miércoles, 22 de octubre de 2014
Reclama tus derechos
viernes, 25 de mayo de 2012
Que el parto natural no sea excepción
domingo, 6 de mayo de 2012
Lo que en esta sociedad deseo como madre (editado)
Este vídeo se encuentra protegido. Las imágenes que contiene han sido cedidas para este fin con su debido consentimiento expreso. En ningún caso queda permitido el uso de este vídeo, ni parte del mismo, con fines comerciales o lucrativos ni bajo otra intención que no sea la que llevó a su creación. Gracias.
Gracias a cada una de las mujeres que cedieron sus imágenes voluntariamente para contribuir al proyecto y hacerlo posible.
Por desgracia en muchos hospitales de este país es la realidad de cada día. Pero eso no quiere decir que sea algo normal, que es lo que parece que nos quieren dar a entender. La mujer y su bebé son los protagonistas en un parto, deben respetarse sus ritmos sin entrometerse en el proceso a no ser que alguno de los dos corra algún riesgo real, el rasurado y el enema no son necesarios, la episotomía y la maniobra de kristeller no deben hacerse por rutina, se les debe de informar a los padres de todos los procedimientos que se le realizan, se le debe ofrecer a la madre alternativas a la epidural, jamás debe separarse a madre y bebé (fomentar el piel con piel) a no ser que haya alguna complicación y por supuesto se les debe tratar con respeto. Esto es lo normal es un parto, informémonos, no nos dejemos engañar, porque lo contrario es violencia obstétrica. Que el momento en que nos convertimos en madres sea la experiencia más bonita de nuestra vida.
jueves, 8 de marzo de 2012
Yo no querría una cesárea, ¿y tú?
Si a mi me hubieran separado de mi hija nada más nacer habría entrado en un estado de ansiedad alarmante. Hace poco una mamá nos contaba que se puso tan nerviosa cuando se llevaron a su bebé tras la cesáreas que los mismos sanitarios se dieron cuenta de que la mamá así no podía estar y que su estado iba en detrimento de su recuperación. Esta mamá sólo quería, sólo necesitaba, estar con su bebé. Y su bebé necesitaba estar con ella, porque no nos olvidemos que ell@s también sufren ante la separación y mucho.
Ahora muchos papás pueden hacer canguraje con su bebé hasta que permiten a la mamá reunirse con ellos, esto para el bebé es maravilloso. Pero aun así, una madre a la que le arrebatan a su bebé no puede sentirse bien ni recuperarse en condiciones.
Es esperanzador saber que esto en algunos hospitales va cambiando.
Paso a enumerar los riesgos que una cesárea conlleva para la madre:
Con esta entrada no quiero ir en contra de las cesáreas necesarias, pues gracias a estas se salvan las vidas de miles de niños. Lo que no quiero es que se tome a la ligera esta práctica porque de esa manera la mamá no sufre dolores (que le pregunten a las mamás que han pasado por una cesárea si han sufrido dolores o no en el postparto) o porque para el bebé es menos estresante (el bebé que nace por parto vaginal recibe un “abrazo” al recorrer el canal del parto que le ayuda a vaciar de líquido amniótico los pulmones y las vías respiratorias, contribuyendo a poner en marcha su organismo). Antes de programar cesáreas a conveniencia de madres (y padres) o médicos habría que informarse muy bien de los riesgos que conlleva esta práctica, e igualmente las personas que atienden partos deberían permitir a las mujeres seguir su proceso de parto a su ritmo y sin prisas, a no ser que realmente haya que intervenir por riesgo para el bebé o para la madre.
jueves, 22 de diciembre de 2011
Mi carta a #PapaConcilia
No recuerdo cuando fue la última vez que escribí una carta, por estas fechas, para pedir todos mis deseos. Hace tantísimo tiempo que ya ni lo recuerdo. Pero hoy me voy a animar porque me mueven los mismos sentimientos de entonces, la emoción, la esperanza, la ilusión.
Querido #PapaConcilia:
Espero que no tengas en cuenta mi falta de práctica para escribir cartas. Creo que en cuanto leas lo que vengo a pedirte te darás cuenta de lo necesario de esta petición y de que se convierta en realidad, porque no sólo es mi sueño sino el de mucha gente.
Me gustaría que se respeten las vidas que están presentes y por venir en los partos, y que se valore la maternidad. Esa es la base para todo lo que sigue.
Me gustaría que esta sociedad y tantas otras, fuesen conscientes de las necesidades de l@s más pequeñ@s en sus primeros años de vida y del cambio tan importante que atraviesan las madres en sus puerperios (y que va mucho más allá de los famosos 40 días).
Me gustaría que padres y madres fuesen participantes activos y visibles en la crianza de sus hij@s, porque así lo desean y así lo quieren también l@s pequeñ@s. En largas jornadas de trabajo, dejados la mayor parte del día a cargo de personas que no son sus padres, esto no es posible.
Me gustaría una sociedad donde l@s niñ@s sean valorados y tenidos en cuenta. Pretender dejarlos desde que nacen en instituciones es ir por mal camino.
Me gustaría una sociedad feliz y sana emocionalmente, porque ha sido satisfecha en sus necesidades primarias. Cuidando de nuestr@s niñ@s es invertir en el futuro de todos.
Me gustaría por tanto que se amplíen las bajas de paternidad y maternidad, especialmente esta última, porque es sobre todo a su madre a quien necesita el bebé en sus primeros años; que se facilite el teletrabajo; que se reduzcan las horas de trabajo, ampliando puestos (que tan bien nos vendría ahora) y permitiendo a las personas el disfrute de su vida, con sueldos dignos; que fuese lo mas normal (y deseable) del mundo que cuando un/a niñ@ esté enferm@ su padre o su madre pudiese estar con él/ella sin penalización en sus trabajos.
Espero que mis deseos sean tenidos en cuenta.
Por el bien de todos, en especial de l@s más pequeñ@s.
No dejes de escucharnos #PapaConcilia
Yo pido a #PapaConcilia es un carnaval de blogs iniciado por Conciliación Real Ya (CRYA) cuyo fin es recoger vuestros deseos de conciliación. Decidnos, qué pedís a #PapaConcilia?
lunes, 21 de noviembre de 2011
Premios y vídeo (día internacional de los derechos del niño)
Quiero dar las gracias a dos estupendas mamás blogueras por pensar en mí al concederme dos preciosos premios (uno cada una).
Cocolina de Buceando en mí con “Tu blog tiene duende”. Qué bonito que alguien como ella piense que mi blog tiene duende. Para recogerlo tengo que pensar en la palabra que más me guste. Ha resultado difícil porque ya se han dicho palabras preciosas en otros blogs, y aunque la palabra duende también me gusta mucho no quería resultar redundante, así que al final me he decidido por la palabra primavera, por todo lo que representa, resurgimiento, calidez, luz, colorido.
Y por otro lado, Sandra de ¡Anda, si es mamá! con “Soy una mamá que hace historia” pensó en mi para este premio, para el que modestamente no me siento todavía merecedora, aunque eso no quita que me haya hecho muchísima ilusión. En este caso tengo que contar un recuerdo feliz de mi infancia. Unos de los momentos más felices de mi niñez que recuerdo con frecuencia es cuando mi hermana y yo jugábamos con mi padre, los tres tirados por el suelo, trepando sobre él y sin parar de reírnos.
Esta vez dejo estos dos premios para quien quiera recogerlos.
Finalmente, al hilo de este maravilloso recuerdo, y puesto que ayer fue el día mundial de los derechos del niño, quiero compartir con vosotros el vídeo que Red Canguro ha realizado para conmemorar ese día y donde resume perfectamente los derechos de la infancia.
martes, 18 de octubre de 2011
Yo elijo Dónde, Cómo y Con Quién Parir
Quiero dar todo mi apoyo a nuestras compañeras argentinas.
La diputada María Elena Petrona Chieno pretende prohibir los partos domiciliarios planificados asistidos por matronas en Argentina.
Desde Deseo Primal nos invitan a unirnos para que nuestras voces sean escuchadas y nuestras decisiones y derechos reconocidos.
No puedo entender de ninguna manera las razones que llevan a esta mujer a querer quitar al resto de sus iguales un derecho que les corresponde como mujeres libres que deciden sobre su cuerpo y sobre la manera en que quieren traer a sus hij@s al mundo.
Por todos es sabido que el embarazo no es ninguna patología, por tanto nadie puede obligarnos a que, llegado el momento cumbre de un embarazo sin riesgos, tengamos que hacer lo que los demás decidan por nosotras que tiene que ser. La decisión es nuestra. ¿Cómo puede creerse alguien con derecho a arrebatarnos nuestra libertad de decisión? Esta desfachatez se puede resumir en tres palabras: prepotencia, desconexión y autoritarismo.
Cuando una mujer comenta a su alrededor que quiere parir en su casa, que quiere un parto fisiológico, rodeada de la gente que quiere, asistida por mujeres de confianza, en un ambiente tranquilo, seguro y agradable, y donde se va a respetar totalmente el ritmo de la madre y el bebé que está por venir, sin ninguna intervención innecesaria, se la suele tachar de irresponsable, cuando la verdad no puede estar más lejos de la realidad. Precisamente la mujer que decide plena y conscientemente parir en casa es una mujer que se ha informado y conoce todas las opciones, no se ha dejado llevar por lo que es “normal” sin plantearse nada y dejando la responsabilidad y las decisiones de un proceso que la pertenece, en otras manos. No digo con esto que la mujer que decida parir en un hospital no lo haga, esté mal, que esté equivocada o que no se haya informado, sino que de lo que se trata es de tener libertad para decidir y más cuando se tiene un conocimiento real y consciente al respecto.
Cuando estaba embarazada me gustaba la idea de un parto en casa, pero no busqué información, en el fondo me daba miedo, tantos falsos mitos que se oyen y que terminas creyendo me paralizaron. Luego, con mi hija ya a mi lado, he leído historias maravillosas, mágicas, de partos en casa, de mujeres valientes, de mujeres que se han preocupado por tomar las riendas y han podido vivir el momento más maravilloso de sus vidas, tal y como ellas habían decidido que fuese. Cada vez que leo esas historias no puedo evitar emocionarme por la energía, la espiritualidad y el grandísimo sentimiento de amor que transmiten. Tengo muy claro, que si en un futuro decidimos ser padres de nuevo, nos informaremos concienzudamente al respeto, hablaremos con familias que hayan vivido esos momentos y matronas que hayan asistido partos domiciliarios, y a partir de ahí, entonces, podré elegir lo que crea más conveniente para mí y mi bebé. Porque yo quiero elegir, dónde, cómo y con quien parir, porque es un derecho que toda mujer tiene, la libertad de poder elegir su parto.
"Yo elijo Dónde, Cómo y Con Quién parir", es una red que tejemos hombres y mujeres para manifestar nuestro desacuerdo con la iniciativa de prohibir que las parteras asistan partos domiciliarios planificados en Argentina. Es nuestra manera de dar voz y rostro a todos aquellos que deseamos elegir en libertad, a los que buscamos nacimientos distintos para nuestros hijos. Creemos que es urgente manifestarnos, exponer nuestras razones y contar nuestras historias.
jueves, 6 de octubre de 2011
Cuando quien dice quererte más es quien te hace daño
Este fin de semana lo hemos pasado con unos amigos en el campo. Estuvimos una pareja con su hijo de 19 meses, otra pareja de amigos y nosotros tres.
Con los papás del nene, aunque no gozamos de una estrecha confianza, nos vemos de vez en cuando. Nuestra manera de criar a nuestr@s hij@s es bastante distinta, y es que ella y yo siempre hemos sido muy diferentes. Eso no quita que no podamos pasar un buen rato todos juntos y que a pesar de nuestras diferencias nos tratemos con respeto.
No voy a enumerar aquí las cosas que hacemos distintas, ellos con su hijo y nosotros con nuestra hija, primero porque no viene al caso, y segundo porque, como siempre digo, lo que vale para una familia no tiene por qué valer para otra.
Pero en este último encuentro, quizás porque hemos pasado más tiempo juntos, he visto alguna cosa que no me ha gustado ni un pelo, y no sólo eso, sino que me ha hecho sentir mal incluso conmigo misma.
Antes de ir al grano quiero poneros un poco en situación con respecto a mi opinión sobre el famoso “cachete a tiempo”.
Muy a mi pesar tengo que confesar que yo estaba a favor. Siempre fue así, pues así fue como me crié. Pero tampoco quiero tocar ese tema ahora. No sabría decir bien a ciencia cierta cuando me cambió el chip, imagino que ya en el embarazo algo de mí iba cambiando poco a poco. Pero en el momento que tuve a mi hija en brazos fue como si un gran conocimiento intuitivo me quitase muchas vendas de los ojos al mismo tiempo que dejaba aflorar a mi verdadero instinto.
Gran parte de mi vida he aceptado ese maltrato físico hacia l@s niñ@s. Y digo maltrato porque un cachete, un bofetón, una colleja, etc. es pegar. ¿Consintiríamos nosotras ese tipo de actitud por parte de nuestras parejas, por poner un ejemplo? Porque hasta no hace tanto estaba permitido socialmente pegar a las mujeres. Hoy en día nadie ve normal que se le pegue a una mujer (ni a un hombre, dejémoslo bien claro), excepto los maltratadores.
Pegar a un/a niñ@ es también desde hace unos años ilegal. Aunque parece que todavía nos queda mucho camino, pues en el ámbito doméstico sigue viéndose como algo normal el cachete y otros tipos de violencia “blanda” (por llamarla de alguna manera). Pero ya no se trata de que sea ilegal sino de que es inmoral y atenta contra la integridad del menor, se le falta al respeto porque el adulto se cree su dueño y señor: “Yo a mi hijo lo educo como quiero”. Pegar no es educar. ¿Acaso los derechos humanos y el respeto que todos creemos merecer no son extensibles a l@s niñ@s?
Pegar es transmitir que quien se supone que más le quiere y le cuida le hace daño, porque no quiere, no se plantea o no sabe hacerlo de otra manera. Pegar es trasmitir que las cosas se consiguen por la fuerza.
Sigue existiendo mucha tolerancia hacia la violencia contra l@s niñ@s y no veo que se haga ningún tipo de campaña para concienciar a quienes todavía piensan que no pasa nada por dar una “palmadita” a un/a niñ@.
Por otro lado, lo que siempre tuve claro, es que el humillar, descalificar, amenazar o bularse es maltrato psicológico, a veces con mayores secuelas incluso que el “cachete”.
Tras este inciso quiero relataros, aunque ya os lo podéis imaginar, la situación que vivimos junto a estos amigos.
Ya había observado que en ocasiones le daban un cachete en la mano, cosa que no me parecía bien, pero ante la que sentía que no podía hacer nada ya que ellos son sus padres.
Como es normal, cuando este bebé de 19 meses y Minerva interactuaban, pues no siempre hacían muchas migas y se peleaban por algún juguete o cosas por el estilo. Aunque también diré que se estuvieron dando sus abrazos y dejándose juguetes.
Una de las veces el nene le dio a Minerva en la cara, y aunque mi pitufa se quejó un poco, como rápidamente la cogí se le pasó en un momento. Pero los padres del niño le respondieron con un cachete en la manita, así que el pobre comenzó a llorar a moco tendido, con la babilla colgado y solo en mitad de todos nosotros. Mi amiga (la que no tiene hijos) fue a decirle algo pero la madre se lo impidió diciéndola que le dejase, que tenía que aprender. ¿¿?? Entre otras cosas, a esa edad no entiende nada de lo que le estaba pasando. Minerva entonces, al verle, empezó a llorar. Y yo rápidamente fui hacia ella, me agaché en el suelo y la abracé, intentando así también compensar la angustia del otro nene y aguantándome las lágrimas por la soledad, el desconsuelo y el desconcierto que debía sentir aquel niño en medio de tanta gente sin ser atendido ni consolado.
De vuelta a casa, en el coche, volví a revivirlo todo y caí en la cuenta de que a pesar de parecerme mal que le pegasen, me parecía aún mas desconsolador verle ahí llorando sin que nadie le diese muestras de cariño, consuelo o simplemente presencia. ¿Debía haber hecho oídos sordos a su madre y haberle consolado? ¿Debía haberles dicho a estos padres que no deben faltar al respeto a su hijo pegándole o abandonándole de esa forma? Recordé entonces cuando asistimos a la conferencia que dio Yolanda González “La Empatía y la Autorregulación en la primera infancia”, y decía que ella era siempre partidaria de intervenir, porque en caso contrario el menor siempre tendría las de perder, pues está en situación de inferioridad e indefensión. Me sentí mal (peor se sintió él), y tomé la determinación de que, aunque no me veo capaz de decir a unos padres que no peguen a su hij@ cuando se trata de un cachete (depende de qué padres sean), lo que no voy a volver a hacer es dejar de consolar a quien lo necesita.
martes, 4 de octubre de 2011
viernes, 30 de septiembre de 2011
Conciliación Real Ya!
No se si habrá alguien que pueda tacharme de intrusa por lanzarme a la lucha de una Conciliación Real para madres, padres e hij@s, puesto que yo tengo la gran suerte de seguir con mi hija a sus 12 meses. Pero es que esta lucha nos concierne a todos, hombres y mujeres, mayores y jóvenes, porque todos nos vemos afectados, porque la base de nuestra sociedad son l@s niñ@s, el futuro. Si realmente queremos una sociedad mejor, más empática, más sana emocionalmente hablando, en definitiva, más feliz, tenemos que comenzar desde el principio, y ese principio son l@s niñ@s. Luchemos porque se conviertan en adultos libres, sin miedos, sin traumas, con una infancia con todas sus necesidades cubiertas, y lo más importante para lograr eso es poder estar con su madre (sobre todo) y su padre.
Con estos horarios que tenemos en este país es imposible conciliar. Mi experiencia laboral, de ocho horas, me tuvo casi siempre (hora más hora menos) once horas y media fuera de casa. A las ocho horas de trabajo le añadimos una hora para comer (qué suerte la mía que no han sido nunca dos o más), más dos horas y media (y me ajusto mucho) de ida y vuelta. ¿Qué tiempo me quedaría para estar con mi hija y mi compañero, si a esto le restamos las tareas domésticas ineludibles (comidas, higiene, compra)?
Lo que tenía muy claro es que si tenía un/a hij@ era para disfrutar con el/ella, sino ¿para qué iba a traer un bebé al mundo, para dejarle aparcado a las 16 semanas o con suerte (arañando horas de lactancia y vacaciones) seis meses? ¿Y luego qué, nos perdemos más de la mitad de su infancia mientras dejamos que otros les críen por nosotros?
Hay tantas cosas que no entiendo en estas leyes incongruentes que parecen diseñadas para máquinas…
Si la OMS recomienda lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses de vida y después hasta los dos años como mínimo, ¿por qué no se facilita que la mujer pueda dar el pecho a su bebé?
Si está demostrado que el vínculo entre madre e hijo es fundamental para un sano desarrollo del menor, ¿por qué se les pretende separar a los tres meses y medio de vida? L@s niñ@s necesitan a su madre como mínimo hasta los dos años.
En vez de crear más guarderías públicas, ¿por qué no dar ese dinero (una ayuda) a los padres para que críen a sus hijos ellos mismo en casa?
Si un adulto enferma o tiene consulta en el médico puede justificarlo a la empresa, normalmente sin problemas. ¿Qué sucede cuando nuestr@s hij@s enferman o tenemos revisión con el pediatra? ¿Tenemos que pedirnos días de nuestras vacaciones (he visto muchos casos)? ¿No sería lo más normal que también por ley estas ausencias estuviesen más que justificadas?
¿Por qué no se incentivan otros tipos de trabajo? Teletrabajo, jornadas intensivas, horarios más reducidos…
Pero claro, por mucha ley que haya si luego no se cumple, nos ponen pegas, nos hacen la vida imposible o directamente nos ponen de patitas en la calle, esto no soluciona nada. No se puede tener miedo a que por hacer lo que realmente queremos (pedir media jornada, una excedencia, quedarnos simplemente embarazadas) vayamos a perder nuestro empleo.
Cuando yo me quedé embarazada de Minerva llevaba un mes trabajando en una nueva empresa. Los contratos me los iban renovando cada tres meses a través de una ETT. En el séptimo mes mi médica me dio por fin la baja. Aquí hago un paréntesis, porque este es otro tema. Hay mujeres que lo llevan estupendamente, con una energía que más quisiera yo sin estar embarazada, pero otras, sin tener problemas realmente serios como tener que guardar reposo, estamos agotadas, con mareos frecuentes, náuseas, ardores, dolores de espalda y un largo etc. y tenemos que aguantar distancias generosas hasta nuestro puesto de trabajo, estrés, largas horas sentadas o de pie que no nos benefician para nada, etc. El embarazado debería estar más cuidado en ese aspecto porque no todas aguantamos el mismo ritmo. Podría haberme cogido la baja de maternidad antes si estaba muy cansada, pero prefería aguantarme y reservarla para estar luego con mi bebé. El caso es que cuando a la semana de darme de baja médica se suponía que me iban a volver a renovar no lo hicieron. La gente a mi alrededor me decía que me informase para demandarles, pero entonces, acariciando mi barriga, me di cuenta de que me habían hecho un favor. Al tener derecho a paro podría disfrutar con mi hija las 24 horas, y aunque a día de hoy el paro se ha convertido en subsidio y las cuentas ya no salen en condiciones, nos damos cuenta de que tenemos lo necesario mientras buscamos alternativas a los trabajos tradicionales. Por supuesto no puedo evitar tener miedo, a que las cosas no salgan como esperamos, a que tenga que volver a incorporarme a los grilletes de los horarios eternos, o a que haya perdido el tren dada mi edad y el hueco en mi curriculum.
Yo quiero vivir y disfrutar de mi hija, de mi familia. Lo que ahora tenemos es una esclavitud encubierta bajo la liberalización de la mujer. Todo mentira. No tenemos ninguna liberta para decidir, primero porque la mayoría estamos con la soga al cuello y la decisión de dejar de trabajar uno de los dos cónyuges muchas veces es inviable económicamente, y segundo porque si elijo seguir trabajando porque mi trabajo me gusta y me siento realizada o realizado (también ellos, los padres, tienen derecho a elegir), quiero también poder ver a mis hij@s. Señores, ¿vivimos para trabajar o trabajamos para vivir?
Por eso quiero luchar junto a este grupo creado por y parar l@s niñ@s. ¿Cómo no hemos comenzado antes? Ira, del blog Mà a mà, pell a pell, cor amb cor., tuvo la iniciativa de embarcarnos en el sueño y la lucha por una Conciliación Real Ya!
¿Quieres luchar por los derechos de l@s niñ@s? Únete a nosotr@s. La unión hace la fuerza.
Grupo en facebook: https://www.facebook.com/groups/conciliacionrealya
Página en facebook: https://www.facebook.com/ConciliacionRealYa
En twitter: @Conciliacion_RYjueves, 22 de septiembre de 2011
¡Por la desaparición de los ginesaurios! (Editado)
Tras la denuncia, hace unos días, de El parto es nuestro a las viñetas que aparecen en la gaceta electrónica de la SEGO, la blogosfera bulle de indignación. ¿Cómo es posible que alguien con una carrera, que supuestamente hace por vocación, y que tiene como misión tratar a las mujeres en sus momentos más íntimos, se dedique a mofarse de nosotras, con temas tan serios como los que aparecen mismamente en esas viñetas en cuestión?
No voy a reproducir las viñetas porque me parecen de muy mal gusto y no tengo estómago para volver a verlas.
No puedo decir nada que no se haya dicho ya, pero quiero dejar constancia de mi denuncia a través de este espacio.
El nombre de este ginesaurio es Javier Server Gozálbez. No se cómo no se le cae la cara de vergüenza, porque no consigo entender qué ve de gracioso en sus garabatos. Me da por pensar que además de ser un misógino, se debe de creer dios, y quizás le moleste que las mujeres estemos luchando porque se nos respete en las consultas y en los partos, que seamos mujeres informadas y no nos dejemos manipular por su prepotencia, y quizás por eso su mente perturbada ha creado estás imágenes denigrantes para las mujeres, dejándonos como estúpidas.
Recuero cuando antes de pensar en quedarme embarazada, hablando con mujeres que ya habían sido madres, me contaban sus historias, y todas veíamos desagradables prácticas como la episotomía, el edema, el rasurado, la postura horizontal para parir o que se separase al bebé de la madre (esto último angustioso y doloroso para madre e hij@) y sin embargo veíamos de lo más normal que tuviésemos que pasar por aquello. Luego te informas y te das cuenta de que no es normal, que puede y debe hacerse de otra forma. Y eso que ya no hablo de falta de respeto, no información, y otra multitud de situaciones donde la mujer en vez de vivir su parto como lo más bonito que le ha pasado en la vida, lo vive desconectada y en ocasiones sintiéndose humillada, o lo que es peor, violada.
Por eso creo que si no queremos que nos traten como niñas debemos actuar como mujeres. Luchemos para que los ginesaurios se extingan de una vez por todas. ¡No consientas y denuncia!
Por último, además de la página de facebook, os dejo los post de otros blogs sobre este tema, siento si me dejo alguno. No estamos solas, porque somos una tribu y vamos a hacer que desaparezcan todos y cada uno de los ginesaurios que todavía pululan por la tierra.
Ser madre: ¡toda una aventura!
Página en facebook
domingo, 12 de junio de 2011
Nuestro corazón está contigo Habiba
No se si pecaré de ingenua, pero creí que el caso de Habiba se solucionaría en breve, y ya va para dos semanas desde que el IMMF secuestró a su hija de quince meses. ¿Cómo es esto posible? ¿Qué clase de personas se encargan de decidir este tipo de cosas, que no se dan cuenta del daño que están causando? Todos sabemos el profundo dolor que supone perder a un/a hij@, y aunque no es exactamente el caso de Habiba, el secuestro de su hija al que se ha visto sometida es casi lo mismo. Y qué decir del sufrimiento de una niña de tan corta edad separada tan bruscamente de su madre, porque unos señores, sin orden judicial ninguna, así lo han decidido, sin haberse producido malos tratos, sólo porque no tenía las “habilidades maternales” que ellos estipulaban. ¿Tendré yo esas habilidades maternales?
¿Y cómo es que si el IMMF ampara a madres sin recursos, ahora, después de quitarle a su hija y echarla a la calle sin piedad, le pide a Habiba un trabajo si quiere recuperar a su hija? De verdad que no entiendo nada. Y menos aún entiendo cómo desde los responsables de las instituciones madrileñas se está permitiendo esto. Estoy muy pero que muy indignada, tanto que me tengo que contener para no resultar grosera.
Hoy domingo se ha convocado una concentración en el Retiro de Madrid a las 12.. Quiero que sepáis, madre e hija, que aunque no voy a estar allí mi corazón va a estar con vosotras. Tenéis todo mi apoyo, porque esto que os han hecho es inhumano. Sigo todavía sin poder creer que ocurra este tipo de cosas en pleno siglo XXI y en un país llamado civilizado.
La fiscalía impugnará la retirada de la tutela a Habiba (9/06/11)
Madre e hija separadas por querer mantener la lactancia más allá de los 15 meses (9/06/11)
Separada del bebé por querer amamantarlo (11/06/11)
FEDALMA (Federación Española de Asociaciones de Lactancia Materna), también ha hecho un comunicado oficial sobre la separación de Habiba y su hija.
Además del grupo de facebook Que el IMMF permita que Habiba amamante a su niña YA, se ha creado también un blog donde dar nuestro apoyo a madre e hija, y donde podremos seguir su caso: http://todossomoshabiba.blogspot.com/
Much@s ya conocéis el logo que creó Louma, de Amor Maternal, para apoyar a Habiba. Recientemente también ha editado ese logo para quienes les interese tenerlo en camisetas. Aquí tenéis cómo conseguirlo.
Y si queréis saber más sobre cómo funciona el sistema de protección de menores, os dejo la última entrada de Illena de Tenemos Tetas: Algunos otros "agujeros" del Sistema de Protección de Menores.
Por último quiero dejaros la carta que Ibone Olza ha escrito a Esperanza Aguirre:
“Mi carta a Esperanza Aguirre
Madrid, 10 de junio de 2011
Para:
Doña Esperanza Aguirre
Presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid
Excelentísima señora:
Permítame que me presente. Mi nombre es Ibone Olza. Soy Doctora en Medicina y médico psiquiatra. En la actualidad trabajo como psiquiatra infantil y perinatal en el Hospital de Puerta de Hierro Majadahonda y soy profesora Asociada a la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid. Además soy investigadora principal de un proyecto sobre neurobiología del apego financiado por el Fondo de Investigaciones Sanitarias del Instituto de Salud Carlos III. He dedicado toda mi carrera profesional a la psiquiatría infantil, soy autora de dos libros y numerosas publicaciones científicas y divulgativas.
Me dirijo a usted porque necesito que me escuche urgentemente. Tengo que hablarle de una niña de quince meses. Su vida y su salud corren serio peligro. Esta pequeña niña está sufriendo el mayor estrés imaginable a esa edad: ha sido separada de manera brusca e involuntaria de su madre que prácticamente era su única familia, de la que nunca se había separado y que hasta ese día le había amamantado.
Ha pasado 9 días sin verla ni saber nada de su madre. Tan sólo se le ha permitido verle durante una breve hora, y se le ha vuelto a separar. Lo que la niña debe estar sintiendo se lo puedo explicar desde mi amplia formación profesional: una angustia mortal, una zozobra indescriptible. La niña debe de sentir que su madre le ha abandonado, que tal vez se haya muerto, que su mundo conocido se ha desvanecido y se ha convertido en un infierno donde no está ninguna de las personas que ha conocido en su corta vida. Vivencia de muerte, abandono y profunda depresión. Un dolor inmenso que ni usted ni yo podemos imaginar, ni siquiera si por un momento hiciéramos el esfuerzo de ponernos en su piel.
Su visión del mundo ya nunca podrá ser igual y difícilmente podrá confiar. Esa separación tan súbita, abrupta y por lo tanto brutal, altera todo el sistema neuro hormonal de la niña. Su cortisol (la hormona del estrés) se disparará a niveles astronómicos. Se desencadena así una intensa respuesta de supervivencia.
Si el estrés, es decir, la separación de la madre se mantiene, posteriormente bajarán sus defensas inmunológicas a niveles mínimos. Entonces será muy probable que contraiga cualquier infección que, junto con su estado anímico de profunda depresión, podrá tener unas consecuencias devastadoras. Supongo que en ese momento la menor será trasladada a un centro hospitalario y sólo entonces se le administrará el tratamiento necesario desde ya: estar acompañada de su madre.
Siento que tengo la obligación profesional de hacerle conocer las posibles consecuencias de una separación injustificada. Creo que es mi deber alertar del daño psicológico, emocional y físico del que está siendo víctima esta menor.
Por ello, me dirijo a usted para pedirle que no permita que esto suceda, puesto que esta pequeña actualmente se encuentra tutelada por una institución de la Comunidad de Madrid que usted preside.
Por favor, permítale que se reúna con su madre inmediatamente. Deseo de todo corazón que no tenga que lamentar no haber hecho todo lo que estaba en sus manos por la salud de esta niña.
Espero su respuesta y me pongo a su disposición para responder cualquier pregunta que tenga sobre este caso.
Atentamente.
Dra. Ibone Olza"






