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miércoles, 22 de octubre de 2014

Reclama tus derechos

En cualquier ámbito de la vida soy yo quien, respetándome a mi misma, velo porque los demás también me respeten. Nadie tiene derecho a faltarme al respeto, a violentar mi espacio vital, a negar mis necesidades, a decidir por mí, o a hacer con mi cuerpo nada que yo no quiera. Soy responsable de mi vida y nadie tiene por qué tomar las riendas por mi, a menos que yo lo haya decidido así y sabiendo las consecuencias. Extrapolando esto al ámbito de la maternidad, y más concretamente en el ámbito sanitario, parece que se nos olvida quien es la persona que decide en última instancia. Todavía hay quien se cree que está por encima de la mujer o del bebé.


De ahí el título de este post. Cuando mis derechos son vulnerados tengo el derecho y el deber de reclamar. Cuando tus derechos o los derechos de tus hijos son vulnerados, tienes derecho a reclamar.

Por eso insisto, hay que informarse. La información nos hace libres y nos da poder. La libertad y el poder de decidir. Por desgracia, existen profesionales (no todos ni mucho menos) que por haberlo hecho siempre de una determinada manera, por no actualizarse o estar al tanto de los últimos estudios, por miedo, porque es lo que les han enseñado a hacer, o simplemente por ser unos prepotentes en vez de mostrar humildad ante momentos naturales, maravillosos e increíbles como son el embarazo, el parto, la lactancia o la necesidad de sostén de un recién nacido, nunca se permiten hacerlo diferente y por tanto tampoco nunca tienen la oportunidad de ver el resultado. Tú estás preparada para gestar a tu bebé, para parir, para amamantar y para cuidar de tu pequeño y darle todo lo que necesita. Y tu bebé está preparado para nacer y para demandar lo único que necesita, estar cerca de ti, donde tiene calor, alimento y contención.


Tú decides con la información en la mano:

- Las pruebas durante el embarazo no son obligatorias. No se trata de que dejes de lado todas las pruebas, sino conocer su función y saber si son necesarias, si hay otras opciones más respetuosas o menos invasivas, o son prescindibles en tu caso particular. Se trata en última instancia de saber qué prueba te estas realizado y cual es su finalidad. No somos una historia clínica, somos personas.

- Tú decides como parir. Incluso en un embarazo considerado de riesgo la última palabra la tienes tú, por supuesto siempre con la información en la mano.

- Tú y tu hijo tenéis derecho a permanecer juntos desde el momento del nacimiento, a no ser por una urgencia grave tuya o de tu pequeño. Que un bebé nazca prematuro no quiere decir que tenga que ser separado de su madre. Si un bebé a término necesita a su madre, para un bebé prematuro es primordial el contacto materno, es su hábitat y es donde es capaz de regular sus constantes vitales.

- Tú y tu hijo sois quienes decidís hasta cuando dura vuestra lactancia.

- Tu hijo es quien sabe lo que necesita, no el pediatra, tu vecina o vuestro familiar más cercano (por mucha buena voluntad que tenga). Es él quien decide cuándo y cuanto comer, antes y después de iniciarse en la alimentación complementaria, por poner un ejemplo.

- Tú y tu pareja sois quienes decidís cómo criáis a vuestros hijos. Cada familia encuentra su manera, que no es peor ni mejor que la de otras familias, sino simplemente la suya.


Quiero añadir que si, por desgracia, ha habido violencia obstétrica, no se han respetado tus decisiones, no se te ha informado correctamente o cualquier otro motivo que vulnere tus derechos o el de tus hijos, reclama. Es la manera de dejar constancia de lo sucedido y hacerles ver cómo son las cosas, para que eso no vuelva a suceder. No sería la primera vez que abren un expediente disciplinario. No se trata de estar en contra de los sanitarios, sino reclamar cuando es necesario. Por suerte las cosas van cambiado, y existen grandes profesionales.


¿Has sentido en alguna ocasión que tus derechos o los de tu hijo no han sido respetados?


Si necesitas informarte acerca de cualquier tema relacionado con tu embarazo, tu parto, la manera más fácil de atender las demandas de tu bebé, si te surgen dudas en torno a vuestra lactancia o cualquier otro tema relacionado con la crianza de tu hijo, no dudes en contactar conmigo en info@soniandoduendes.com. Si lo que necesitas es una asesoría, ya sea online o a domicilio puedes ponerte en contacto conmigo en el ese mismo mail.
  
Si la información te ha resultado útil te invito a seguirme en facebook y a darte de alta en el boletín, para que puedas estar al tanto de mis artículos, y también de mis talleres, sorteos, novedades y ofertas.

viernes, 25 de mayo de 2012

Que el parto natural no sea excepción


En el embarazo tenía claro que el hospital que me tocaba para dar a luz era el mejor para parir, había oído hablar muy bien de él ya que promovía el parto natural, es decir, sin intervenciones (o las menos posibles), no confundir parto natural con parto vaginal. Debo reconocer que tampoco me informé sobre otros hospitales, porque ahora se que existen otros tantos en la Comunidad de Madrid acreditados por la IHAN, y si en un futuro volviese a quedarme embarazada tengo muy claro que cambiaría de centro.

Durante mi parto no me hablaron nunca de mala manera (a excepción de la anestesista, que fue un poquito borde, tenía prisa la mujer), no me pusieron enema, no me rasuraron y tampoco me practicaron episotomía (aunque cerquita estuvieron, porque al parecer mis pujos dirigidos no daban el resultado en el tiempo que ellos estipulaban).

Me puse la epidural a mi pesar, no aguantaba más. Con lo que como era de esperar a las tres horas y media me pusieron oxitocina por baja dinámica. Y a las dos horas siguientes me rompieron la bolsa para acelerar el proceso. Dos horas más tarde nacía mi hija.

No me sentía con derecho a quejarme, pues mi parto fue bien. Nada que ver con las historias de terror que viven muchas mujeres en sus partos. Pero la distancia me hizo darme cuenta de que no guardaba un recuerdo bueno (tampoco malo). Hubo cosas que no se hicieron bien, como no informarnos de que el líquido amniótico estaba teñido de meconio (me enteré más de una año después tras pedir mi historia clínica, ya lo conté aquí), practicarme sin preguntar la maniobra de kristeller al menos en dos ocasiones y encima falsificar mi historia al decir que no se hizo, decirme que no tocase mucho a mi hija cuando me la pusieron unos segundos encima tras su nacimiento, que se la llevasen un momento a la camilla de al lado sin decirme para qué (tenían que hacerle una aspiración de orofaringe por si había ingerido meconio) mientras yo pensaba que para una primera y simple revisión podían haberlo hecho sobre mí, y que no supieran asesorarme debidamente en mi lactancia, pues me marché sin que mi hija se hubiese enganchado al pecho y lo único que me dijo la enfermera al alta fue que si quería dar el pecho me pusiese pezoneras.

Ya no sólo depende del lugar donde parimos, puede tratarse de un hospital que promueve el parto respetado o por el contrario un hospital donde desde el alta la mujer es tratada no ya como una niña sino como un objeto, sino de las personas que nos tocan, para que nuestro parto sea respetado. Por desgracia, en ocasiones se trata de tener suerte con el personal que nos atiende. No basta con que tengan una carrera, sino que deben reciclarse, y diría más, tener una mínima sensibilidad que nos les haga inhumanos frente a las personas con las que tratan.


Para conseguir que la violencia obstétrica desaparezca y el parto sea tratado como el proceso fisiológico y normal que es, se están llevando a cabo varias iniciativas en esta Semana Mundial del Parto Respetado.

El Parto es Nuestro ha organizado la proyección durante esta semana del documental “The Buisiness of being born” (“El negocio del nacimiento”) y que se proyecta en 50 lugares de España, podéis consultarlo aquí.

Además se va a llevar a cabo una manifestación contra la Violencia Obstétrica este domingo 27 de mayo, en la Puerta de Sol de Madrid. Podéis verlo aquí y aquí.


Nuestro grupo de crianza también quería hacer algo con motivo de esta Semana del Parto Respetado y así lo hicimos organizando la charla “El parto-nacimiento-crianza como fuente de placer”, teniendo el placer de escuchar de nuevo a nuestra queridísima comadrona (fue quien nos dio la preparación al parto y a quien debemos la existencia de este grupo), Mª Carmen Rodríguez Rivas.

Desde que comenzamos el grupo de crianza no os he hablado mucho de él, por no decir que no he vuelto a tocar el tema desde la inauguración del mismo. Puedo aseguraros que nos es por falta de ganas o ilusión. Aprovecho ya que estoy para contaros que también hemos organizado otra charla para el día 4 de junio por la tarde, “El apego y el vínculo en la formación de la personalidad del niño”, impartida por Diego Sánchez González, psicólogo y psicoterapeuta. Ya sabéis que estáis todos invitados. Si os interesa decídmelo y os mando un correo con toda la información.

Para terminar os dejo este artículo de El País, de donde he sacado el título para esta entrada, “Que el parto natural no sea excepción”.

domingo, 6 de mayo de 2012

Lo que en esta sociedad deseo como madre (editado)


Quiero compartir con todos vosotros la brillante iniciativa que ha tenido Cocolina, del blog Buceando en mí. Se le ocurrió hacer un vídeo con las imágenes de todas aquellas mamás que quisieran, dando el pecho a sus bebés y niños ya mayorcitos, para mostrar que la lactancia prolongada es algo natural. No me gusta la palabra prolongada, porque eso supone que hay una edad adecuada para el destete y eso no es así, según la antropología la edad natural del destete se encuentra entre los dos años y medio y los siete años. Me ha gustado como lo ha definido Illena, de Tenemos Tetas, lactancia no interrumpida precozmente.

Cuando Colo nos propuso la idea no me lo pensé dos veces, quería participar con todas esas bellas mujeres en algo tan bonito y que además iba a servir, como he dicho antes, para mostrar al mundo que la lactancia no tiene edad y es igual de bonita y natural tanto a los tres meses como a los tres años del niño (por poner una edad).

32 mujeres junto a sus hijos/as, muestran la belleza y la naturalidad de la lactancia materna, más allá de los primeros meses, en una iniciativa que nace en la blogosfera maternal con la intención de hacer visible la lactancia prolongada.

Este vídeo se encuentra protegido. Las imágenes que contiene han sido cedidas para este fin con su debido consentimiento expreso. En ningún caso queda permitido el uso de este vídeo, ni parte del mismo, con fines comerciales o lucrativos ni bajo otra intención que no sea la que llevó a su creación. Gracias.

Gracias a cada una de las mujeres que cedieron sus imágenes voluntariamente para contribuir al proyecto y hacerlo posible.

Gracias Colo por dar vida algo tan bello y gracias Illena por esos magníficos textos que acompañan el vídeo.





He querido compartirlo precisamente hoy por el día que es, y es que para mí la lactancia es uno de los mejores regalos que cada día me hace mi hija.


Quiero también tratar (aunque sea de puntillas) otro tema, ya que si bien se merece un post aparte, me gustaría sacarlo a relucir, porque creo que también hoy viene a cuento.

El momento en el que una mujer se convierte en madre es cuando se queda embarazada, aunque la maternidad se vuelve tangible en y a partir del momento de dar a luz. El parto es un momento único, lleno de emociones, sensaciones, un torbellino de hormonas, es el momento en el que podemos por fin ver, tocar y oler a nuestro bebé. Debería ser un momento perfecto, y a no ser que se presente alguna dificultad, si permitimos a nuestro cuerpo trabajar a su ritmo, sin intrusiones, es como resulta, perfecto.

No quiero hacer más publicidad de la que gratuitamente sin darnos cuenta le estamos haciendo ya, de hecho tengo que deciros que no lo he visto, sólo ví algunas imágenes el primer día y tuve suficiente. Las redes sociales y la blogosfera maternal bullen contra este despropósito (hay multitud de comentarios y post al respecto). Imagino que a estas alturas sabéis de qué hablo, y es de ese show que una cadena de televisión ha montado en torno al parto, denigrándolo, vapuleándolo y en consecuencia denigrando, faltando al respeto e infantilizando a la mujer, dejándola en segundo plano y tratando el parto como una patología.



Por desgracia en muchos hospitales de este país es la realidad de cada día. Pero eso no quiere decir que sea algo normal, que es lo que parece que nos quieren dar a entender. La mujer y su bebé son los protagonistas en un parto, deben respetarse sus ritmos sin entrometerse en el proceso a no ser que alguno de los dos corra algún riesgo real, el rasurado y el enema no son necesarios, la episotomía y la maniobra de kristeller no deben hacerse por rutina, se les debe de informar a los padres de todos los procedimientos que se le realizan, se le debe ofrecer a la madre alternativas a la epidural, jamás debe separarse a madre y bebé (fomentar el piel con piel) a no ser que haya alguna complicación y por supuesto se les debe tratar con respeto. Esto es lo normal es un parto, informémonos, no nos dejemos engañar, porque lo contrario es violencia obstétrica. Que el momento en que nos convertimos en madres sea la experiencia más bonita de nuestra vida.

El domingo 27 de mayo (aunque todavía se están barajando otras fechas), en toda España, se ha organizado una marcha contra la violencia obstétrica: LA MARCHA DELAS MADRES


Feliz Día de la Madre!

jueves, 8 de marzo de 2012

Yo no querría una cesárea, ¿y tú?


Hace ya un tiempo tuve una conversación con una amiga sobre las cesáreas. Al comentarle que en algunos casos las cesáreas podían haberse evitado, me sorprendió afirmando que de ese modo se evitaba el dolor, y que ella y su hermano habían nacido por cesárea y tanto su madre como ellos habían evolucionado con normalidad. Parecía estar convencida de que la cesárea era la mejor opción (al menos para ella) para da a luz. Me pilló tan de sorpresa que aunque intenté explicarle que siempre es mejor un parto vaginal, que para eso estamos diseñados, quedé con ella en que escribiría una entrada explicando por qué es mejor un parto vaginal (siempre y cuando no haya riesgos para la madre o el bebé) y los riesgos de las cesáreas.

Que nos de miedo el dolor al parto puedo entenderlo, pero en ese caso podemos optar por la epidural, claro que esta también tiene sus riesgos y no estaría demás conocerlos. De todas formas sería conveniente no adelantar acontecimientos, porque quizás pensemos que el dolor nos va a superara y resulta que no es tanto como creíamos. Sería buena idea intentar trabajar ese miedo e informarnos para estar más tranquilas.

Cada vez que oigo a una mamá relatar la experiencia de su cesárea ser me parte el corazón. Que nada más nacer tu hij@ apenas puedas verl@, y ya no digo ni tocarl@, y se lo lleven y estés en el mejor de los casos 1 hora (no es lo habitual, porque suelen ser bastantes más) sin saber nada de él/ella, cómo estará, si llorará, si tendrá hambre, si se sentirá sol@, si tendrá frío, si se encontrará bien…

Si a mi me hubieran separado de mi hija nada más nacer habría entrado en un estado de ansiedad alarmante. Hace poco una mamá nos contaba que se puso tan nerviosa cuando se llevaron a su bebé tras la cesáreas que los mismos sanitarios se dieron cuenta de que la mamá así no podía estar y que su estado iba en detrimento de su recuperación. Esta mamá sólo quería, sólo necesitaba, estar con su bebé. Y su bebé necesitaba estar con ella, porque no nos olvidemos que ell@s también sufren ante la separación y mucho.

Ahora muchos papás pueden hacer canguraje con su bebé hasta que permiten a la mamá reunirse con ellos, esto para el bebé es maravilloso. Pero aun así, una madre a la que le arrebatan a su bebé no puede sentirse bien ni recuperarse en condiciones.

Es esperanzador saber que esto en algunos hospitales va cambiando.

- Lesión de vejiga, útero y vasos sanguíneos.
- Hemorragia.
- Coágulos.
- Embolismo pulmonar.
- Infecciones.
- Dificultades. con actividades normales y dolor en la incisión meses después.
- En cesáreas no planeadas es mas fácil que las mujeres experimenten emociones negativas, (baja autoestima, sensación de haber fallado…).

Y a continuación los riesgos que una cesárea conlleva para el bebé:
- En cesáreas programadas algunos bebes nacen antes del momento de estar listos y pueden presentar problemas respiratorios o alimenticios.
- En comparación con los nacimientos por vía vaginal un 50% de los valores de apgar son más bajos y requieren más frecuentemente asistencia respiratoria.
- L@s niñ@s que han nacido de una cesárea programada pueden desarrollar hipertensión pulmonar.
- Riesgo de cortes en el bebé. Podéis leer un caso aquí.
- Ictericia.
- Debido a la separación que sufren madre y bebé el vínculo madre-bebé se ve afectado, al igual que ocurre con la lactancia materna (lo cual no quiere decir que el vínculo no se establezca o que sea imposible la lactancia).


Con esta entrada no quiero ir en contra de las cesáreas necesarias, pues gracias a estas se salvan las vidas de miles de niños. Lo que no quiero es que se tome a la ligera esta práctica porque de esa manera la mamá no sufre dolores (que le pregunten a las mamás que han pasado por una cesárea si han sufrido dolores o no en el postparto) o porque para el bebé es menos estresante (el bebé que nace por parto vaginal recibe un “abrazo” al recorrer el canal del parto que le ayuda a vaciar de líquido amniótico los pulmones y las vías respiratorias, contribuyendo a poner en marcha su organismo). Antes de programar cesáreas a conveniencia de madres (y padres) o médicos habría que informarse muy bien de los riesgos que conlleva esta práctica, e igualmente las personas que atienden partos deberían permitir a las mujeres seguir su proceso de parto a su ritmo y sin prisas, a no ser que realmente haya que intervenir por riesgo para el bebé o para la madre.

Mucho menos quiero con esta entrada que las mamás que han pasado por una cesáreas se sientan ofendidas o culpables, pues bastante mal lo pasaron ya en su momento angustiadas tras la separación de su bebé, las molestias en el postparto y muchas veces una herida no sólo física que continua doliendo.

Aprovecho que recientemente ha circulado este vídeo por las redes sociales para dejároslo por si alguien no lo ha visto:


jueves, 22 de diciembre de 2011

Mi carta a #PapaConcilia


No recuerdo cuando fue la última vez que escribí una carta, por estas fechas, para pedir todos mis deseos. Hace tantísimo tiempo que ya ni lo recuerdo. Pero hoy me voy a animar porque me mueven los mismos sentimientos de entonces, la emoción, la esperanza, la ilusión.





Querido #PapaConcilia:

Espero que no tengas en cuenta mi falta de práctica para escribir cartas. Creo que en cuanto leas lo que vengo a pedirte te darás cuenta de lo necesario de esta petición y de que se convierta en realidad, porque no sólo es mi sueño sino el de mucha gente.

Me gustaría que se respeten las vidas que están presentes y por venir en los partos, y que se valore la maternidad. Esa es la base para todo lo que sigue.

Me gustaría que esta sociedad y tantas otras, fuesen conscientes de las necesidades de l@s más pequeñ@s en sus primeros años de vida y del cambio tan importante que atraviesan las madres en sus puerperios (y que va mucho más allá de los famosos 40 días).

Me gustaría que padres y madres fuesen participantes activos y visibles en la crianza de sus hij@s, porque así lo desean y así lo quieren también l@s pequeñ@s. En largas jornadas de trabajo, dejados la mayor parte del día a cargo de personas que no son sus padres, esto no es posible.

Me gustaría una sociedad donde l@s niñ@s sean valorados y tenidos en cuenta. Pretender dejarlos desde que nacen en instituciones es ir por mal camino.

Me gustaría una sociedad feliz y sana emocionalmente, porque ha sido satisfecha en sus necesidades primarias. Cuidando de nuestr@s niñ@s es invertir en el futuro de todos.

Me gustaría por tanto que se amplíen las bajas de paternidad y maternidad, especialmente esta última, porque es sobre todo a su madre a quien necesita el bebé en sus primeros años; que se facilite el teletrabajo; que se reduzcan las horas de trabajo, ampliando puestos (que tan bien nos vendría ahora) y permitiendo a las personas el disfrute de su vida, con sueldos dignos; que fuese lo mas normal (y deseable) del mundo que cuando un/a niñ@ esté enferm@ su padre o su madre pudiese estar con él/ella sin penalización en sus trabajos.

Espero que mis deseos sean tenidos en cuenta.

Por el bien de todos, en especial de l@s más pequeñ@s.

No dejes de escucharnos #PapaConcilia


Yo pido a #PapaConcilia es un carnaval de blogs iniciado por Conciliación Real Ya (CRYA) cuyo fin es recoger vuestros deseos de conciliación. Decidnos, qué pedís a #PapaConcilia?









lunes, 21 de noviembre de 2011

Premios y vídeo (día internacional de los derechos del niño)


Quiero dar las gracias a dos estupendas mamás blogueras por pensar en mí al concederme dos preciosos premios (uno cada una).


Cocolina de Buceando en mí con “Tu blog tiene duende”. Qué bonito que alguien como ella piense que mi blog tiene duende. Para recogerlo tengo que pensar en la palabra que más me guste. Ha resultado difícil porque ya se han dicho palabras preciosas en otros blogs, y aunque la palabra duende también me gusta mucho no quería resultar redundante, así que al final me he decidido por la palabra primavera, por todo lo que representa, resurgimiento, calidez, luz, colorido.


Y por otro lado, Sandra de ¡Anda, si es mamá! con “Soy una mamá que hace historia” pensó en mi para este premio, para el que modestamente no me siento todavía merecedora, aunque eso no quita que me haya hecho muchísima ilusión. En este caso tengo que contar un recuerdo feliz de mi infancia. Unos de los momentos más felices de mi niñez que recuerdo con frecuencia es cuando mi hermana y yo jugábamos con mi padre, los tres tirados por el suelo, trepando sobre él y sin parar de reírnos.


Esta vez dejo estos dos premios para quien quiera recogerlos.


Finalmente, al hilo de este maravilloso recuerdo, y puesto que ayer fue el día mundial de los derechos del niño, quiero compartir con vosotros el vídeo que Red Canguro ha realizado para conmemorar ese día y donde resume perfectamente los derechos de la infancia.



martes, 18 de octubre de 2011

Yo elijo Dónde, Cómo y Con Quién Parir


Quiero dar todo mi apoyo a nuestras compañeras argentinas.

La diputada María Elena Petrona Chieno pretende prohibir los partos domiciliarios planificados asistidos por matronas en Argentina.

Desde Deseo Primal nos invitan a unirnos para que nuestras voces sean escuchadas y nuestras decisiones y derechos reconocidos.


No puedo entender de ninguna manera las razones que llevan a esta mujer a querer quitar al resto de sus iguales un derecho que les corresponde como mujeres libres que deciden sobre su cuerpo y sobre la manera en que quieren traer a sus hij@s al mundo.

Por todos es sabido que el embarazo no es ninguna patología, por tanto nadie puede obligarnos a que, llegado el momento cumbre de un embarazo sin riesgos, tengamos que hacer lo que los demás decidan por nosotras que tiene que ser. La decisión es nuestra. ¿Cómo puede creerse alguien con derecho a arrebatarnos nuestra libertad de decisión? Esta desfachatez se puede resumir en tres palabras: prepotencia, desconexión y autoritarismo.


Cuando una mujer comenta a su alrededor que quiere parir en su casa, que quiere un parto fisiológico, rodeada de la gente que quiere, asistida por mujeres de confianza, en un ambiente tranquilo, seguro y agradable, y donde se va a respetar totalmente el ritmo de la madre y el bebé que está por venir, sin ninguna intervención innecesaria, se la suele tachar de irresponsable, cuando la verdad no puede estar más lejos de la realidad. Precisamente la mujer que decide plena y conscientemente parir en casa es una mujer que se ha informado y conoce todas las opciones, no se ha dejado llevar por lo que es “normal” sin plantearse nada y dejando la responsabilidad y las decisiones de un proceso que la pertenece, en otras manos. No digo con esto que la mujer que decida parir en un hospital no lo haga, esté mal, que esté equivocada o que no se haya informado, sino que de lo que se trata es de tener libertad para decidir y más cuando se tiene un conocimiento real y consciente al respecto.


Cuando estaba embarazada me gustaba la idea de un parto en casa, pero no busqué información, en el fondo me daba miedo, tantos falsos mitos que se oyen y que terminas creyendo me paralizaron. Luego, con mi hija ya a mi lado, he leído historias maravillosas, mágicas, de partos en casa, de mujeres valientes, de mujeres que se han preocupado por tomar las riendas y han podido vivir el momento más maravilloso de sus vidas, tal y como ellas habían decidido que fuese. Cada vez que leo esas historias no puedo evitar emocionarme por la energía, la espiritualidad y el grandísimo sentimiento de amor que transmiten. Tengo muy claro, que si en un futuro decidimos ser padres de nuevo, nos informaremos concienzudamente al respeto, hablaremos con familias que hayan vivido esos momentos y matronas que hayan asistido partos domiciliarios, y a partir de ahí, entonces, podré elegir lo que crea más conveniente para mí y mi bebé. Porque yo quiero elegir, dónde, cómo y con quien parir, porque es un derecho que toda mujer tiene, la libertad de poder elegir su parto.



"Yo elijo Dónde, Cómo y Con Quién parir", es una red que tejemos hombres y mujeres para manifestar nuestro desacuerdo con la iniciativa de prohibir que las parteras asistan partos domiciliarios planificados en Argentina. Es nuestra manera de dar voz y rostro a todos aquellos que deseamos elegir en libertad, a los que buscamos nacimientos distintos para nuestros hijos. Creemos que es urgente manifestarnos, exponer nuestras razones y contar nuestras historias.




jueves, 6 de octubre de 2011

Cuando quien dice quererte más es quien te hace daño

Este fin de semana lo hemos pasado con unos amigos en el campo. Estuvimos una pareja con su hijo de 19 meses, otra pareja de amigos y nosotros tres.

Con los papás del nene, aunque no gozamos de una estrecha confianza, nos vemos de vez en cuando. Nuestra manera de criar a nuestr@s hij@s es bastante distinta, y es que ella y yo siempre hemos sido muy diferentes. Eso no quita que no podamos pasar un buen rato todos juntos y que a pesar de nuestras diferencias nos tratemos con respeto.

No voy a enumerar aquí las cosas que hacemos distintas, ellos con su hijo y nosotros con nuestra hija, primero porque no viene al caso, y segundo porque, como siempre digo, lo que vale para una familia no tiene por qué valer para otra.

Pero en este último encuentro, quizás porque hemos pasado más tiempo juntos, he visto alguna cosa que no me ha gustado ni un pelo, y no sólo eso, sino que me ha hecho sentir mal incluso conmigo misma.


Antes de ir al grano quiero poneros un poco en situación con respecto a mi opinión sobre el famoso “cachete a tiempo”.

Muy a mi pesar tengo que confesar que yo estaba a favor. Siempre fue así, pues así fue como me crié. Pero tampoco quiero tocar ese tema ahora. No sabría decir bien a ciencia cierta cuando me cambió el chip, imagino que ya en el embarazo algo de mí iba cambiando poco a poco. Pero en el momento que tuve a mi hija en brazos fue como si un gran conocimiento intuitivo me quitase muchas vendas de los ojos al mismo tiempo que dejaba aflorar a mi verdadero instinto.

Gran parte de mi vida he aceptado ese maltrato físico hacia l@s niñ@s. Y digo maltrato porque un cachete, un bofetón, una colleja, etc. es pegar. ¿Consintiríamos nosotras ese tipo de actitud por parte de nuestras parejas, por poner un ejemplo? Porque hasta no hace tanto estaba permitido socialmente pegar a las mujeres. Hoy en día nadie ve normal que se le pegue a una mujer (ni a un hombre, dejémoslo bien claro), excepto los maltratadores.

Pegar a un/a niñ@ es también desde hace unos años ilegal. Aunque parece que todavía nos queda mucho camino, pues en el ámbito doméstico sigue viéndose como algo normal el cachete y otros tipos de violencia “blanda” (por llamarla de alguna manera). Pero ya no se trata de que sea ilegal sino de que es inmoral y atenta contra la integridad del menor, se le falta al respeto porque el adulto se cree su dueño y señor: “Yo a mi hijo lo educo como quiero”. Pegar no es educar. ¿Acaso los derechos humanos y el respeto que todos creemos merecer no son extensibles a l@s niñ@s?

Pegar es transmitir que quien se supone que más le quiere y le cuida le hace daño, porque no quiere, no se plantea o no sabe hacerlo de otra manera. Pegar es trasmitir que las cosas se consiguen por la fuerza.

Sigue existiendo mucha tolerancia hacia la violencia contra l@s niñ@s y no veo que se haga ningún tipo de campaña para concienciar a quienes todavía piensan que no pasa nada por dar una “palmadita” a un/a niñ@.

Por otro lado, lo que siempre tuve claro, es que el humillar, descalificar, amenazar o bularse es maltrato psicológico, a veces con mayores secuelas incluso que el “cachete”.


Tras este inciso quiero relataros, aunque ya os lo podéis imaginar, la situación que vivimos junto a estos amigos.

Ya había observado que en ocasiones le daban un cachete en la mano, cosa que no me parecía bien, pero ante la que sentía que no podía hacer nada ya que ellos son sus padres.

Como es normal, cuando este bebé de 19 meses y Minerva interactuaban, pues no siempre hacían muchas migas y se peleaban por algún juguete o cosas por el estilo. Aunque también diré que se estuvieron dando sus abrazos y dejándose juguetes.

Una de las veces el nene le dio a Minerva en la cara, y aunque mi pitufa se quejó un poco, como rápidamente la cogí se le pasó en un momento. Pero los padres del niño le respondieron con un cachete en la manita, así que el pobre comenzó a llorar a moco tendido, con la babilla colgado y solo en mitad de todos nosotros. Mi amiga (la que no tiene hijos) fue a decirle algo pero la madre se lo impidió diciéndola que le dejase, que tenía que aprender. ¿¿?? Entre otras cosas, a esa edad no entiende nada de lo que le estaba pasando. Minerva entonces, al verle, empezó a llorar. Y yo rápidamente fui hacia ella, me agaché en el suelo y la abracé, intentando así también compensar la angustia del otro nene y aguantándome las lágrimas por la soledad, el desconsuelo y el desconcierto que debía sentir aquel niño en medio de tanta gente sin ser atendido ni consolado.


De vuelta a casa, en el coche, volví a revivirlo todo y caí en la cuenta de que a pesar de parecerme mal que le pegasen, me parecía aún mas desconsolador verle ahí llorando sin que nadie le diese muestras de cariño, consuelo o simplemente presencia. ¿Debía haber hecho oídos sordos a su madre y haberle consolado? ¿Debía haberles dicho a estos padres que no deben faltar al respeto a su hijo pegándole o abandonándole de esa forma? Recordé entonces cuando asistimos a la conferencia que dio Yolanda González “La Empatía y la Autorregulación en la primera infancia”, y decía que ella era siempre partidaria de intervenir, porque en caso contrario el menor siempre tendría las de perder, pues está en situación de inferioridad e indefensión. Me sentí mal (peor se sintió él), y tomé la determinación de que, aunque no me veo capaz de decir a unos padres que no peguen a su hij@ cuando se trata de un cachete (depende de qué padres sean), lo que no voy a volver a hacer es dejar de consolar a quien lo necesita.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Conciliación Real Ya!


No se si habrá alguien que pueda tacharme de intrusa por lanzarme a la lucha de una Conciliación Real para madres, padres e hij@s, puesto que yo tengo la gran suerte de seguir con mi hija a sus 12 meses. Pero es que esta lucha nos concierne a todos, hombres y mujeres, mayores y jóvenes, porque todos nos vemos afectados, porque la base de nuestra sociedad son l@s niñ@s, el futuro. Si realmente queremos una soc
iedad mejor, más empática, más sana emocionalmente hablando, en definitiva, más feliz, tenemos que comenzar desde el principio, y ese principio son l@s niñ@s. Luchemos porque se conviertan en adultos libres, sin miedos, sin traumas, con una infancia con todas sus necesidades cubiertas, y lo más importante para lograr eso es poder estar con su madre (sobre todo) y su padre.


Con estos horarios que tenemos en este país es imposible conciliar. Mi experiencia laboral, de ocho horas, me tuvo casi siempre (hora más hora menos) once horas y media fuera de casa. A las ocho horas de trabajo le añadimos una hora para comer (qué suerte la mía que no han sido nunca dos o más), más dos horas y media (y me ajusto mucho) de ida y vuelta. ¿Qué tiempo me quedaría para estar con mi hija y mi compañero, si a esto le restamos las tareas domésticas ineludibles (comidas, higiene, compra)?

Lo que tenía muy claro es que si tenía un/a hij@ era para disfrutar con el/ella, sino ¿para qué iba a traer un bebé al mundo, para dejarle aparcado a las 16 semanas o con suerte (arañando horas de lactancia y vacaciones) seis meses? ¿Y luego qué, nos perdemos más de la mitad de su infancia mientras dejamos que otros les críen por nosotros?


Hay tantas cosas que no entiendo en estas leyes incongruentes que parecen diseñadas para máquinas…

Si la OMS recomienda lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses de vida y después hasta los dos años como mínimo, ¿por qué no se facilita que la mujer pueda dar el pecho a su bebé?

Si está demostrado que el vínculo entre madre e hijo es fundamental para un sano desarrollo del menor, ¿por qué se les pretende separar a los tres meses y medio de vida? L@s niñ@s necesitan a su madre como mínimo hasta los dos años.

En vez de crear más guarderías públicas, ¿por qué no dar ese dinero (una ayuda) a los padres para que críen a sus hijos ellos mismo en casa?

Si un adulto enferma o tiene consulta en el médico puede justificarlo a la empresa, normalmente sin problemas. ¿Qué sucede cuando nuestr@s hij@s enferman o tenemos revisión con el pediatra? ¿Tenemos que pedirnos días de nuestras vacaciones (he visto muchos casos)? ¿No sería lo más normal que también por ley estas ausencias estuviesen más que justificadas?

¿Por qué no se incentivan otros tipos de trabajo? Teletrabajo, jornadas intensivas, horarios más reducidos…


Pero claro, por mucha ley que haya si luego no se cumple, nos ponen pegas, nos hacen la vida imposible o directamente nos ponen de patitas en la calle, esto no soluciona nada. No se puede tener miedo a que por hacer lo que realmente queremos (pedir media jornada, una excedencia, quedarnos simplemente embarazadas) vayamos a perder nuestro empleo.


Cuando yo me quedé embarazada de Minerva llevaba un mes trabajando en una nueva empresa. Los contratos me los iban renovando cada tres meses a través de una ETT. En el séptimo mes mi médica me dio por fin la baja. Aquí hago un paréntesis, porque este es otro tema. Hay mujeres que lo llevan estupendamente, con una energía que más quisiera yo sin estar embarazada, pero otras, sin tener problemas realmente serios como tener que guardar reposo, estamos agotadas, con mareos frecuentes, náuseas, ardores, dolores de espalda y un largo etc. y tenemos que aguantar distancias generosas hasta nuestro puesto de trabajo, estrés, largas horas sentadas o de pie que no nos benefician para nada, etc. El embarazado debería estar más cuidado en ese aspecto porque no todas aguantamos el mismo ritmo. Podría haberme cogido la baja de maternidad antes si estaba muy cansada, pero prefería aguantarme y reservarla para estar luego con mi bebé. El caso es que cuando a la semana de darme de baja médica se suponía que me iban a volver a renovar no lo hicieron. La gente a mi alrededor me decía que me informase para demandarles, pero entonces, acariciando mi barriga, me di cuenta de que me habían hecho un favor. Al tener derecho a paro podría disfrutar con mi hija las 24 horas, y aunque a día de hoy el paro se ha convertido en subsidio y las cuentas ya no salen en condiciones, nos damos cuenta de que tenemos lo necesario mientras buscamos alternativas a los trabajos tradicionales. Por supuesto no puedo evitar tener miedo, a que las cosas no salgan como esperamos, a que tenga que volver a incorporarme a los grilletes de los horarios eternos, o a que haya perdido el tren dada mi edad y el hueco en mi curriculum.


Yo quiero vivir y disfrutar de mi hija, de mi familia. Lo que ahora tenemos es una esclavitud encubierta bajo la liberalización de la mujer. Todo mentira. No tenemos ninguna liberta para decidir, primero porque la mayoría estamos con la soga al cuello y la decisión de dejar de trabajar uno de los dos cónyuges muchas veces es inviable económicamente, y segundo porque si elijo seguir trabajando porque mi trabajo me gusta y me siento realizada o realizado (también ellos, los padres, tienen derecho a elegir), quiero también poder ver a mis hij@s. Señores, ¿vivimos para trabajar o trabajamos para vivir?


Por eso quiero luchar junto a este grupo creado por y parar l@s niñ@s. ¿Cómo no hemos comenzado antes? Ira, del blog Mà a mà, pell a pell, cor amb cor., tuvo la iniciativa de embarcarnos en el sueño y la lucha por una Conciliación Real Ya!



¿Quieres luchar por los derechos de l@s niñ@s? Únete a nosotr@s. La unión hace la fuerza.


Grupo en facebook: https://www.facebook.com/groups/conciliacionrealya

Página en facebook: https://www.facebook.com/ConciliacionRealYa

En twitter: @Conciliacion_RY

jueves, 22 de septiembre de 2011

¡Por la desaparición de los ginesaurios! (Editado)


Tras la denuncia, hace unos días, de El parto es nuestro a las viñetas que aparecen en la gaceta electrónica de la SEGO, la blogosfera bulle de indignación. ¿Cómo es posible que alguien con una carrera, que supuestamente hace por vocación, y que tiene como misión tratar a las mujeres en sus momentos más íntimos, se dedique a mofarse de nosotras, con temas tan serios como los que aparecen mismamente en esas viñetas en cuestión?

No voy a reproducir las viñetas porque me parecen de muy mal gusto y no tengo estómago para volver a verlas.

No puedo decir nada que no se haya dicho ya, pero quiero dejar constancia de mi denuncia a través de este espacio.


El nombre de este ginesaurio es Javier Server Gozálbez. No se cómo no se le cae la cara de vergüenza, porque no consigo entender qué ve de gracioso en sus garabatos. Me da por pensar que además de ser un misógino, se debe de creer dios, y quizás le moleste que las mujeres estemos luchando porque se nos respete en las consultas y en los partos, que seamos mujeres informadas y no nos dejemos manipular por su prepotencia, y quizás por eso su mente perturbada ha creado estás imágenes denigrantes para las mujeres, dejándonos como estúpidas.

Recuero cuando antes de pensar en quedarme embarazada, hablando con mujeres que ya habían sido madres, me contaban sus historias, y todas veíamos desagradables prácticas como la episotomía, el edema, el rasurado, la postura horizontal para parir o que se separase al bebé de la madre (esto último angustioso y doloroso para madre e hij@) y sin embargo veíamos de lo más normal que tuviésemos que pasar por aquello. Luego te informas y te das cuenta de que no es normal, que puede y debe hacerse de otra forma. Y eso que ya no hablo de falta de respeto, no información, y otra multitud de situaciones donde la mujer en vez de vivir su parto como lo más bonito que le ha pasado en la vida, lo vive desconectada y en ocasiones sintiéndose humillada, o lo que es peor, violada.


Por eso creo que si no queremos que nos traten como niñas debemos actuar como mujeres. Luchemos para que los ginesaurios se extingan de una vez por todas. ¡No consientas y denuncia!

Por último, además de la página de facebook, os dejo los post de otros blogs sobre este tema, siento si me dejo alguno. No estamos solas, porque somos una tribu y vamos a hacer que desaparezcan todos y cada uno de los ginesaurios que todavía pululan por la tierra.


9 meses

Asociación Crianza Leganés

Bebés y más

Buceando en mí

Con ojos de madre

Crianza Corporal

De chupetes y babas

Dolce Far Niente

En minúsculas

Estudio sobre el útero

Habichuelas mágicas

Jesusa Ricoy-Olariaga

La Mamá Vaca

Lactando Amando

Lady Rabbit

Mamá (Contra) Corriente

Mamá Ecológica

Mamá sin Complejos

Me crecen los enanos

Mimos y Teta

Multilacta

Papá Conejo - Mamá Piojo

Reeducando a Mamá

Sarai Llamas

Ser madre: ¡toda una aventura!

Tenemos Tetas

Una maternidad diferente


Página en facebook

domingo, 12 de junio de 2011

Nuestro corazón está contigo Habiba

No se si pecaré de ingenua, pero creí que el caso de Habiba se solucionaría en breve, y ya va para dos semanas desde que el IMMF secuestró a su hija de quince meses. ¿Cómo es esto posible? ¿Qué clase de personas se encargan de decidir este tipo de cosas, que no se dan cuenta del daño que están causando? Todos sabemos el profundo dolor que supone perder a un/a hij@, y aunque no es exactamente el caso de Habiba, el secuestro de su hija al que se ha visto sometida es casi lo mismo. Y qué decir del sufrimiento de una niña de tan corta edad separada tan bruscamente de su madre, porque unos señores, sin orden judicial ninguna, así lo han decidido, sin haberse producido malos tratos, sólo porque no tenía las “habilidades maternales” que ellos estipulaban. ¿Tendré yo esas habilidades maternales?

¿Y cómo es que si el IMMF ampara a madres sin recursos, ahora, después de quitarle a su hija y echarla a la calle sin piedad, le pide a Habiba un trabajo si quiere recuperar a su hija? De verdad que no entiendo nada. Y menos aún entiendo cómo desde los responsables de las instituciones madrileñas se está permitiendo esto. Estoy muy pero que muy indignada, tanto que me tengo que contener para no resultar grosera.

Hoy domingo se ha convocado una concentración en el Retiro de Madrid a las 12.. Quiero que sepáis, madre e hija, que aunque no voy a estar allí mi corazón va a estar con vosotras. Tenéis todo mi apoyo, porque esto que os han hecho es inhumano. Sigo todavía sin poder creer que ocurra este tipo de cosas en pleno siglo XXI y en un país llamado civilizado.


Quiero dejaros algunos enlaces donde se hacen eco de la noticia, aunque hay más:

La fiscalía impugnará la retirada de la tutela a Habiba (9/06/11)

Madre e hija separadas por querer mantener la lactancia más allá de los 15 meses (9/06/11)

Separada del bebé por querer amamantarlo (11/06/11)


FEDALMA (Federación Española de Asociaciones de Lactancia Materna), también ha hecho un comunicado oficial sobre la separación de Habiba y su hija.


Además del grupo de facebook Que el IMMF permita que Habiba amamante a su niña YA, se ha creado también un blog donde dar nuestro apoyo a madre e hija, y donde podremos seguir su caso: http://todossomoshabiba.blogspot.com/


Much@s ya conocéis el logo que creó Louma, de Amor Maternal, para apoyar a Habiba. Recientemente también ha editado ese logo para quienes les interese tenerlo en camisetas. Aquí tenéis cómo conseguirlo.


Y si queréis saber más sobre cómo funciona el sistema de protección de menores, os dejo la última entrada de Illena de Tenemos Tetas: Algunos otros "agujeros" del Sistema de Protección de Menores.


Por último quiero dejaros la carta que Ibone Olza ha escrito a Esperanza Aguirre:

“Mi carta a Esperanza Aguirre

Madrid, 10 de junio de 2011

Para:
Doña Esperanza Aguirre
Presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid

Excelentísima señora:

Permítame que me presente. Mi nombre es Ibone Olza. Soy Doctora en Medicina y médico psiquiatra. En la actualidad trabajo como psiquiatra infantil y perinatal en el Hospital de Puerta de Hierro Majadahonda y soy profesora Asociada a la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid. Además soy investigadora principal de un proyecto sobre neurobiología del apego financiado por el Fondo de Investigaciones Sanitarias del Instituto de Salud Carlos III. He dedicado toda mi carrera profesional a la psiquiatría infantil, soy autora de dos libros y numerosas publicaciones científicas y divulgativas.
Me dirijo a usted porque necesito que me escuche urgentemente. Tengo que hablarle de una niña de quince meses. Su vida y su salud corren serio peligro. Esta pequeña niña está sufriendo el mayor estrés imaginable a esa edad: ha sido separada de manera brusca e involuntaria de su madre que prácticamente era su única familia, de la que nunca se había separado y que hasta ese día le había amamantado.
Ha pasado 9 días sin verla ni saber nada de su madre. Tan sólo se le ha permitido verle durante una breve hora, y se le ha vuelto a separar. Lo que la niña debe estar sintiendo se lo puedo explicar desde mi amplia formación profesional: una angustia mortal, una zozobra indescriptible. La niña debe de sentir que su madre le ha abandonado, que tal vez se haya muerto, que su mundo conocido se ha desvanecido y se ha convertido en un infierno donde no está ninguna de las personas que ha conocido en su corta vida. Vivencia de muerte, abandono y profunda depresión. Un dolor inmenso que ni usted ni yo podemos imaginar, ni siquiera si por un momento hiciéramos el esfuerzo de ponernos en su piel.
Su visión del mundo ya nunca podrá ser igual y difícilmente podrá confiar. Esa separación tan súbita, abrupta y por lo tanto brutal, altera todo el sistema neuro hormonal de la niña. Su cortisol (la hormona del estrés) se disparará a niveles astronómicos. Se desencadena así una intensa respuesta de supervivencia.
Si el estrés, es decir, la separación de la madre se mantiene, posteriormente bajarán sus defensas inmunológicas a niveles mínimos. Entonces será muy probable que contraiga cualquier infección que, junto con su estado anímico de profunda depresión, podrá tener unas consecuencias devastadoras. Supongo que en ese momento la menor será trasladada a un centro hospitalario y sólo entonces se le administrará el tratamiento necesario desde ya: estar acompañada de su madre.
Siento que tengo la obligación profesional de hacerle conocer las posibles consecuencias de una separación injustificada. Creo que es mi deber alertar del daño psicológico, emocional y físico del que está siendo víctima esta menor.
Por ello, me dirijo a usted para pedirle que no permita que esto suceda, puesto que esta pequeña actualmente se encuentra tutelada por una institución de la Comunidad de Madrid que usted preside.
Por favor, permítale que se reúna con su madre inmediatamente. Deseo de todo corazón que no tenga que lamentar no haber hecho todo lo que estaba en sus manos por la salud de esta niña.
Espero su respuesta y me pongo a su disposición para responder cualquier pregunta que tenga sobre este caso.

Atentamente.

Dra. Ibone Olza"