martes, 7 de julio de 2015
Sólidos geométricos: actividad
jueves, 10 de noviembre de 2011
Demasiados juguetes
A pesar de que todavía queda tiempo para las navidades ya tenemos tres catálogos en casa de diferentes tiendas de juguetes y estamos decidiendo qué es lo que les vamos a pedir a los reyes magos para la pitufa.
Ayer, aprovechando que era fiesta en Madrid nos acercamos a un centro comercial. No es que nos guste mucho ir a estos sitios pero pensamos que si Minerva se encontraba entre todos esos juguetes quizás mostrase algún interés por alguno en particular. No fue así, a ella le daba igual. Eso sí, al menos se lo pasó pipa jugando en la zona de los peluches a su aire (donde menos gente había).
Sin ella pedir nada, supongo que ya llegará ese momento y entonces ya veremos cómo lo gestionamos, nos encontramos comprándola una marioneta, un búho de peluche (puesto que es la representación de su nombre nos hacía mucha ilusión), un par de animalitos de plástico (le estamos haciendo una colección), un carrito de la compra (le gusta mucho llevar las cosas de un sitio a otro y arrastrar las sillas de casa) y unas pinturas especiales para niños pequeños que le daremos más adelante. El caso es que menos las pinturas y el búho lo demás se lo dimos en cuanto llegamos a casa.
Así que me pongo a pensar y veo que se va a juntar con un montón de juguetes, pues nos gustaron tres o cuatro cosillas para pedir a los reyes magos (los tíos y abuelos), además de las sorpresillas que seguro que nos llevaremos de algún familiar o amigo.
Me doy cuenta de que los regalos son cosas que a nosotros nos gustan o nos hacen ilusión, como un garaje de coches que no tuve y me hubiese gustado tener de pequeña, y ahora quiero comprárselo a ella (adaptado a su edad); o una Nancy chulísima, con su bebé cargado en el portabebés y un perrillo paseando a su lado (“esa eres tú” me decía mi hermana, ja, ja, la muñeca es más mona), pero como todavía es muy pequeña y no soy de comprar muñecas estoy por pedírmela yo para reyes, a lo que hemos llegado, ni yo me reconozco, vergüenza me da confesarlo.
Hasta que ell@s no nos dicen lo que quieren lo que les compremos será lo que a nosotros nos guste. Por eso me entra la duda de si será lo más idóneo para ella, y mira que intentamos siempre que sean juguetes didácticos. Por eso hemos decidido que lo único que nosotros personalmente le vamos a comprar para esas fechas va a ser cuentos, que eso si sabemos que le encantan, nos va trayendo uno detrás de otro para que se los contemos, y eso que algunos se los tiene que saber de memoria.
Creo que no le hacen falta tantos juguetes, primero porque es muy pequeña (tampoco creo que le hiciesen falta si fuese más mayor), ya digo que con cualquier cosa se entretiene; y segundo porque no creo que sea bueno atosigarles con tantos juguetes. Comprándoles tantas cosas sólo conseguimos que se aburran y que no tengan oportunidad de desarrollar la imaginación.
No me gusta nada el derroche y el consumismo de estas fechas, parece que nos entrase la locura por gastar lo que no tenemos, de rompernos la cabeza para no regalar lo que ya se tiene (tenemos de todo) y de no ser menos que los demás. No quiero inculcarle eso a mi hija, ni en navidades ni el resto del año.
A veces nos emocionamos y entramos a saco en la compra compulsiva, como si nuestr@s hij@s necesitasen todos esos juguetes, como si su felicidad dependiese de ello, cuando en realidad lo que necesitan es tiempo con sus padres, su atención, su cariño, el juego compartido.
Otro punto es que no soy creyente, con lo que aunque me dejo llevar por la tradición, cada vez me gusta menos. ¿Qué le voy a explicar a mi hija sobre los reyes magos si no creo en nada de lo que hay detrás? No quiero quitarle la ilusión ni tener que enfrentarla con lo que todos los niños creen, pero cuando comience a preguntar me va a costar entrar en ese juego. Me gustaría crear una historia para ella, como que son los duendes y las hadas de los bosques quienes traen regalos desde su mundo mágico, en fin, como digo, imaginación al poder.
martes, 20 de septiembre de 2011
¿Regalarías una muñeca a un niño?
Con motivo del cumpleaños de Minerva, que por cierto lo pasamos en grande y terminamos todos agotados, tengo que confesar que me desperté temprano por la mañana, no porque tuviésemos que preparar mucho, que lo dejamos todo más o menos organizado el día anterior para disfrutar totalmente con la pitufa, sino porque estaba nerviosita perdida con el primer año de vida de mi niña. Como decía, con motivo del cumpleaños de la nena, tuvo un montón de regalos, algún juguetillo, mucha ropita (que nos viene genial, pues poco vamos a necesitar ya) y algo que me encantó por su originalidad, dedicación y lo que representa, una foto revista, con comentarios entrañables y fotos desde el momento en que le dije a mi familia que estaba embarazada, del embarazado, la ecografía donde se ve perfectamente la carita de Minerva, el primer día de vida de la nena y todo lo que ha ido cambiando en estos doce meses. Ya les hemos dicho que el año que viene queremos otra.
Entre los juguetes que la regalaron está “mi primer nenuco”, una muñeca con cuerpo blandito y con extremidades y cabecita igual a los nenucos de toda la vida. Es la primera muñeca, como tal, que tiene Minerva.
No escribo estas líneas porque el regalo en sí me desagrade, para nada, de hecho a la nena parece gustarle. Pero si hubiese sido por nosotros, hubiésemos esperado a que ella nos pidiese una muñeca o que hubiese dado signos de querer una, como nos pasó cuando le compramos su coche de carreras, que por cierto acertamos de pleno. Cada vez que íbamos a la asociación de crianza, como allí tienen un montón de juguetes, Minerva siempre se decantaba por un pequeño cochecillo.
Tengo que decir que este regalo proviene de una grandísima y estupenda amiga, que además suele leer este espacio, por lo que no quisiera que se llevase la impresión de que no nos haya gustado o nos haya molestado. Nos conocemos desde hace unos cuantos años, así que seguro que no le sorprende esta entrada, y cuando trabajábamos juntas (luego no hemos tenido tantas oportunidades) nos encantaba debatir sobre cualquier cosa, y es que somos muy diferentes en cuanto a gustos y opiniones, pero eso no quita que nuestras conversaciones no estuviesen siempre llenas de respeto.
No fue hasta el día siguiente, cuando observando a Minerva y la muñeca, dándole vueltas al tema de los estereotipos en los juguetes, ya hablé de este tema hace un tiempo, podéis leerlo aquí, me pregunté si le habría hecho este regalo si hubiese sido niño, y al mismo tiempo me hago yo esa pregunta.
Mientras l@s niñ@s no hablan y no pueden decirnos lo que les gustaría que les regalásemos, nosotros solemos comprarles algún juguete didáctico, un cuento, o ropita, esto último especialmente cuando son muy pequeños, porque aunque les venga muy bien a los papás, el que te regalen ropa siendo niñ@ no creo que haga mucha ilusión. Cuando ell@s ya nos dicen lo que quieren, entonces lógicamente procuramos (mientras no sea algo que atente contra su integridad o la de otros) darles lo que desean.
A mí personalmente no se me ocurriría regalar una muñeca a un niño (a no ser que sea lo que quiere). Primero, porque tampoco lo haría si fuese una niña, es decir, o les compro a tod@s muñecas y coches, o no se lo compro a ningun@. Para mí sería incurrir en estereotipos y prejuicios. Comprar una muñeca a una niña por ser niña (repito, a no ser que sepamos que es lo que quiere) me parece sexista. Y segundo, porque si le compro una muñeca a un niño, puede que los padres se molesten, que haberlos “haylos”, por regalarle a su hijo cosas de niñas.
Creo que a l@s niñ@s hay que dejarles que jueguen libremente, que exploren, que estimulen su imaginación, dándoles herramientas para ello, con las que por ejemplo puedan imitar a los adultos (que es uno de sus juegos favoritos) de la forma más segura posible.
Siendo niña, me encantaba jugar al scalextric de mi tío cuando íbamos a casa de mis abuelos o al parking de coches, del hermano de una amiguita, cuando íbamos a su casa. Pero a pesar de que quería uno para mí, jamás me lo compraron. Sin embargo recuerdo recibir muñecas y una máquina de coser, que no recuerdo haber pedido. Mi hermana, sin embargo, tuvo más suerte, y si tuvo muñecos de “niños”, con su avión, o su tren eléctrico, de los que yo también pude disfrutar.
Así que termino como he empezado, con el título del post. Sinceramente, sin que él expresamente lo haya pedido, ¿regalarías una muñeca a un niño?
P.D. Aroa, la próxima vez que nos veamos tenemos un debate pendiente
lunes, 14 de febrero de 2011
¿Rosa o azul? Arcoiris
Siempre intento huir de los estereotipos, sean del tipo que sean.
La educación sigue siendo sexista aún en nuestra sociedad. Nos vanagloriamos de ser muy abiertos y avanzados pero todavía nos queda mucho camino por andar, y no sólo en este tema. Todo empieza en casa cuando todavía no ha nacido nuestro bebé. Su habitación, la ropita, los juguetes, la aceptación o no de determinados sentimientos (los niños no lloran). Y todo esto continúa en el entorno social y se acentúa sobre todo con la televisión. Como decía, todavía no ha nacido nuestro bebé y, si ya sabemos su sexo, empezaremos a imponerle determinados estereotipos según su género.
Cuando me quedé embarazada, y antes de saber si era niño o niña, teníamos claras ciertas cosas. Teníamos claro el color de su habitación, que no queríamos nada rosita, que elegiríamos juguetes educativos, que no le pondríamos pendiente/es y que le enseñaríamos a aceptar y expresar sus sentimientos. Teníamos claro todo esto independientemente de su sexo.
Al final fue niña, y por cierto muy guapa, y como se suele decir no es porque yo sea su madre (a mi con esta frase siempre me da la risa, ya sean padres, abuelos o tíos los que intenten convencernos de su objetividad).
No le hemos puesto pendientes, y claro, todo el mundo te pregunta si es niño o directamente utilizan el masculino para referirse a ese bebé tan mono. Damos tantas cosas por hecho, tenemos tantos prejuicios… Y entonces la pregunta, ¿y no le ponéis pendientes? Y yo les preguntaría ¿por qué? Pero termino contestando como teniendo que dar explicaciones, que se lo pondremos en el momento (si es que ocurre) que ella los pida. Y no, no le va a doler más cuando sea mayor, ¿qué pasa, que un bebé aguanta más el dolor, o simplemente es que como no habla…? Por cierto, que yo me he hecho algún agujero de más en la oreja y no me ha dolido.
Pedimos, a la gente con la que tenemos confianza, que no le comprasen nada rosa. Y menos mal, porque el 95% restante le compraron ropita rosita, si hubiese sido por ellos habríamos tenido el armario entero de color de rosa (su habitación no es rosa, tampoco es azul).No queríamos nada rosa no por tener algo en contra de ese color, sino porque sabíamos que la gente por tratarse de una niña se iban a centrar únicamente en ese color. Anda que no hay colores, qué poca imaginación y qué aburrido.
Ya me ha pasado en más de una tienda preguntar por manoplas o gorritos para bebés y preguntarme los dependientes si es para niño o para niña. Mi respuesta es: enséñame lo que tienes y ya decido yo.
La publicidad, tanto en televisión, como en los catálogos de juguetes, diferencia siempre entre juguetes para niños y juguetes para niñas. Todo lo referente a las tareas de casa es exclusivo de niñas, todo lo que implique mayor actividad o aventura es para niños, y a lo que ellos consideran que pueden acceder tanto niños como niñas lo diferencian claramente por colores (rosa o azul) o por motivos más cursis o más agresivos. Como si a un niño no le pudiese hacer ilusión jugar a las cocinitas y como si a una niña no le pudiese gustar jugar con camiones. Se trata de ofrecer una amplia variedad de juegos y juguetes y que ell@s elijan sin imposiciones, siendo los juguetes educativos, y no los que diferencian claramente de género, a través de los cuales habría que estimular la imaginación y el juego de nuestr@ hij@s. 
Siempre que hemos buscado un juguete para el cumpleaños de nuestro sobrino intentamos que sea algo didáctico, adecuado a su edad, y que estimule su creatividad e imaginación. Igualmente hacemos cuando le compramos un juguete a nuestra nena. Esto no quiere decir que si mi sobrino nos pide el coche de carreras fulanito o mi hija nos pida (cuando tenga edad para hacerlo) la muñeca menganita no se lo vayamos a regalar si es lo que les hace ilusión.
Hay quien dice que en el cole, por ejemplo, podrían llamar nena a nuestro hijo por estar jugando a las casitas. Un/a niñ@ de dos años no sabe a lo que le corresponde jugar por ser niño o niña. Sin embargo un/a niñ@ de cuatro años empieza a imitar lo que ve en los adultos de su alrededor. Si un niño de cinco años llama a otro nena por jugar a las casitas, el segundo niño no le dará mayor importancia si en casa le alientan a jugar sin restricciones y lo ven como algo natural, y habría que preguntarse de dónde ha sacado esa idea el primer niño.
Os dejo este enlace: Juegos y juguetes para la igualdad. Guía didáctica para una Educación No Sexista dirigida a madres y padres.



