Y si luego quería teta, la producción había bajado y ya no quería mamar por el cambo de sabor? ¿Estaba enfada conmigo? ¿Qué había hecho mal? Sólo me salía llorar.

El sentimiento de rechazo y de culpa era demoledor.

¿Habíamos acabado nuestra lactancia sin despedirla, sin hacernos a la idea, de una forma tan brusca?

Escribí a una comadre asesora y me tranquilizó. Me dijo lo que intuía, que seguramente era una huelga de lactancia. Pero a ratos me seguía doliendo igual.

La segunda y tercera noche si mamó. Pero por el día no quería saber nada del pecho. Así que seguía extrayéndome leche. Y procuraba estar más presente, con más mimos, piel con piel, masajitos…

Al tercer día por la mañana su pediatra, que tenemos la suerte de que es IBCLC (Consultora Internacional de Lactancia Certificada), me volvió a tranquilizar. Me desahogué con ella. Me volvió a decir lo que ya sabía pero que necesitaba oír. Y me ayudó a darme cuenta del motivo de la huelga de lactancia.

Así que me relajé, hablé con mi pequeña y al medio día la tenía mamando de nuevo de mi pecho, despierta y feliz. Felices las dos. Porque ella tampoco quería dejar la lactancia, sólo había sido un toque de atención.







Motivos que pueden desencadenar una huelga de lactancia


- Cualquier molestia en la boca. Lo común es que un bebé amamantado cuanto está malito o está molesto por algo pida más pecho.

- Inicio brusco de la alimentación complementaria, o reducción de las tomas pensando que es lo adecuado.

- Nuevo perfume, crema, medicamento o alimento en la dieta de la madre.

- Interés del bebé por el mundo que le rodea especialmente alrededor de los tres meses. El bebé parece despistarse con cualquier cosa que ocurre a su alrededor y parece que pierde el interés por el pecho. Pero basta conque la mamá le da de mamar en un lugar más tranquilo libre de distracciones.

- Llegada de la menstruación de la madre.

- Un cambio brusco en la rutina: vacaciones, mudanza o ausencia repentina de la madre.

- Bajada de la producción de la leche y/o cambio de sabor de la leche: tomas con horarios estrictos, ausencia de la madre durante largos periodos de tiempo o mastitis.

- Cualquier situación que el bebé viva con estrés o le resulte traumática.


Que se den estas situaciones no quiere decir que se vaya a producir una huelga de lactancia si o si. Hay un componente emocional a tener en cuenta. Por lo que depende de las circunstancia del bebé y de su entorno en ese momento.

Que de repente el bebé haya decidido dejar de mamar no quiere decir que esté a gusto. De hecho en ocasiones puede mostrarse nervioso, más sensible y lloroso.

Como comentaba antes, un destete natural suele ser gradual. Si el bebé deja de mamar bruscamente debemos pensar en una huelga de lactancia.

Dependiendo de la edad del bebé y si aún no toma otros alimentos hay que vigilar que esté bien hidratado y alimentado.



¿Qué hacer si quieres seguir con la lactancia?


- Extráete leche. No sólo para mantener la producción, sino para que no cambie de sabor al disminuir y que entonces el bebé rechace el pecho también por ese cambio.

- Prueba a ofrecerle el pecho cuando esté dormido. Hay bebés que durante la huelga de lactancia continúan mamando cuando duermen.

- Ten paciencia. No le presiones. Respétale.

- Busca momentos tranquilos: masajes, tener el pecho disponible, baños con el bebé, estar más presente, dormir juntos, portearle.

- Habla con el bebé. Cuéntale cómo te sientes. Y si has llegado a saber el motivo de la huelga de lactancia habla también de eso con él.

- Evita la culpa. No sirve de nada. No podemos controlarlo todo ni somos perfectas. No todo depende de nosotras.



¿Has pasado por una huelga de lactancia? ¿Cómo te sentiste?



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Si tienes alguna duda puedes escribirme a info@soniandoduendes.com. Si lo que necesitas es una asesoría, ya sea online o a domicilio puedes ponerte en contacto conmigo en ese mismo mail.


miércoles, 30 de marzo de 2016

Pezoneras: Cómo puedo quitarlas

Una consulta frecuente en los grupos de lactancia es cómo quitar las pezoneras. O consultas que tienen relación con el uso de las mismas. Bebés que no se enganchan al pecho, bebés que tardan mucho en mamar, bebes que no maman si no es con la pezonera.

Las pezoneras son una especie de tetina blanda y fina, de silicona, que se ponen en el pecho, para facilitar la succión del bebé. Se recomiendan las que favorecen que haya más contacto piel con piel, como las de medela. Estas además se encuentran por tallas según el tamaño del pezón. 


Motivos por los que se usan las pezoneras:

- Bebé que no se engancha al pecho.

         - Bebé nacido prematuro al que le cuesta succionar.
         - Bebé con frenillo que no tenga la suficiente movilidad de la lengua para agarrarse correctamente al pecho.
         - Bebé con alguna patología que cause dificultad para succionar.
         - Bebé con retrognatia (mandíbula inferior menos prominente que la superior).

- Dolor por grietas en los pezones.

         Cuando aparecen grietas en los pezones lo primero que habría que hacer es corregir la postura. Si a pesar de corregir la postura las grietas persisten, habría que mirar otras causas, como un frenillo.

         Poner pezoneras cuando salen grietas no es la solución. La postura seguirá siendo inadecuada y crearemos una dependencia de las pezoneras.

- Mamá con pezones planos o invertidos.

         El bebé cuando mama coge parte de la areola, no sólo el pezón. Por lo tanto, tener pezones planos o invertidos no es sinónimo de que vayan a surgir problemas con la lactancia si o si. Requerirá más vigilancia, especialmente para los pezones invertidos.




Uno de los inconvenientes de las pezoneras es que el bebé se acostumbra a ellas. Hay mamás y bebés que están con ellas cuatro meses, siete meses o incluso toda la lactancia (años).

Para evitar el uso de las pezoneras hay que estar bien informadas y pedir ayuda a un profesional en lactancia si es necesario. Las pezoneras no han de usarse como primer recurso. Pero no hay que olvidar que en ocasiones, puntuales, nos pueden ser de ayuda.


Es importante observar si el bebé esta ganando peso con normalidad. Esto lo vemos en las micciones y deposiciones que hace el bebé. La succión a través de la pezonera no es la misma que hace el bebé directamente del pecho y en algunos casos el peso puede verse resentido.

Por otro lado, es normal que las tomas con pezoneras sean bastante más largas.


No hay remedios mágicos para quitar las pezoneras. No vale eso de “quitaselas y ya está” o “tampoco hay que obsesionarse”. Como si fuese tan fácil quitarlas. O como si el hecho de querer quitárselas fuese un capricho.

Es natural que una mamá quiera quitarse las pezoneras. Son engorrosas, hay que andar lavándolas constantemente. Debemos recordar llevarlas siempre encima. Es complicado dar el pecho tumbada con pezoneras, por lo que el descanso nocturno se ve alterado. Y la sensación de tener algo entre nosotras y el bebé va más allá de lo físico.


Cómo intentar quitar las pezoneras:

Según va pasando el tiempo la boquita del bebé crece y este tiene más fuerza para engancharse correctamente al pecho. Por lo que es recomendable, si queremos quitar las pezoneras, probar de en vez cuando a ofrecer el pecho al bebé sin pezoneras.


- Intentar el agarre cuando el bebé esté tranquilo.

         Si el bebé tiene hambre querrá mamar como está acostumbrado. Cuanto más llore y se altere el bebé, más difícil será que enganche al pecho sin la pezonera.

         Tenemos que procurar que el bebé abra bien la boca, dirigiendo el pezón hacia su naricita.

- Piel con piel, agarre espontáneo.

         Lo ideal es que sea el propio bebé quien haga el agarre por el mismo.

         Podemos probar a hacer piel con piel durante ratitos en casa. La mamá estará desnuda de cintura para arriba y el bebé sólo en pañal. La mamá semirecostada y el bebé sobre el pecho. Si el bebé no hace el agarre espontáneo siempre habremos disfrutado del beneficio de hacer piel con piel con nuestro bebé.

- Probar cuando el bebé esté dormido.
        
         Podemos probar a quitar la pezonera cuando el bebé esta dormido y está mamando. A veces, si le quitamos la pezonera en ese momento puede seguir mamando directamente del pecho como si nada.
        
- Mucha paciencia.

         Como todo en la lactancia, en cosa de dos. Tanto la mamá como el bebé tienen que estar preparados para dejar algo de lo que se han hecho dependientes.



Te invito a leer mis diferentes lactancias. Mas que nada para que tengas en cuenta que, con unas mismas características, el desenlace puede variar según la información que poseas o el profesional que te atienda.

El parto influye en la lactancia.
El estar informada
o tener un profesional que te ayude, también.


Cuéntame, ¿has usado pezoneras? ¿pudiste quitarlas con facilidad?


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martes, 13 de octubre de 2015

Diferentes lactancias, diferentes circunstancias

Hace cinco años, a punto de nacer mi hija mayor, tenía el propósito darle el pecho, si podía. Porque a pesar de creer que sabía lo suficiente sobre lactancia, en realidad me faltaba mucho por saber. Me faltaba mucha confianza en mi propia capacidad para parir y amamantar.

Cinco años después, tanto el parto de mi segunda hija como nuestra lactancia actual (la mayor se destetó hace un año), han sido totalmente diferentes. El hecho de estar informada, mi formación tanto como asesora de lactancia como Asesora Continuum y mi férrea confianza en la capacidad de la mujer para dar a luz y lactar, ha contribuido a sentirme capaz y a disfrutar al máximo de estas dos facetas de mi sexualidad.

Mis dos duendecillas han nacido con retrognatia, el mentón un poco retraído. Esto puede causar dificultad para el agarre. Si añadimos que tienen la boca pequeña, es otra causa para que no abran lo suficiente la boquita y el agarre no sea correcto. Y aunque luego cada bebé es diferente, existen causas que pueden llevarnos al éxito o fracaso de la lactancia materna: información, confianza, apoyo y cómo haya sido el parto.


Con mi primera hija, además de no saber todo lo que se ahora, tuve un parto medicalizado: cóctel de oxitocina y epidural. No voy a detenerme hoy en describir todos sus efectos secundarios y cómo afectan a la lactancia, a la mamá, al bebé y al vínculo. Resumiré comentando la evidencia de que los bebés con partos medicalizados nacen más adormilados y/o con dificultad para el agarre.

Así es como con mi hija mayor no notaba la succión, no lograba engancharse al pecho. Ya en el hospital comenzó con suplemento en cada toma (se lo retiramos a la semana), que le dábamos con jeringa. Y salimos de allí con la recomendación de que si quería darle el pecho necesitaría pezoneras. El problema, según ellos, era que tengo los pezones planos.

Estuvimos con pezoneras hasta los cuatro meses y medio. Las tomas pasaron de durar tres cuartos de hora en cada pecho a unos cinco o diez minutos. Entre otras cosas dejé de tener ingurgitaciones frecuentes, con la necesidad de tener que vaciarme el pecho cada dos por tres. Ahí fue cuando realmente comencé a disfrutar de la lactancia y la crianza, y a descansar más por la noche.

Mi segunda hija, tras un parto natural y consciente, que puedes leer aquí, se agarró al pecho nada más nacer con una succión fuerte y efectiva. Reconozco que me sorprendió su energía, recién nacida. Pero con el parto que tuvimos no podía ser menos.

Esa primera hora mamando fue mágica. Aunque el enganche no era correcto, lo supe desde casi el principio. Fui consciente de que si seguía con ese enganche me saldrían grietas. Procuré cambiar de postura, pero no conseguía que abriera más su diminuta boquita. Pero por mi miedo a que diese hipoglucemias, lo puedes leer aquí, lo “dejé estar”. Ya lo solucionaríamos.

Me salieron grietas. A los diez días estaban solucionadas las grietas y la producción excesiva de leche. He de decir que aunque íbamos por buen camino tuve un poco lo que llamamos el síndrome de la asesora de lactancia (asesoro y ayudo a otras familias, pero me cuesta hacerlo en nuestra propia lactancia), y nuestra pediatra, que sabe mucho de lactancia, nos dio un par de directrices que nos vinieron bien.

Como madre de dos, soy primeriza. Reconozco que en cuestión de la teta me ha sorprendido que mi segunda hija no se duerma siempre al pecho como hacía la mayor. Mi pequeñina cuando quiere dormir suelta el pecho, y pide brazos y movimiento. Cada una es única.


Cada situación y cada hijo es diferente.
Más que compararles,
 se trata de aprender con cada uno de ellos.


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martes, 25 de noviembre de 2014

Sueño y Lactancia

El sueño es un proceso madurativo como lo es el caminar o el control de esfínteres. Hay que saber que el sueño de los bebés no es igual que el de los adultos y por tanto no podemos pretender que duerman como nosotros. El sueño del niño no será similar al del adulto hasta lo 5 ó 6 años.

Un bebé ya duerme en el útero materno. No necesitas enseñar a dormir a tu bebé, sino que como he dicho antes, es un proceso madurativo y lo irá haciendo poco a poco. Pretender enseñar a un bebé a dormir dejándole llorar, aunque sea un poquito cada noche, sólo conlleva a su sufrimiento. El bebé termina dejando de llorar, no porque haya aprendido a dormir sino porque se ha resignado, ya en la cuna sabe que de nada sirve pedir ayuda porque nadie le atenderá ni consolará. El llanto no consolado de un bebé genera altos niveles de cortisol.

Como el cerebro no aguantaría esto, secreta endorfinas y serotonina, con lo que el niño se duerme, autodrogado. Es una manera del cuerpo de que no se produzca un cortocircuito debido a los altos y dañinos niveles de estrés y cortisol. En estas edades en las que el cerebro del bebé está en pleno desarrollo, este estrés constante y los altos niveles de cortisol continuados, provocan graves daños en su desarrollo.

Imagen tomada del cuento Tu, yo y la teta

Veamos la evolución del sueño del bebé:

- Bebé recién nacido, hasta los tres meses. Cuando el bebé nace sólo tiene dos fases de sueño, comparado con las cinco que tenemos los adultos. Por otro lado no tiene asimilado el ciclo circadiano (no diferencia entre día y noche). El sueño en esta etapa se caracteriza porque el bebé hace siestas cortas con despertares frecuentes, de día y de noche. Esto se debe a que necesita comer a menudo, ya que su estómago es muy pequeño y la leche materna se digiere muy fácilmente. Por otro lado el bebé necesita succionar, es su manera de relajarse, además de ser muy importante también para su desarrollo. Y por último, y no menos importante, el bebé necesita sentirse seguro en el regazo materno. La lactancia no es sólo alimento físico sino también emocional.

- De 4 a 7 meses: El bebé comienza a dormir algo más de noche que de día, pero su sueño puede ser inestable. Alrededor de los 6-7 meses el bebé adquiere el resto de fases de sueño, lo que hace que su sueño sea más inestable y tenga más despertares al ir aumentando las fases de sueño. Los adultos también nos despertamos entre una fase y otra, pero si no hay nada que nos desvele continuamos durmiendo sin darnos cuenta. Sin embargo, el bebé está aprendiendo y suele despertarse porque aún no ha aprendido a enlazar las fases de sueño y porque además es su modo de supervivencia. Las fases de sueño de un bebé suelen ser de unos 45-60 minutos aproximadamente.

- De 8 meses a 2 años: El momento del sueño puede ser inquieto. Es una etapa de grandes cambios: introducción de la alimentación complementaria, la exploración del entorno, la salida de los dientes, el período de la angustia de separación y el control de esfínteres. En esta etapa necesita mucha seguridad y saber que siempre estaremos a su lado cuando nos necesite.

- De 3 a 6 años: A esta edad el niño suele dejar de dormir la siesta. Es una etapa donde se siguen dando muchos cambios y al ser más consciente de las cosas pueden comenzar los miedos, lo cual se puede reflejar también en el sueño. Puede haber terrores nocturnos (que pueden comenzar ya en torno a los 6-7 meses), sonambulismo o pesadillas.


¿Qué puedes hacer?

- Infórmate acerca del proceso normal del sueño de los bebés. Sabrás que es normal que tu bebé se despierte por la noche y no verás un problema donde no lo hay. Quizás no duermas todo lo que te gustaría pero sabrás que a tu bebé no le pasa nada. Te recomiendo que los primeros meses aproveches para dormir siempre que lo haga tu bebé.

- Acompaña a tu bebé en este proceso, como en cualquier otro, respetando sus procesos madurativos. La lactancia te ayuda, especialmente por la noche, a que tu bebé vuelva a conciliar fácilmente el sueño, ya que entre otras cosas contiene triptófano. El colecho facilita la lactancia y vuestro descanso.

Para estar informada sobre los benerficios del colecho y cómo colechar de forma segura, te recomiendo leer el artículo Colecho Seguro.


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Referencias: “Dormir sin lágrimas” de Rosa Jové

martes, 18 de noviembre de 2014

Recomendaciones para un buen inicio en la lactancia

El inicio de la lactancia materna no siempre es fácil, lo cual tampoco significa que tengas que tener complicaciones. Pero si es conveniente, si quieres dar el pecho a tu bebé, que estés bien informada. Existen muchos mitos en torno a la lactancia. Por eso quiero darte unas recomendaciones para que puedas tener una lactancia placentera, para que vuestra lactancia vaya bien desde el inicio.

No tenemos cultura de lactancia materna, muchas de nosotras no hemos visto amamantar antes. Por eso es necesario estar en contacto con mamás lactantes ya durante el embarazo. Una forma de hacerlo es acudir a grupos de lactancia o crianza. Será la forma de ver cómo amamantan las madres y cómo maman los bebés. Además podrás resolver dudas y conocer las experiencias de otras familias.

De hecho, si tu decisión es no dar el pecho también es conveniente que te informes, para tomar esa decisión desde el conocimiento, con toda la información en la mano.


Recomendaciones para que la lactancia materna fluya:

- Las dos horas tras el parto son fundamentales para el establecimiento de la lactancia. Mamá y bebé no deben ser separados (excepto por algún problema grave de alguno de los dos). Las pruebas que tengan que hacerse a tu bebé pueden esperar o realizarse sobre ti. Este es un punto que puedes tratar en tu plan de parto.

- Cuidado con el chupete. La tetina del chupete o del biberón puede confundir a tu bebé y afectar a la lactancia. Si quieres ofrecerle chupete espera a que la lactancia esté bien instaurada.

- Evita el biberón de leche artificial o suero glucosado. Esto puede dejar empachado a tu bebé, por lo que se dormirá sin haber mamado. Este es otro aspecto que puedes mencionar en tu plan de parto.Tu bebé nada más nacer necesita estar contigo, donde tiene todo lo que necesita, entre otras cosas su alimento.

- Reduce o evitas las visitas, según te encuentres. Lo principal sois tu y tu bebé, necesitáis estar cómodos y descansar. Una habitación llena de gente y una mamá estresada puede estresar y sobreestimular a tu bebé.

- Coge a tu bebé todo lo que puedas. El contacto con tu bebé, especialmente si es piel con piel, favorece la producción de leche. Además es una forma de reforzar vuestro vínculo. El contacto físico frecuente con tu bebé es sanador para ambos y muy importante para el desarrollo de tu bebé, especialmente durante el primer año de vida.

- Amamanta sin horarios. Ofrece el pecho a tu bebé siempre que lo pida. La lactancia es a demanda, el tiempo al pecho y el tiempo entre tomas lo marca el bebé. Siempre teniendo en cuenta que tomas muy largas pueden ser signo de un mal agarre o algún “problema” similar.

- Tu leche es perfecta, está diseñada para satisfacer todas las necesidades de tu bebé. Tu bebé se está alimentando correctamente si notas cómo traga, si hace varios pis y cacas a lo largo del día (las primeras semanas), si va aumentado de peso y si el estado general del bebé es bueno.

- El apoyo es muy importante, tanto de la pareja como del entorno. El papel de la pareja es ofrecerte sostén emocional, social y doméstico.

Imagen tomada de: www.muyvisitado.com

- Dar el pecho no debe dolerte. Si notas molestias cambia la posición. Procura relajarte y fíjate en que tu bebé esté girado hacia ti, que coja no sólo el pezón sino también parte de la areola y que su barbilla y nariz estén tocando el pecho.

- Infórmate y pide ayuda (en el caso de que lo necesites) lo antes posible. Ya durante el embarazo te será muy enriquecedor el asistir a grupos de lactancia o crianza. Y si es necesario contacta con un profesional en lactancia.


Puedes compartir esta imagen, siempre que lo hagas sin modificaciones, respetando su autoría:



¿Crees que te falta o te ha faltado información sobre lactancia para amamantar a tu bebé?


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miércoles, 6 de agosto de 2014

La lactancia materna es para disfrutarla

Desde el día 1 de agosto hasta mañana día 7 se viene celebrando la Semana Mundial de la Lactancia Materna, y aunque en España se celebra en octubre no puedo dejar pasar la oportunidad de unirme a esta celebración.

Este año el tema decidido por la WABA es “Lactancia Materna, un triunfo para toda la vida”.


La lactancia materna es el alimento diseñado para alimentar a nuestro bebé (y no tan bebé) tanto a nivel inmunológico, cognitivo, fisico y emocional. No voy a entrar a enumerar los beneficios de la lactancia materna En todo caso hablaría de los riesgos de la lactancia artificial, porque a pesar de lo que a veces se trasmite desde el desconocimiento, no se crían igual con biberón que con lactancia materna.

En lo que quiero incidir, acorde con el lema de este año, es que la duración de la lactancia, sea la que sea, es siempre un triunfo para tu bebé, para ti, y para toda la sociedad en su conjunto.

Por desgracia hay lactancias frustradas, por no tener la ayuda, la información y el apoyo necesario. Y es ahí, donde luchamos para que a la lactancia materna se la de el valor que realmente tiene, y que cualquier madre con dificultades en su lactancia tenga rápidamente la ayuda que necesite. 

Personalmente no me gusta el lema de este año, al menos la traducción que se ha hecho (A Winning Goal - For Life!). Dado que el lema es “un triunfo para toda la vida”, ¿qué sucede con esas madres que querían dar el pecho y no han podido, por el motivo que sea? ¿Han fracaso acaso? Por supuesto que no. Yo les diría que si lo han intentado, han hecho todo lo que han podido. Y aunque sobre decirlo, no son menos padres por eso. Digo esto último, primero porque una lactancia frustrada es en muchas ocasiones una herida invisible para la madre, y segundo porque a veces hay madres que creen que las que damos pecho durante largo tiempo nos creemos mejores madres, y eso no es así, al menos por mi parte.

Por supuesto que me siento luchadora, feliz y orgullosa por todo lo que le he dado, y sigo dando, a través de la lactancia a mi hija, como igualmente hago a través de otras formas. Esto no me convierte en mejor o peor madre.

No se trata de sentir culpa, que inevitablmente muchas mujeres sentimos por esto y por muchas otras muchas cosas, sino que se trata de lograr que toda aquella madre que quiera amamantar a su bebé, lo haga. Por eso no podemos negar ni los beneficios de la lactancia materna ni los riesgos de la lactancia artificial para que las madres que no han podido amamantar a sus bebés no se sientan culpables, esa no es la solución. Se trata de que nos llegue la información correcta y el apoyo necesario.


Y lo más importante, la lactancia materna es para disfrutarla, tanto tú como tu hijo, sea el tiempo que sea. En ocasiones pueden surgir problemas en los que haya dolor, pero la lactancia no tiene que ser dolorosa, si es así tienes que buscar ayuda para solucionarlo. A lo que voy es que dar el pecho sin disfrutar de ello, como una obligación, tampoco es la solución. La lactancia materna es mucho más que alimento.


Si necesitas ayuda con la lactancia o con cualquier otro tema de tu crianza, puedes contactar conmigo escribiéndome a info@soniandoduendes.com.



Si quieres participar en el carnaval bloguero aquí tienes cómo hacerlo.


martes, 1 de abril de 2014

La importancia de saber pedir ayuda

Hoy escribo sobre la importancia de saber pedir ayuda cuando nos embarcamos en el camino de la maternidad. La importancia de hacerlo ya desde el embarazo y por supuesto en el parto y en cualquier momento de nuestra crianza.

Mamá sin complejos ha tenido la amabilidad de cederme un espacio en su blog para hablaros de este tema, podéis hacerlo aquí.







Si necesitáis acompañamiento en vuestro embarazo, parto o postparto, si tenéis dudas en vuestra maternidad y/o crianza, ya sea en la lactancia, un bebé prematuro, conocer más a fondo las necesidades de contacto o los hitos del desarrollo de vuestros bebés, podéis escribirme a info@soniandoduendes.com.

domingo, 16 de marzo de 2014

Relactación y lactancia inducida

Hace un par de semanas asistí al seminario "Relactación y lactancia inducida" que impartía Jose Mª Paricio, al que debemos la web e-lactancia.org, lugar de consulta de cualquier madre lactante, para conocer la compatibilidad de la lactancia materna con cualquier medicamento o planta que deba tomar. En ocasiones, las madres que han decidido no amamantar a sus hijos, o han tenido que dejar la lactancia, por el motivo que sea, pasado el tiempo se plantean si es posible volver a amantar a sus pequeños. Del mismo modo, mujeres que han adoptado un hijo desean poder amamantarle. Ambos planteamientos son posibles, aunque dependen de varios factores. 

Antes de hablar de la relactación y lactancia inducida, quiero hacer hincapié en que la lactancia materna es lo normal a la hora de alimentar a nuestros hijos. Aunque es verdad que pueden surgir (no tiene por qué) algunas dificultades en la lactancia, estas se pueden solucionar sin problema sabiendo de lo que se trata o pidiendo ayuda si es necesario. El 83% de las madres pueden amamantar sin problema, si las dejamos y no interferimos. Y el 97% de ellas lo pueden hacer también si se les da algunas orientaciones. 

Por supuesto que algunas madres sufren hipogalactia (producción insuficiente de leche), pero es sólo un 2%. El llanto y la demanda frecuente no son signos, por si solos, de hipogalactia. Por eso es importante que las madres sepan acerca de las necesidades los recién nacidos, el llanto o las crisis del crecimiento. Con frecuencia esa hipogalactia o supuesta hipogalactia se debe a una mala postura, horarios para las tomas, separación madre-bebé al nacer o administración de suplementos (reduciendo tomas). Esto se puede solucionar poniendo al bebé más frecuentemente al pecho. Así es como funciona la lactancia materna, a tomas más frecuentes, mayor producción.

Debemos confiar en nosotras como madres y en nuestros bebés.

El bebé nace preparado para mamar, a través de tres reflejos (podríamos enumerar más, pero estos tres son los imprescindibles en la lactancia):

- Búsqueda. El bebé mueve la cabeza de un lado a otro y si siente algo cerca de la boca irá hacia ello.
- Succión.
- Deglución. El bebé traga, sin atragantarse, y coordina deglución y respiración.

La mamá no necesita prepararse antes de tener a su bebé para dar el pecho. No necesita preparar el pecho o los pezones en el embarazo, de hecho la intervención antes del parto suele ser contraproducente para la lactancia.


Relactación y Lactancia inducida

La relactación es cuando se vuelve a amamantar al hijo biológico tras la interrupción de la lactancia durante unos meses.

La lactancia inducida consiste en amamantar a un bebé no biológico sin que haya un embarazo previo reciente.

Como decía antes, es posible tanto la relactación como la lactancia inducida, aunque nadie dice que sea fácil. El éxito tanto de la lactancia inducida como de la relactación dependerá de varios factores:

- Que la madre quiera, esté segura y motivada con su decisión.

- Tiempo que haya pasado desde la interrupción de la lactancia, en el caso de la relactación, o si ha habido lactancia previa.

- Frecuencia de la estimulación y postura correcta.

- El apoyo que tenga la madre, tanto familiar como sanitario.

- La disposición del bebé para mamar.

- Edad del niño, cuanto más pequeño mejor.

- Que no se hayan usado tetinas durante la interrupción de la lactancia.


¿Cómo lograr una relactación o lactancia inducida?

- Tomas frecuentes en la relactación, o estimulación frecuente previa en la lactancia inducida, 8 o más veces al día.

- Importancia de las tomas nocturnas y el piel con piel.

- Evitar inhibidores de la producción de la leche, como la nicotina o diuréticos.

- Uso de suplementador, vasito o jeringa para alimentar al bebé, dependiendo si mama o no.

- Uso de galactogogos.

- Preparación hormonal previa en la lactancia inducida.



La extracción, ya sea manual o mecánica, es necesaria para aumentar la producción de leche. Aquí podéis leer sobre extracción y almacenamiento de la leche materna.


Tiempo estimado para producir leche:

- Se comienza a producir leche a los 2- 7 días.

- Entre los 4 a 28 días se consigue una lactancia parcial.

- Entre los 7 a 60 días se puede conseguir una lactancia completa. Pero esta no siempre se consigue, necesitando el uso de suplementos, es decir lactancia mixta. Pero aún así esto siempre es un gran logro.


Aquí puedes leer también sobre Promoción y Compatibilidad de la Lactancia Materna.


Si es tu caso, quieres volver a amamantar a tu bebé o has adoptado a un bebé y quieres amamantarlo, y necesitas ayuda puedes contactar conmigo en  info@soniandoduendes.com.


¿Has hecho relactación con tu bebé o has adoptado un bebé y le has dado el pecho? Me encantaría conocer tu experiencia.

jueves, 27 de febrero de 2014

Amamantar en portabebé

Uno de los beneficios de portear a nuestros bebés o niños es que permite y favorece la lactancia. Es decir, podemos amamantar a nuestros pequeños cómodamente en el portabebé, a la vez que el contacto continúo favorece la producción de leche. Todo portabebé ergonómico es compatible con la lactancia.

Para amamantar en portabebé cuando el bebé va en posición erguida, bien podemos destensar el portabebé para que de esa forma el bebé o niño baje a la altura del pecho o también, si el pecho es grande (ya que de lo contrario nos será más difícil, que no imposible), podemos alzar un poco el pecho sin necesidad de perder tensión en el portabebé.

Recordemos que para que un portabebé sea ergonómico este debe permitir que la espalda del bebé quede redondeada en forma de C y las rodillas queden más altas que el culo, en línea con los hombros. De esta forma se respeta la postura fisiológica del niño, y es en posición erguida como se consigue esta postura fisiológica para el bebé. Comento esto porque aunque podemos tumbar al bebé en posición cuna, si nos es más fácil darle el pecho así, no es necesario.

Hay que tener especial cuidado cuando amamantamos a un bebé pequeñito en portabebé. El bebé necesita tener libertad de movimiento en su cabecita, tanto para agarrarse al pecho, echando la cabeza hacia atrás para luego engancharse, como para soltarse una vez haya terminado. Por eso es importante que el portabebé no ejerza presión en su cabecita en el momento de amamantarle. Podemos dejarle la tela del portabebé en la nunca o estar muy atentos a sus necesidades en ese momento.

Si queremos dar el pecho a nuestro bebé en posición cuna, ya sea en fular o bandolera, debemos dejarle la cabecita sin sujetar con la tela, ya que esta puede ejercer demasiada presión y le puede resultar al bebé difícil soltarse cuando lo necesite. Lo que haremos será sujetarle con nuestro antebrazo igual que cuando le damos el pecho sin portabebé. Si una vez terminado de mamar queremos dejarle en esa posición ya si podemos sujetarle (sin taparle excesivamente) la cabecita con la tela.


 Amamantar en bandolera: En la imagen de la izquierda el bebé está mamando en posición cuna con libertad de movimiento de la cabecita. En la imagen de derecha el bebé mama en posición erguida, sólo se ha destensado un poco la tela para bajar al bebé al nivel del pecho, pero podría haberse hecho igualmente alzando simplemente el pecho sin perder tensión.



 Amamantar en mochila Emeibaby: Sólo con destensar las correas que hay a ambos lados de la cabecita del bebé este ya baja a la altura del pecho. Una vez terminado podemos fácilmente volver a tensar las tiras.



           
Amamantar en fular (imagen izquierda): La imagen muestra cómo amamantar en posición cuna (con libertad de movimiento de la cabecita del bebé), aunque se puede amamantar perfectamente también erguido, sólo con destensar un poco la tela, o simplemente alzando el pecho.

Amamantar en mei tai (imagen de la derecha): En este caso se ha destensado un poco la tela para bajar al niño a la altura del pecho, pero también se podría haber hecho alzando el pecho. Hay que tener en cuenta que el muñeco lo he tomado como modelo, pero el mei tai no se recomienda hasta que el niño no se siente solo.
                                                                      


¿Te resulta fácil y cómodo amamantar en portabebé?



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lunes, 24 de febrero de 2014

Extracción y almacenamiento de la leche materna

Hay situaciones en las que las madres necesitan extraerse la leche: para aliviar una ingurgitación, cuando empiezan a trabajar y no quieren dejar la lactancia materna (si este es tu caso y tienes dudas acerca de si podrás seguir dándole el pecho a tu hijo te puede interesar este otro artículo: La lactancia no termina con la reincorporación al trabajo), van a estar separadas de su bebé por el motivo que sea, necesitan aumentar la producción o comenzar y mantener la producción de la leche (en caso de mamás con bebés prematuros), e incluso necesitan relactar o inducir la lactancia materna (en caso de adopción).

Antes de comenzar con la extracción de leche es recomendable:

- Lavarnos bien las manos con agua y jabón.
- Estar en un lugar tranquilo y tener algo que nos recuerde a nuestro bebé. Esto ayuda a estimular el reflejo de eyección, liberando oxitocina. Incluso si es posible, podemos sacarnos de un pecho mientras damos de mamar a nuestro hijo del otro.
- Masajear suavemente el pecho un momento antes.

Extracción de la leche materna:

La extracción se puede realizar de forma mecánica o manualmente, esto dependerá un poco del motivo de la extracción, ya que si necesitamos sacarnos leche frecuentemente para almacenarla sería recomendable utilizar un sacaleches, pero si sólo queremos extraernos leche para aliviarnos el pecho o sólo necesitamos suplir un par de tomas, podríamos hacerlo manualmente si nos resulta más fácil. En última instancia esto dependerá de las preferencias de la madre.

La extracción mecánica se realiza mediante sacaleches. Estos pueden ser manuales, eléctricos, simples, dobles, e incluso te pueden permitir tener las manos libres. A la hora de utilizar un sacaleches es importante cerciorarse de que el embudo sea el adecuado para el tamaño de nuestro pezón (no tiene que haber fricción en el pezón ni tampoco tiene que quedar introducido demasiado tejido de la areola en el túnel del embudo). Algo que no se recomienda por su inutilidad y por posibles daños en pecho es la perilla de toda la vida.

Para realizar la extracción manual se puede hacer lo siguiente:

- Colocamos el pugar y los dedos índice y corazón formando una C en el pecho, a unos 3-4 cm tras el pezón (no tiene por qué coincidir con el final de la areola).
- Presionamos con los dedos hacia atrás (sin deslizarlos), hacia las costillas.
- Y movemos hacia el pezón (sin deslizarlos).
- Este movimiento rítmico se realiza varias veces, rotando cada vez la posición de los dedos alrededor del pezón.



Conservación de la leche materna:

La leche materna la podemos conservar en bolsas y botes de plástico duro diseñados para tal uso, o en botes de cristal aptos para alimentos. No se recomienda usar los botes de plástico que se utilizan para los análisis, ya que no son aptos para para su uso alimenticio.

Se recomienda guardar cantidades pequeñas para desechar lo mínimo indispensable, ya que siempre podemos sacar más cantidad después si el bebé tiene más hambre.

Siempre hay que fechar la leche congelada antes de guardarla.

Hay casos en los que una vez congelada y descongelada la leche materna, esta nos huele rancia. La leche está en buen estado, de hecho hay bebés que se lo toman sin problema. Ocurre cuando producimos leche con alto contenido en lipasa, y no nos sucede a todas las mujeres, la única manera de comprobarlo es como decía congelarla y descongelarla. Si queremos evitar el mar olor (ya os digo que la leche está en buen estado) podemos escaldar la leche (60º), antes de congelarla.

Espero que esta tabla os sea útil para saber el tiempo y le temperatura en los que podemos conservar adecuadamente la leche materna para un bebé a término.

 Tabla de conservación de la leche materna

Utilización de la leche materna:

Como he comentado antes lo ideal es congelar la leche en pequeñas cantidades, que podemos ir descongelando según la demanda del bebé.

Para descongelar la leche lo que haremos será sumergir la bolsita o el bote que hayamos congelado en un recipiente con agua templada o calentita. Una vez descongelada no debe volver a congelarse.

Si hemos dejado descongelar la leche en la nevera podremos usarla hasta 1 día. Si la hemos descongelado sumergiéndola en agua templada, podremos usarla durante las próximas 4 horas, siempre que la guardemos en la nevera.

No hace falta calentar la leche, ya que a temperatura ambiente es como la toma el bebé del pecho. Por otro lado, una vez descongelada la agitaremos para que se mezcle bien, ya que suele quedar separada la grasa.

Nunca utilizaremos un microondas para calentar la leche materna ni dejaremos que esta hierva.
  

¿Os ha sido cómodo el uso del sacaleches?



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